Análisis del gasto del gobierno en 2026
Gobierno reduce gasto y registra subejercicio significativo
Gasto público: lectura y comparacionesCorte de información: enero–abril de 2026 (primer cuatrimestre), con cifras del Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública (abril) de la SHCP.Dos comparaciones conviven y no dicen lo mismo: observado vs programado (calendario del Programa Económico 2026) y real anual vs 2025 (ajustado por inflación).“Subejercicio” aquí significa ejecutar menos de lo calendarizado; puede ser retraso (se gasta después) o recorte efectivo (no se gasta en el año), y la diferencia se aclara con los siguientes reportes mensuales.Lectura rápida: el gobierno gastó menos de lo planeado, pero no cayó frente al año previo en términos reales; el impacto se siente sobre todo en calendarios de contratación y pagos.
- Entre enero y abril de 2026, el gobierno federal ejerció 3.175 billones de pesos, 351 mil mdp menos de lo programado.
- Aun con el freno, el gasto fue 1.4% mayor en términos reales frente al mismo periodo del año anterior.
- El ajuste se concentró en gasto programable (subejercicio de 264.9 mil mdp) y coincidió con una caída real de 18.4% en inversión física.
- Los ingresos quedaron 92.2 mil mdp por debajo de lo previsto, mientras el balance primario registró superávit de 171 mil mdp.
Gasto neto presupuestario del gobierno federal en 2026
En los primeros cuatro meses de 2026, el gobierno federal reportó un gasto neto presupuestario de 3 billones 175 mil 612.9 millones de pesos. Los datos provienen del Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública de abril publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
La cifra es relevante por dos razones que, leídas juntas, ayudan a entender el tono fiscal del arranque del año: por un lado, el gasto quedó por debajo de lo proyectado; por el otro, no implicó una contracción frente a 2025 cuando se mide en términos reales.
| Concepto | Observado ene–abr 2026 | Programado ene–abr 2026 | Diferencia (observado - programado) |
|---|---|---|---|
| Gasto neto presupuestario | 3,175,612.9 mdp | 3,526,696.8 mdp | -351,083.9 mdp |
El dato central es el diferencial contra el programa: el gasto observado fue 351 mil 83.9 millones de pesos menor al que se había calendarizado en el Programa Económico de 2026. En la práctica, esto equivale a un “freno” en la ejecución del presupuesto durante el primer cuatrimestre, con implicaciones directas para proveedores del sector público, contratistas de obra y cadenas de suministro que dependen de pagos gubernamentales.
Desde nuestra óptica —la de quienes vemos cómo el ciclo fiscal se traduce en flujos de caja empresariales— el punto no es solo el monto total, sino el mensaje operativo: cuando el gasto se queda corto frente al calendario, aumenta la probabilidad de reprogramaciones, pagos más lentos o licitaciones que se mueven de trimestre, especialmente en rubros discrecionales.
Al mismo tiempo, Hacienda reportó que el gasto ejercido fue 1.4% mayor en términos reales respecto al mismo lapso del año anterior. Esto sugiere que el ajuste no necesariamente es un recorte “año contra año”, sino una ejecución más contenida frente a lo que el propio gobierno había planeado para 2026.
En el detalle, el gasto se divide en dos grandes bloques: programable (el que financia programas, servicios y proyectos) y no programable (componentes como participaciones y costo financiero, entre otros). En el arranque de 2026, el comportamiento de ambos rubros ayuda a explicar por qué el gasto total quedó por debajo del plan, aun cuando el balance fiscal se reportó “favorable” frente al programa.
Subejercicio del gasto en el primer cuatrimestre
Del plan al pago mensual
1) Se aprueba y calendariza el gasto (Programa Económico/Calendario): define cuánto “debería” ejercerse por mes.
2) Arranca la ejecución: licitaciones, adjudicaciones, convenios y órdenes de compra.
3) Se devenga y se paga: en obra pública, por ejemplo, aparecen estimaciones; en compras, entregas/recepciones.
