Competitividad logística en México hacia 2026
Colaboración clave para mejorar la logística en México
- La competitividad logística se juega en coordinación: infraestructura, aduanas, cruces fronterizos, operadores e inversión pública y privada.
- La reforma aduanera vigente desde el 1 de enero de 2026 empuja digitalización y mayor cumplimiento, con costos de ajuste en el corto plazo.
- México conserva ventajas por integración con Norteamérica y oportunidades internacionales, pero enfrenta presión por rezago en “digital readiness”.
- La logística impacta vida cotidiana, empleo y abasto; no es solo mover carga, es sostener confianza y continuidad productiva.
Engrane Integral de Competitividad Logística
Competitividad logística = “engrane completo” (quién mueve qué palanca)Gobierno (federal/estatal/municipal): seguridad en corredores, mantenimiento y capacidad de infraestructura, reglas claras y trámites digitales.Autoridades aduaneras y cruces fronterizos: tiempos de despacho, gestión de riesgo, interoperabilidad de sistemas y criterios consistentes.Transportistas y operadores logísticos: ejecución (OTIF), trazabilidad, seguridad operativa, mantenimiento y profesionalización.Cargadores/industria (importadores/exportadores): calidad de datos y documentos, planeación de demanda, empaques/etiquetado, cumplimiento.Puertos/ferrocarril/terminales/CDs: capacidad, ventanas, coordinación de citas, digitalización de patio y visibilidad.
Regla práctica: si una palanca mejora pero otra se queda atrás (p. ej., más infraestructura sin procesos digitales, o digitalización sin talento), la competitividad se “fuga” en el eslabón más lento.
Metodología para evaluar la competitividad logística en México
Para hablar de “competitividad logística” sin quedarnos en generalidades, nosotros la leemos como un desempeño conjunto: qué tan rápido, seguro, predecible y costo-eficiente puede moverse una mercancía desde proveedor hasta cliente, dentro y fuera del país. En 2026, esa evaluación ya no se limita a carreteras o flota: incluye aduanas, digitalización, cumplimiento regulatorio y capacidad de adaptación.
Un punto de partida útil es el Agility Emerging Markets Logistics Index 2026, donde México aparece en el lugar 8 de 50 con un score general de 5.78. (Cifras reportadas en el Agility Emerging Markets Logistics Index 2026, según referencias publicadas por medios y análisis sectoriales en 2026.) El índice desagrega dimensiones que ayudan a “diagnosticar” dónde se gana o se pierde competitividad: oportunidades internacionales, logística doméstica, fundamentos de negocio y preparación digital.
| Dimensión (Agility 2026) | Qué captura en la operación | México (score) | Posición (de 50) |
|---|---|---|---|
| Overall Score | Balance general de atractivo y capacidad logística | 5.78 | 8 |
| International Opportunities | Potencial por comercio/integración y demanda internacional | 6.38 | 3 |
| Domestic Logistics | Capacidad interna para mover carga (red, servicios, desempeño) | 5.45 | 7 |
| Business Fundamentals | Entorno para operar e invertir (predictibilidad, condiciones) | 5.83 | 15 |
| Digital Readiness | Madurez digital (procesos, plataformas, adopción tecnológica) | 5.40 | 16 |
Caption: Desglose de México en el Agility Emerging Markets Logistics Index 2026 (ranking y score).*
La lectura práctica para una empresa mediana es clara: México destaca en oportunidades internacionales (3º), pero se rezaga en preparación digital (16º). Aquí, “preparación digital” (digital readiness) se refiere a qué tan lista está la cadena —procesos, datos y adopción tecnológica— para operar con herramientas digitales de punta. En otras palabras, el país puede tener demanda, ubicación y conectividad; aun así, si la cadena no digitaliza procesos (visibilidad, documentación, trazabilidad), la competitividad se erosiona frente a otros mercados emergentes.
