Análisis para 2026

La deuda pública de México alcanza 51% del PIB

Deuda pública neta: 51% del PIBCorte y fuente: Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública (SHCP), publicados el 30 de julio de 2026.Dato principal (1S 2026): deuda pública neta = 51% del PIB.Monto (1S 2026): 19.59 billones de pesos.Variación anual (real): +11.7% vs 17.8 billones reportados en julio de 2025.Balance presupuestario del semestre (SHCP): ingresos >4.27 billones (+0.1% real) vs gasto neto 4.85 billones (+2.1% real).

Metodología del análisis de la deuda pública en México

En Mundi leemos la deuda pública con una pregunta práctica: ¿qué cambia en el costo y la disponibilidad del crédito para empresas medianas que importan, exportan y financian capital de trabajo? Para responderla, tomamos como punto de partida los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), publicados el 30 de julio de 2026, y los contrastamos con lecturas de organizaciones que siguen de cerca las finanzas públicas (como IMCO, México Evalúa y CIEP) cuando aportan contexto sobre composición, presiones y trayectoria.

Nuestro indicador central es la deuda pública neta como porcentaje del PIB, porque permite comparar el tamaño de la deuda con la capacidad agregada de generación de ingresos de la economía. En el mismo plano, usamos el monto nominal (billones de pesos) para dimensionar el volumen de pasivos y su crecimiento, y el crecimiento real para evitar confundir inflación con aumento efectivo del saldo.

También distinguimos entre métricas que suelen aparecer en el debate: la deuda neta reportada por Hacienda y el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que se usa como aproximación amplia del endeudamiento del sector público. En paralelo, incorporamos el costo financiero de la deuda como variable de transmisión hacia la economía real: cuando sube, compite por espacio presupuestario con gasto e inversión; cuando baja, libera margen, aunque no elimina presiones estructurales.

En este texto, cuando decimos deuda neta nos referimos al saldo neto reportado por la SHCP en sus informes; cuando hablamos de SHRFSP, a la métrica amplia de endeudamiento del sector público que suele usarse como referencia en el debate; y por costo financiero entendemos el gasto asociado al servicio de la deuda dentro del presupuesto.

Finalmente, para aterrizar el análisis, conectamos deuda con ingresos y gasto presupuestarios del primer semestre de 2026: si el gasto crece más que los ingresos, el déficit tiende a ampliarse y la deuda a aumentar. Esa relación —más que una cifra aislada— es la que termina filtrándose a tasas, riesgo país, tipo de cambio y, en última instancia, a condiciones de financiamiento empresarial.

Cómo medimos la deuda públicaQué medimos (principal): Deuda pública neta/PIB (SHCP). Sirve para comparar el saldo con el tamaño de la economía.Qué también reportamos (para dimensionar): Monto nominal (billones de pesos) y variación real (ajustada por inflación).Qué NO es lo mismo (y por qué puede “no cuadrar”):Deuda neta (SHCP): saldo neto reportado en el corte del informe.SHRFSP: aproximación más amplia del endeudamiento del sector público; puede incluir componentes que no aparecen igual en “deuda neta”.Deuda bruta: otra definición (sin netear), por eso suele ser mayor.Cortes temporales: aquí usamos 1S 2026 como dato principal; cuando citamos 1T 2026 u otros cortes, se señalan como contexto para no mezclar periodos.

Evolución de la deuda pública neta de México en 2026

La fotografía de 2026 muestra un aumento tanto en proporción del PIB como en monto. Las cifras de esta sección corresponden al corte del primer semestre de 2026 reportado por la SHCP en sus Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública publicados el 30 de julio de 2026. En la primera mitad de 2026, la deuda pública neta de México se ubicó en 51% del PIB, por encima de 49.5% observado en el mismo periodo de 2025. Además, el dato de mitad de año supera el registro de enero-marzo de 2026, cuando se reportó 50.4% del PIB.

En términos de pesos, Hacienda informó una deuda neta total de 19.59 billones de pesos en los primeros seis meses de 2026. El crecimiento frente a lo reportado un año antes es relevante: representa un incremento real de 11.7% respecto a los 17.8 billones de pesos reportados en julio de 2025. En otras palabras, no se trata solo de un aumento nominal: el saldo creció de forma significativa en términos reales.