4) Si el observado queda abajo del calendario, suele pasar una (o varias) de estas cosas:Licitaciones se recorren (bases, fallos, contratos) y el gasto se “mueve” a meses posteriores.Pagos se alargan (devengado vs pagado) y sube la presión de capital de trabajo en proveedores.Repriorización: algunos proyectos se frenan para sostener otros rubros.
Checkpoint práctico: si el subejercicio persiste varios meses, aumenta la probabilidad de que una parte ya no se recupere en el año (no solo “se posponga”).
El concepto clave del periodo es el subejercicio: gastar menos de lo aprobado o calendarizado. Entre enero y abril, el gobierno federal registró un subejercicio de 351 mil 83.9 millones de pesos respecto de lo previsto en el Programa Económico de 2026.
Para una empresa mediana —en especial si vende al gobierno o participa en proyectos vinculados a infraestructura, salud, educación o servicios— el subejercicio no es un tecnicismo: suele traducirse en menos órdenes de compra, menos avance de obra, o pagos que se recorren. En comercio exterior, el canal puede ser indirecto: si se frena la inversión pública, se enfría parte de la demanda de insumos, maquinaria o servicios logísticos asociados a proyectos.
Hacienda precisó que el principal rubro donde se observó el subejercicio fue el gasto programable. Este ascendió a 2 billones 206 mil 897.2 millones de pesos, pero quedó 264 mil 854.7 millones por debajo de lo previsto. Es decir: la mayor parte del “freno” vino del gasto que típicamente tiene más margen de administración en el corto plazo.
El gasto no programable también quedó por debajo del calendario: sumó 576 mil 575.6 millones de pesos, 17 mil 861 millones menos de lo programado. Aunque el diferencial es menor que en el programable, es relevante porque este rubro incluye componentes que suelen moverse con reglas o fórmulas (por ejemplo, transferencias a gobiernos locales) y otros que dependen de condiciones financieras (como el costo de la deuda).
Un elemento que destaca en el reporte es que el costo financiero de la deuda ascendió a 392 mil 140.2 millones de pesos, lo que representó un ahorro de 68 mil 368.2 millones frente a lo previsto. En términos de ejecución presupuestaria, ese “ahorro” ayuda a explicar por qué el gasto no programable también se ubicó por debajo del programa.
En conjunto, el subejercicio del primer cuatrimestre dibuja un arranque de año donde el gobierno ejecuta menos de lo planeado, pero sin que eso implique —al menos en el agregado real anual— un retroceso frente a 2025. La pregunta operativa para empresas es qué rubros se posponen y cuáles se sostienen, porque ahí se define el impacto en demanda, pagos y contratos.
Comparativa del gasto ejercido respecto al año anterior
A pesar del subejercicio frente al calendario de 2026, Hacienda reportó que el gasto ejercido entre enero y abril fue 1.4% mayor en términos reales respecto al mismo periodo del año anterior. Esta comparación es importante porque evita una lectura lineal de “recorte”: el gasto total crece en términos reales año contra año, pero crece menos de lo que el propio gobierno había planeado gastar.
| Rubro (ene–abr) | Variación real anual | Nota de lectura |
|---|---|---|
| Gasto neto presupuestario total | +1.4% | Crece vs 2025, aunque queda debajo del calendario 2026 |
| Desarrollo social | +10.9% | Por encima del promedio de 2.7% de la última década |
| Salud (dentro de desarrollo social) | +25.9% | Impulso fuerte dentro del rubro social |
| Educación (dentro de desarrollo social) | +8.3% | Crecimiento real relevante |
| Protección social (dentro de desarrollo social) | +8.3% | Crecimiento real relevante |
| Participaciones a estados y municipios | -2.2% | En línea con -2.6% de la recaudación federal participable |
En la práctica, esto puede ocurrir cuando el presupuesto anual es expansivo en papel, pero la ejecución se administra con cautela en los primeros meses. Para el sector privado, el matiz importa: un gasto real ligeramente mayor que el año previo puede sostener parte de la demanda agregada, pero un gasto por debajo del programa puede generar fricciones de corto plazo en sectores que dependen del calendario de inversión y compras públicas.