Importancia de la logística y el transporte en el desarrollo económico
La logística y el transporte de mercancías atraviesan un momento decisivo para el desarrollo económico de México, en un entorno marcado por transformación tecnológica, integración comercial de Norteamérica y la necesidad de fortalecer cadenas de suministro. Esa combinación no es abstracta: define si una planta produce sin paros, si un exportador cumple ventanas de entrega y si un importador evita costos por demoras.
En términos macro, la logística es un sector con peso propio. En 2026 se reporta que el sector logístico representa más de 8% del PIB, y que el autotransporte mueve 80% de las mercancías y aporta 3.8% del PIB. (Son cifras citadas en reportes y análisis sectoriales 2025–2026.) Esto explica por qué cualquier fricción (congestión, inseguridad, trámites, falta de capacidad) se traduce en costos que terminan en el estado de resultados de las empresas: más inventario “por si acaso”, más días de ciclo de efectivo y más capital de trabajo inmovilizado.
También hay una dimensión de política pública y de inversión: se han señalado 53 mil millones de pesos asignados a carreteras en 2025 y un plan sexenal de 372 mil millones de pesos (montos reportados en análisis sectoriales sobre inversión en infraestructura). Para el sector privado, esto importa menos como titular y más como mecanismo: mejores corredores y cruces fronterizos reducen incertidumbre, y la incertidumbre es uno de los costos más caros en logística.
Logística y su impacto económico
Datos que ayudan a dimensionar por qué “logística = economía” (referencias sectoriales 2025–2026):>8% del PIB: estimación del peso del sector logístico en la economía.80% de las mercancías: proporción movida por autotransporte.3.8% del PIB: contribución atribuida al autotransporte.53 mil millones de pesos (2025): monto reportado como asignación a carreteras.372 mil millones de pesos (plan sexenal): monto reportado como plan de inversión en infraestructura.
Cómo se “siente” en empresa mediana: cuando sube la variación (tiempos impredecibles), suben inventarios defensivos, capital de trabajo y penalizaciones por incumplimiento.
La frase que resume el vínculo entre logística y economía es directa: cuando la logística funciona, la economía funciona. Y cuando se traba, el costo no se queda en el transportista: se propaga a producción, ventas, empleo y competitividad exportadora.
Colaboración entre actores de la industria del transporte
La competitividad logística no “pertenece” a un solo actor. Esa es la idea central que empuja la Asociación Nacional del Transporte Privado (ANTP): el desempeño depende del engrane completo entre infraestructura, aduanas, puertos, cruces fronterizos, carreteras, operadores e inversiones públicas y privadas. Si una pieza falla, el sistema entero pierde velocidad.
En la práctica, colaborar significa privilegiar diálogo sobre confrontación y acuerdos sobre diferencias. No como consigna, sino como requisito operativo: la reforma aduanera de 2026, por ejemplo, exige coordinación entre importadores, agentes aduanales, transportistas y autoridades para que la digitalización no se convierta en cuellos de botella por falta de estandarización o por errores documentales.
La colaboración también es humana. Detrás de cada entrega hay operadores, técnicos, ingenieros, especialistas, administrativos, empresarios y autoridades. Reconocerlo no es retórico: si hay escasez de talento especializado (analítica de datos, automatización, logística 4.0), la agenda de competitividad se vuelve incompleta aunque haya inversión en infraestructura.
“Los grandes desafíos nunca se resuelven solos. Se resuelven dialogando, escuchando, construyendo confianza y trabajando juntos”.
Alex Theissen, presidente de la Mesa Directiva de la ANTP.
Coordinación operativa entre eslabones
Mini-proceso de coordinación (para que “colaboración” no se quede en discurso)
1) Alinear el objetivo común (2–4 métricas): tiempo de cruce/aduana, OTIF, incidentes de seguridad, costo por embarque.
2) Mapear el flujo documental y de datos: quién genera pedimento/factura/packing list, quién valida, dónde se captura y cómo se corrige.