Corte (según se cita en el texto) Deuda neta/PIB Deuda neta (billones de pesos) Nota de lectura
1S 2025 49.5% Comparación interanual en el mismo periodo (porcentaje).
1T 2026 (ene–mar) 50.4% Punto de referencia intra-año (porcentaje).
1S 2026 51.0% 19.59 Dato principal del artículo (porcentaje y monto).

Para empresas que operan con financiamiento —líneas revolventes, crédito bancario, emisiones o factoraje— el punto clave no es únicamente el nivel, sino la dirección y el ritmo. Un aumento de deuda suele venir acompañado de mayor sensibilidad del mercado a: (1) el balance entre ingresos y gasto, (2) el costo financiero y (3) la credibilidad de la trayectoria fiscal. En este caso, Hacienda reconoció que el nivel observado está 1.6% por encima de lo previsto para el periodo, aunque defendió que se mantiene por debajo del promedio de economías de América Latina.

Hay un segundo elemento que conviene no perder: el dato se publica el mismo día en que se conoció la estimación oportuna del PIB, con un avance de 1.5% en el segundo trimestre, según INEGI. Para la lectura de sostenibilidad, el crecimiento importa porque el denominador (PIB) ayuda a estabilizar la razón deuda/PIB; cuando el crecimiento es débil, la deuda “pesa” más, incluso si el gobierno intenta contenerla.

Comparativa de la deuda pública respecto a años anteriores

Comparar 2026 con años previos ayuda a separar ruido de tendencia. En el corte de Hacienda, el salto más visible es el de la razón deuda/PIB: 51% en el primer semestre de 2026 frente a 49.5% en el mismo periodo de 2025. En el margen, también hay un incremento respecto al primer trimestre de 2026 (50.4%), lo que sugiere que el endeudamiento siguió acumulándose conforme avanzó el año.

En monto, la comparación es igual de clara: 19.59 billones de pesos en el primer semestre de 2026 contra 17.8 billones reportados en julio de 2025, con un aumento real de 11.7%. Para el lector empresarial, esta cifra importa porque el tamaño del saldo condiciona el volumen de refinanciamientos, colocaciones y manejo de vencimientos que el soberano debe ejecutar; eso, a su vez, influye en la curva de tasas local y en el apetito por riesgo en pesos.

En análisis complementarios citados en el debate público, se ha señalado que al 31 de marzo de 2026 la deuda bruta del sector federal alcanzó 20.1 billones de pesos (53.9% del PIB), y que el SHRFSP se ubicó en 18.8 billones (50.4% del PIB). Lo relevante para el lector es que estas cifras provienen de cortes y definiciones distintas a la deuda neta del reporte semestral; por eso las usamos como contexto, no como sustituto del dato principal. Aunque estas métricas no son idénticas a la “deuda neta” del reporte semestral, ayudan a entender por qué el mercado sigue de cerca el umbral de los 20 billones y la zona de 50–54% del PIB como rango de referencia.

Métrica (cómo suele aparecer) Qué mide (en simple) Por qué puede diferir del 51% Ejemplo citado en el debate
Deuda pública neta (SHCP, corte semestral) Saldo neto reportado por Hacienda en el periodo Es el dato “principal” aquí; depende del corte y del neteo 1S 2026: 51% del PIB; 19.59 billones
SHRFSP Aproximación amplia del endeudamiento del sector público Incluye componentes más amplios; no es idéntico a deuda neta 31-mar-2026: 18.8 billones; 50.4% del PIB
Deuda bruta (sector federal) Saldo sin netear (definición distinta) Suele ser mayor por definición 31-mar-2026: 20.1 billones; 53.9% del PIB

También hay comparaciones históricas que aparecen en análisis externos: se ha mencionado que niveles cercanos a 50% del PIB se observaron en episodios pasados (por ejemplo, alrededor de 1983). Sin extrapolar mecánicamente contextos distintos, el valor de esa comparación es recordarnos que el nivel de deuda no se evalúa solo por el porcentaje, sino por el entorno: crecimiento, tasas, composición del gasto y capacidad recaudatoria.