Dentro del gasto, Hacienda destacó una orientación hacia desarrollo social, rubro que creció 10.9% real anual, por encima del promedio de 2.7% observado durante la última década. En el interior de desarrollo social, se reportaron incrementos en:
- Salud: +25.9% real anual.
- Educación: +8.3% real anual.
- Protección social: +8.3% real anual.
Este patrón sugiere que, aun con un freno general frente al programa, hay componentes del gasto con crecimiento real significativo. Para empresas, el canal de impacto puede ser doble: (1) mayor gasto social puede sostener consumo en ciertos segmentos; (2) mayor gasto en salud y educación puede activar compras específicas (medicamentos, equipo, servicios), aunque el reporte no detalla la composición de adquisiciones.
En contraste, el reporte también señaló una reducción real anual de 2.2% en participaciones a entidades federativas y municipios, en línea con la caída de 2.6% de la recaudación federal participable. Esto es relevante porque, para muchas empresas, el cliente no es el gobierno federal sino gobiernos estatales o municipales; si las participaciones bajan en términos reales, puede haber presión sobre presupuestos locales y su capacidad de pago.
En suma: el gasto total sube ligeramente en términos reales frente a 2025, pero su composición muestra un énfasis social y una señal de cautela en transferencias y ejecución global frente al programa.
Caída de la inversión física en términos reales
Gasto social vs inversión pública
Lo que se gana y lo que se arriesga cuando la inversión física cae mientras el gasto social crece:A favor (corto plazo): sostener gasto social puede amortiguar el consumo y proteger servicios (salud/educación) aun con ejecución contenida.En contra (mediano plazo): menos inversión pública suele significar menos obra, menos pedidos a cadenas productivas y menor impulso a productividad (infraestructura logística, energética, hidráulica, hospitalaria, etc.).Riesgo operativo: la inversión es de los rubros más sensibles a retrasos (proyectos, permisos, licitaciones). Si el freno se concentra ahí, el “rebote” requiere acelerar contrataciones y pagos más adelante.Señal para empresas: cambia el mapa de oportunidades: menos frentes de obra y más competencia por contratos; al mismo tiempo, puede haber demanda en rubros sociales, dependiendo de cómo se ejecute.
El dato más sensible para crecimiento y para cadenas productivas es la inversión pública. En el primer cuatrimestre de 2026, la inversión física registró una caída real de 18.4% y se ubicó en 241 mil millones de pesos.
Este movimiento coincide con el subejercicio general y es consistente con una administración del gasto donde los proyectos de inversión —por su complejidad operativa, procesos de contratación y liberación de recursos— suelen ser de los primeros rubros en ajustarse cuando se busca contener la ejecución en el corto plazo.
Para empresas vinculadas a infraestructura (construcción, materiales, ingeniería, transporte, energía, logística), una caída real de esta magnitud puede sentirse rápido: menos frentes de obra, menor demanda de insumos y, en algunos casos, mayor competencia por contratos disponibles. Para importadores, el canal puede ser la reducción en compras de maquinaria y equipo asociado a proyectos; para exportadores, un menor dinamismo de inversión puede afectar demanda interna de ciertos bienes intermedios.
El contraste con el discurso de prioridades también es relevante. Hacienda sostuvo que el gasto público continuó orientado a promover el bienestar y garantizar derechos constitucionales, y el crecimiento del gasto social respalda esa narrativa. Sin embargo, la inversión física es el componente que típicamente conecta el presupuesto con productividad futura: carreteras, transporte, infraestructura energética, hidráulica, hospitalaria o educativa.
En términos de lectura empresarial, el punto no es “si invertir es bueno” (lo es), sino que la inversión pública suele tener un efecto multiplicador en sectores formales y en cadenas de suministro. Cuando cae, el impacto se distribuye: contratistas, proveedores, transportistas, y servicios profesionales.
El reporte no desglosa qué proyectos o dependencias explican la caída, pero sí deja claro el resultado agregado: menos inversión física real en el arranque de 2026. Para quienes planean capacidad, inventarios o financiamiento de capital de trabajo, este tipo de señales suele invitar a revisar supuestos de demanda ligados a obra pública y a pagos gubernamentales.
Gasto programable y su diferencia con lo previsto
Interpretar el gasto programable
Cómo leer “gasto programable” cuando hay subejercicio:Qué incluye (en simple): operación de dependencias, programas y servicios (salud, educación, seguridad), subsidios y proyectos (incluida inversión física).Qué suele ajustarse primero en el año: rubros con más fricción operativa (obra/licitaciones), compras no urgentes y proyectos que pueden reprogramarse.Señales a vigilar para saber si es retraso o recorte:
1) si en meses posteriores suben adjudicaciones/contratos y el devengado acelera;
2) si hay reasignaciones explícitas entre ramos/programas;
3) si la inversión física sigue débil pese a mayor gasto social.Traducción a flujo de caja: más variabilidad en calendarios de órdenes de compra, estimaciones y pagos.
El gasto programable fue el principal foco del subejercicio. Entre enero y abril, sumó 2 billones 206 mil 897.2 millones de pesos, pero quedó 264 mil 854.7 millones por debajo de lo previsto.
El gasto programable es, en términos simples, el que financia la operación del gobierno y la provisión de bienes y servicios públicos: programas sociales, salud, educación, seguridad, inversión física, subsidios y gasto de dependencias. Por eso, cuando el ajuste se concentra aquí, el efecto potencial sobre la economía real suele ser más directo que cuando el ajuste ocurre en rubros financieros o transferencias automáticas.
Aun así, el reporte muestra que dentro del gasto con orientación social hubo incrementos reales importantes: desarrollo social +10.9%, con alzas en salud, educación y protección social. Esto sugiere que el subejercicio del programable no fue uniforme: algunos componentes crecieron, mientras otros (como inversión física, que también es programable) se contrajeron.
Desde la perspectiva de gestión financiera empresarial, hay dos lecturas prácticas:
- Riesgo de calendario: si el gasto programable se ejecuta por debajo del plan en el primer cuatrimestre, puede haber una acumulación de compromisos hacia la segunda mitad del año o, alternativamente, una reasignación que deje ciertos rubros con menor ejecución anual. El reporte no anticipa cuál de las dos rutas seguirá, pero el diferencial es suficientemente grande como para que empresas expuestas al gasto público monitoreen mes a mes.
- Señal de priorización: el hecho de que el gasto social crezca mientras la inversión física cae sugiere una priorización de gasto corriente social sobre gasto de capital en el arranque del año. Para empresas, esto cambia el mapa de oportunidades: menos obra, pero potencialmente más compras y servicios asociados a salud y educación, dependiendo de cómo se materialice el gasto.
En paralelo, el gasto no programable también fue menor a lo previsto, pero por un margen mucho menor (17 mil 861 millones). Esto refuerza la idea de que el ajuste fue deliberadamente concentrado en el rubro con mayor discrecionalidad operativa.
Ingresos presupuestarios y su comparación con lo programado
Ingresos a la baja, ajustes inmediatos
Cifras ancla del primer cuatrimestre (SHCP, Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública a abril):Ingresos presupuestarios: 2,954,775 mdp, -92,204.9 mdp vs lo programado.Participaciones a estados y municipios: -2.2% real anual, consistente con -2.6% en la recaudación federal participable.
Lectura práctica: cuando el ingreso queda corto, el ajuste más inmediato suele verse en calendarios de gasto programable y en el ritmo de transferencias subnacionales.
Del lado de los ingresos, el reporte también mostró una brecha frente al programa. Entre enero y abril, los ingresos presupuestarios se ubicaron en 2 billones 954 mil 775 millones de pesos, monto 92 mil 204.9 millones inferior a lo programado.