Para empresas medianas, el “antes vs. ahora” se traduce en una pregunta operativa: si el soberano demanda más financiamiento o paga más por su deuda, ¿cuánto de ese aumento se filtra a tasas bancarias, spreads y condiciones de crédito comercial? No es automático, pero la dirección de la deuda es una señal que los intermediarios financieros incorporan en precio y apetito.

Impacto del costo financiero de la deuda en las finanzas públicas

El costo financiero es el canal más directo entre deuda y presupuesto. En el primer semestre de 2026, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, afirmó que el costo financiero disminuyó 4.8% real anual, atribuyéndolo a una estrategia de manejo de activos “con cuentas a favor de los mercados nacionales”. En términos fiscales, una reducción del costo financiero ayuda: libera recursos para otros rubros o reduce la presión sobre el déficit.

Pero incluso con una baja anual en el semestre, el costo financiero sigue siendo una variable crítica por dos razones. La primera es de rigidez presupuestaria: junto con pensiones y gasto federalizado, el servicio de la deuda suele ubicarse entre los componentes que menos margen tienen para recortes rápidos sin efectos colaterales. La segunda es de sensibilidad a tasas: si el entorno de tasas cambia, el costo puede repuntar y absorber espacio fiscal.

En análisis externos sobre 2026 se ha planteado que el costo financiero puede ser del orden de 4.1% del PIB en el año, un nivel que, de materializarse, compite con prioridades de gasto y con inversión pública. Esa lectura es relevante para el sector privado porque, cuando el costo financiero se vuelve dominante, el gobierno enfrenta decisiones más difíciles: recortar gasto, aumentar ingresos o endeudarse más. Cualquiera de esas rutas puede afectar demanda interna, pagos a proveedores, inversión pública y, por extensión, cadenas de suministro.

Desde la óptica de una empresa importadora o exportadora, el costo financiero soberano también se refleja en el “piso” de tasas en pesos. Si el gobierno paga más por financiarse, el sistema financiero tiende a trasladar parte de ese costo a crédito corporativo, especialmente en plazos más largos o en perfiles con mayor riesgo. Por eso, aunque el dato del semestre sea una baja real anual, el foco está en la trayectoria: si el costo se estabiliza o vuelve a subir.

Costo financiero: impactos y riesgosSi el costo financiero baja:Puede liberar margen para otros rubros o reducir presión sobre el déficit.Suele mejorar la lectura de riesgo en el corto plazo si el mercado cree que es sostenible.Si el costo financiero sube (o deja de bajar):Compite directamente con inversión pública y con gasto en salud, educación y seguridad (porque el servicio de la deuda es difícil de “pausar”).Puede empujar a decisiones con efectos en empresas: más colocaciones (tasas), ajustes de gasto (demanda/pagos) o mayor esfuerzo recaudatorio (carga administrativa).Punto fino del semestre: una caída anual real en 1S no garantiza tendencia; el mercado suele mirar tasas futuras, refinanciamientos y composición de vencimientos.

“En el primer semestre el costo financiero disminuyó 4.8 por ciento real anual.”
Édgar Amador, secretario de Hacienda (SHCP), 30 de julio de 2026.

Análisis de ingresos y gastos presupuestarios en 2026

La dinámica de deuda en 2026 no se entiende sin el balance entre ingresos y gasto. En el primer semestre, Hacienda reportó un aumento interanual de 0.1% real en el total de ingresos presupuestarios, que ascendieron a más de 4.27 billones de pesos. Es un crecimiento marginal: en la práctica, implica que los ingresos se mantuvieron casi planos en términos reales.

Dentro de ese total, el reporte mostró una caída de 0.1% en los ingresos no petroleros, pero con matices importantes: la recaudación tributaria aumentó 0.4%, mientras que las entradas petroleras subieron 2.1%. Para el análisis fiscal, esta composición importa porque los ingresos petroleros suelen ser más volátiles y sensibles a precios, tipo de cambio y producción; cuando el soporte viene de ahí, la planeación se vuelve más frágil que cuando el impulso es tributario.