Para entender el equilibrio fiscal del periodo, este dato es clave: cuando los ingresos quedan por debajo de lo previsto, el gobierno suele tener tres opciones (o una combinación): (1) ajustar gasto, (2) aumentar endeudamiento de corto plazo, o (3) usar colchones/ahorros si existen. En este caso, el subejercicio observado es consistente con una respuesta de contención del gasto ante ingresos menores a los esperados.
El reporte también vinculó la dinámica de transferencias a gobiernos locales con la recaudación federal participable: las participaciones a entidades federativas y municipios registraron una reducción real anual de 2.2%, en línea con la caída de 2.6% de la recaudación federal participable. Esto importa porque, aunque el ingreso presupuestario es un agregado federal, su comportamiento se transmite a estados y municipios vía participaciones, afectando su capacidad de gasto.
Para empresas con operaciones distribuidas por el país —por ejemplo, logística, construcción, servicios a gobiernos locales o proveedores de infraestructura urbana— una caída real en participaciones puede significar:
- Menor ritmo de contratación local.
- Ajustes en calendarios de pago.
- Priorización de gasto corriente sobre inversión municipal.
Hacienda no detalla en el resumen la composición exacta de la brecha de ingresos (qué impuestos o fuentes explican el faltante), pero sí deja claro el resultado: ingresos por debajo del programa. En un entorno así, el subejercicio del gasto suele ser el mecanismo inmediato para mantener balances dentro de metas.
Déficit presupuestario y balance primario
Conexión entre métricas fiscales
Tres métricas que suelen confundirse (y cómo se conectan):
1) Déficit presupuestario: ingresos presupuestarios menos gasto presupuestario (si es negativo, falta financiamiento).
2) Balance primario: lo mismo, pero sin contar el costo financiero (intereses). Sirve para ver si el “gasto operativo” cabe en los ingresos.
3) RFSP: una medida más amplia de necesidades de financiamiento del sector público; ayuda a ver la presión total de financiamiento más allá del presupuesto.
Checkpoint de lectura: un superávit primario puede coexistir con déficit si el costo financiero es alto; y un RFSP “en línea” sugiere que el financiamiento total no se desvió del marco aprobado.
Aun con ingresos por debajo de lo programado, Hacienda reportó que al cierre de abril los balances fiscales mostraron resultados favorables respecto al programa. En particular:
- El déficit presupuestario se ubicó por debajo de lo previsto.
- El balance primario presupuestario registró un superávit de 171 mil millones de pesos, en contraste con el déficit estimado para el periodo.
El balance primario es una métrica especialmente útil para leer la postura fiscal porque excluye el costo financiero de la deuda. Dicho de otra forma: mide si, antes de intereses, el gobierno está gastando más o menos de lo que ingresa. Que haya superávit primario en el primer cuatrimestre sugiere una ejecución contenida del gasto (coherente con el subejercicio) y/o una administración que busca enviar señales de disciplina fiscal.
Además, Hacienda informó que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) ascendieron a 179 mil millones de pesos, “en línea con las metas aprobadas por el Congreso”. Los RFSP son una medida amplia de las necesidades de financiamiento del sector público.
Los RFSP son una medida amplia de las necesidades de financiamiento del sector público; que estén alineados con la meta sugiere que, al menos en el arranque del año, la trayectoria de financiamiento no se desvió del marco aprobado.
Para empresas, estos resultados fiscales tienen un canal de impacto menos inmediato que el gasto ejecutado, pero no menos importante: cuando el gobierno muestra balances “mejores a lo previsto”, suele reducir presión sobre tasas locales y sobre percepción de riesgo soberano, aunque el reporte no cuantifica esos efectos. En el corto plazo, el mecanismo más tangible sigue siendo el gasto: si el superávit primario se logra por subejercicio, el costo puede ser menor actividad en rubros dependientes del presupuesto.
También es relevante el dato del costo financiero: el reporte indicó un gasto por 392 mil 140.2 millones y un “ahorro” de 68 mil 368.2 millones frente a lo previsto. Ese menor costo financiero, en el margen, facilita que el balance observado sea mejor que el programado.