Del lado del gasto, el gasto neto presupuestario se elevó 2.1% frente al primer semestre de 2025, hasta 4.85 billones de pesos. Es decir: el gasto creció más que los ingresos. Esa brecha es el terreno donde típicamente se amplía el déficit y, con él, la necesidad de financiamiento.

Rubro (1S 2026, SHCP) Nivel reportado Variación real anual Lectura rápida
Ingresos presupuestarios (total) > 4.27 billones +0.1% Casi planos en términos reales.
Ingresos no petroleros -0.1% Ligera caída agregada.
Recaudación tributaria +0.4% Aporta soporte dentro de lo no petrolero.
Entradas petroleras +2.1% Suben, pero suelen ser más volátiles.
Gasto neto presupuestario 4.85 billones +2.1% Crece más que ingresos; presiona déficit.

En lecturas complementarias del primer trimestre de 2026, se ha señalado un déficit presupuestario de 207.3 mil millones de pesos, 60.5% mayor en términos reales que el del mismo periodo de 2025. Aunque ese dato corresponde a un corte distinto (trimestral), ayuda a entender por qué el saldo de deuda siguió avanzando hacia mitad de año: cuando el déficit se ensancha, la deuda suele ser el mecanismo de cierre.

Para empresas medianas, esta sección no es “macro por macro”. Si el gasto público crece y los ingresos no acompañan, el gobierno puede: (1) financiarse más (presionando tasas), (2) ajustar gasto (impactando demanda y pagos), o (3) buscar más ingresos (cambios administrativos o fiscales). Ninguna de las tres es neutra para el flujo de caja empresarial. Por eso, más que el número exacto, lo que seguimos es la tendencia: ingresos casi planos y gasto al alza es una combinación que, sostenida, empuja deuda.

Perspectivas fiscales y sostenibilidad de la deuda

Hacienda sostiene que la deuda se mantiene en un rango manejable. En palabras del secretario Édgar Amador, México mantiene “una posición fiscal sólida” y la deuda “se mantuvo a niveles sostenibles”. También subrayó que el nivel observado está por debajo del promedio de economías de América Latina, aunque 1.6% por encima de lo previsto para el periodo.

La discusión de sostenibilidad, sin embargo, no se agota en el adjetivo. En análisis externos sobre 2026 se advierte que la estabilización alrededor de 52–54% del PIB puede ocultar vulnerabilidades si la economía crece poco o si el costo financiero vuelve a presionar. En esa misma línea, se ha señalado que la deuda puede ser alta en relación con los ingresos presupuestarios (por ejemplo, una razón deuda/ingresos de 232% en estimaciones citadas), lo que importa porque el servicio de la deuda se paga con ingresos, no con PIB.

Otro ángulo es la calidad del endeudamiento: México Evalúa ha planteado que, en 2026, 61 centavos de cada peso de endeudamiento se destinarían a inversión física, mientras 39 centavos irían a gasto corriente. Esta distinción es clave para sostenibilidad: la inversión productiva puede elevar crecimiento y, con ello, la capacidad de pago; el gasto corriente puede ser socialmente prioritario, pero no necesariamente aumenta ingresos futuros.

También se mencionan presiones estructurales: pensiones, rigideces del gasto y necesidades de financiamiento adicionales (incluyendo obligaciones fuera del presupuesto, como financiamientos de empresas públicas para inversión). No todas esas presiones aparecen con la misma claridad en un corte semestral, pero forman parte del contexto que el mercado incorpora al evaluar riesgo soberano.

Escenarios para evaluar sostenibilidad
Escenarios prácticos para leer “sostenibilidad” (qué tendría que pasar para que el 51% sea más o menos manejable):Escenario A — Crecimiento acompaña: si el PIB crece de forma consistente y el déficit se modera, la razón deuda/PIB puede estabilizarse aun con deuda en pesos al alza.Escenario B — Tasas presionan: si el entorno de tasas sube o se mantiene alto, el costo financiero puede absorber margen y forzar decisiones (más deuda, recortes o más ingresos).Escenario C — Ingresos no despegan: si los ingresos reales se quedan planos mientras el gasto crece, el déficit tiende a persistir y la deuda suele seguir subiendo.