Deuda total del país y su relación con el PIB
Hacienda reportó que la deuda total del país, medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), sumó 20 billones 227.2 mil millones de pesos al cierre de abril. El SHRFSP es el indicador que resume el saldo acumulado de las obligaciones financieras del sector público.
En términos relativos, equivale a 50% del PIB.
| Indicador (corte: abril 2026) | Dato reportado | Cómo leerlo |
|---|---|---|
| SHRFSP (deuda total) | 20,227.2 mil mdp | Saldo acumulado de obligaciones del sector público |
| SHRFSP / PIB | 50% | Medida relativa para comparar carga de deuda |
| Costo financiero observado ene–abr | 392,140.2 mdp | Intereses pagados en el periodo |
| Diferencia vs lo previsto (costo financiero) | -68,368.2 mdp | Menor gasto en intereses que el programado |
La dependencia calificó ese nivel como moderado en comparación con otras economías emergentes y de América Latina. Más allá de la comparación, el dato que deben tener en el radar direcciones financieras y tesorerías es el vínculo entre deuda y costo financiero: aun si el saldo como proporción del PIB se mantiene en un rango considerado manejable, el servicio de esa deuda puede presionar el presupuesto cuando las condiciones financieras son restrictivas.
En el primer cuatrimestre, el costo financiero observado fue menor a lo previsto (el “ahorro” ya mencionado), lo que ayuda a explicar por qué el gasto no programable quedó por debajo del programa y por qué los balances se vieron “favorables”. Sin embargo, el saldo de deuda sigue siendo grande en términos absolutos, y su administración (plazos, tasas, refinanciamientos) es un determinante de cuánto espacio fiscal queda para inversión y gasto programable.
Para empresas mexicanas —sobre todo las que importan o exportan y se financian en pesos— el canal de transmisión suele ser indirecto: la percepción de sostenibilidad fiscal y el costo de la deuda pública influyen en condiciones financieras internas. No estamos diciendo que un dato puntual determine tasas
Qué monitorear (en clave de flujo de caja)
Indicadores Clave de Ejecución PresupuestariaGasto programable (mensual) vs calendario: ¿se cierra la brecha o se mantiene? Si se mantiene, sube el riesgo de que no todo se recupere en el año.Inversión física (mensual y acumulada): si sigue cayendo, ajusta supuestos de demanda para obra, materiales, transporte y maquinaria.Devengado vs pagado (si vendes al gobierno): cuando se abre esa brecha, el impacto real es en cobranza y capital de trabajo.Participaciones a estados/municipios: útil para anticipar presión en clientes subnacionales (contratación y pagos).Costo financiero vs previsto: si el “ahorro” se revierte, suele aumentar la presión sobre rubros discrecionales.Señales de repriorización: cambios en ritmo de licitaciones, reasignaciones y anuncios de aceleración de proyectos.
- Ejecución mensual del gasto programable vs. calendario: para anticipar reprogramaciones y pagos más lentos si tu empresa vende al sector público.
- Inversión física: como termómetro de demanda para contratistas, proveedores e importadores de maquinaria/equipo ligados a obra.
- Participaciones a estados y municipios: si tu cliente es subnacional, una caída real puede reflejarse en priorización de gasto y calendarios de pago.
- Costo financiero observado vs. previsto: cuando hay “ahorros” en este rubro, suele haber más margen para otros componentes; cuando no, aumenta la presión sobre el resto del presupuesto.
Cerramos con el lente con el que leemos estos datos: en Mundi, como fintech mexicana de comercio internacional, seguimos de cerca cómo la ejecución del gasto y el costo financiero se traducen en ciclos de cobro/pago y en decisiones de capital de trabajo para empresas medianas.
Las cifras y comparaciones se basan en la información pública disponible para el periodo enero–abril de 2026. En meses posteriores, el subejercicio puede reducirse si se aceleran contrataciones y pagos, o consolidarse como menor ejecución anual. Los detalles por dependencia o proyecto pueden variar conforme se publiquen desgloses y actualizaciones oficiales.