Chequeo rápido para empresas: (1) ¿qué parte de tu deuda está a tasa variable?, (2) ¿cuándo refinancias?, (3) ¿qué tan sensible es tu margen a 100–200 pb de alza en costo financiero?

Declaraciones de autoridades sobre la situación fiscal

El mensaje oficial de Hacienda en este corte combina reconocimiento del aumento con defensa de la trayectoria. La SHCP informó que la deuda pública neta llegó a 51% del PIB en el primer semestre de 2026. Frente a ese dato, el secretario Édgar Amador enfatizó dos ideas: (1) México mantiene una “posición fiscal sólida” y (2) el nivel de deuda está por debajo del promedio de América Latina.

Al mismo tiempo, Hacienda admitió que el nivel se ubicó 1.6% por encima de lo previsto para el periodo. Ese matiz es importante porque sugiere desviación respecto a la ruta esperada, aunque no necesariamente un cambio de régimen. En comunicación fiscal, la diferencia entre “por encima de lo previsto” y “fuera de control” es grande; el mercado suele reaccionar más a la consistencia de la trayectoria y a la explicación del desvío que al desvío en sí.

En cuanto al costo financiero, Amador señaló que en el primer semestre disminuyó 4.8% real anual, atribuyéndolo a una estrategia de manejo de activos. Y sobre el nivel de deuda, afirmó que se mantuvo en “niveles sostenibles”.

Para empresas, estas declaraciones importan menos por el titular y más por el mecanismo: si Hacienda logra sostener la narrativa de estabilidad (y respaldarla con datos de costo financiero y disciplina presupuestaria), el impacto en primas de riesgo puede ser acotado. Si la brecha entre ingresos y gasto persiste, la conversación puede moverse hacia necesidades de financiamiento y presiones de mediano plazo.

Declaraciones y cifras fiscales actuales
Lo que se dijo vs. lo que muestran las cifras del corte (mismo reporte):“Niveles sostenibles” / “posición fiscal sólida” → El dato reportado es 51% del PIB (1S 2026), pero también se reconoce que está 1.6% por encima de lo previsto.“Bajó el costo financiero” → Se reporta una disminución de 4.8% real anual en el primer semestre; aun así, el costo financiero sigue siendo un rubro clave por su rigidez y sensibilidad a tasas.“Ingresos vs gasto” → En el semestre, ingresos +0.1% real y gasto +2.1% real: la brecha ayuda a explicar por qué la deuda continúa avanzando.

Lectura útil: las declaraciones ganan fuerza cuando la trayectoria de ingresos, gasto y costo financiero se mantiene consistente en los siguientes cortes.

“México mantiene en materia de deuda una posición fiscal sólida.”
Édgar Amador, secretario de Hacienda (SHCP), 30 de julio de 2026.

Contexto Económico y Fiscal

El corte de mitad de 2026 llega con dos señales simultáneas: deuda al alza y crecimiento positivo en el trimestre más reciente. Por el otro, la estimación oportuna del PIB reportó un avance de 1.5% en el segundo trimestre, según INEGI. En finanzas públicas, esa combinación es relevante: el crecimiento ayuda a sostener el denominador (PIB), pero no compensa por sí solo una dinámica donde el gasto crece más que los ingresos.

En el primer semestre, los ingresos prácticamente se estancaron en términos reales (+0.1%), mientras el gasto avanzó (+2.1%). Esa combinación es la que suele empujar la necesidad de financiamiento y mantener la conversación abierta sobre trayectoria fiscal.

En Mundi, este tipo de cortes los leemos desde lo operativo: cómo se traduce la trayectoria fiscal en tasas, spreads y condiciones de crédito para empresas medianas que importan y exportan, a partir de lo que observamos en miles de operaciones de comercio exterior.

Las cifras de deuda, ingresos y gasto citadas reflejan la información públicamente disponible al 30 de julio de 2026 y algunos comparativos puntuales usados como contexto. Métricas como deuda neta, SHRFSP y deuda bruta no son equivalentes y pueden diferir por definición y periodo. Actualizaciones posteriores pueden revisar series o matizar la trayectoria descrita.