3) Definir “dueños” por eslabón: importador/exportador (datos), agente aduanal (clasificación/validación), transportista (ejecución), autoridad (criterios/ventanas).
4) Estándares mínimos operativos: catálogos de productos, reglas de empaque/etiquetado, ventanas de cita, trazabilidad y evidencias.
5) Checkpoints de falla (los más comunes):discrepancias de descripción/valor/clasificación,falta de trazabilidad o evidencias,cambios de última hora sin control de versiones,handoffs sin confirmación (patio–aduana–transporte).
6) Ritmo de seguimiento: mesa semanal operativa + revisión mensual de causas raíz y acciones.
Para una dirección financiera, esta visión se traduce en una pregunta concreta: ¿nuestros proveedores logísticos y nuestros procesos internos están alineados con el nuevo estándar de cumplimiento y digitalización, o estamos trasladando fricción de un eslabón a otro sin resolverla?
El Foro Nacional del Transporte de Mercancías 2026
El Foro Nacional del Transporte de Mercancías 2026, inaugurado en Cancún, Quintana Roo, fue presentado por la ANTP como el principal espacio para construir acuerdos alrededor del sector. Más allá del formato de evento, el mensaje es que la competitividad logística se construye con gobernanza: sentar a los actores a definir prioridades, compromisos y rutas de implementación.
El tono quedó marcado por una frase que funciona como diagnóstico y como meta: “Cuando la logística y el transporte funcionan, México funciona. Cuando la logística y el transporte avanzan, México avanza”. La idea no es simbólica: en 2026 confluyen presiones y oportunidades (integración norteamericana, digitalización, electromovilidad, fortalecimiento de cadenas de suministro) que obligan a decisiones coordinadas.
El foro también coloca el foco en el “sistema” detrás del movimiento físico: carreteras, ferrocarriles, puertos, centros de distribución y unidades de transporte, pero también reglas, tecnología y personas. En ese sentido, el valor del encuentro no sería solo el intercambio de ideas, sino la capacidad de convertirlas en propuestas que fortalezcan al sector y consoliden a México como referente logístico.
Alinear prioridades del transporte 2026
Por qué este foro importa (en términos prácticos)Qué es: un punto de encuentro sectorial impulsado por ANTP para alinear prioridades del transporte de mercancías.Para qué sirve: convertir fricciones recurrentes (seguridad, cruces, cumplimiento, digitalización, talento) en acuerdos operativos y agendas de trabajo.Qué pone sobre la mesa en 2026: coordinación público–privada, adopción tecnológica (incluida IA), profesionalización del factor humano, infraestructura y resiliencia.Cómo lo aprovecha una empresa: usarlo como radar de estándares (documentación, trazabilidad, seguridad) y anticipar inversiones antes de que el cambio sea más caro.
Para empresas que importan o exportan, estos espacios importan por una razón práctica: anticipan hacia dónde se moverán estándares de operación (seguridad, eficiencia, sostenibilidad, digitalización) y, por tanto, qué inversiones y ajustes de proceso conviene calendarizar antes de que el cambio sea obligatorio o más costoso.
Impacto de la logística en la vida cotidiana y competitividad
La logística rebasa el movimiento físico de mercancías. Ese punto es clave porque conecta competitividad con continuidad: el sistema logístico sostiene la vida cotidiana, garantiza abasto, mantiene operando a la industria y fortalece la posición de México en mercados internacionales.
Alex Theissen lo aterrizó con ejemplos que, aunque cotidianos, describen el corazón de la competitividad: disponibilidad, oportunidad y confianza. La logística es el medicamento que aparece cuando se necesita, el alimento que llega diariamente a millones de hogares, la materia prima que evita paros de línea, y el comercio que sostiene empleos.
“La logística y el transporte de mercancías representan mucho más que carreteras… Representa la confianza de una madre que encuentra el medicamento que necesita su hijo… El alimento que llega diariamente a millones de hogares… La materia prima que mantiene produciendo a nuestras industrias… y la competitividad que permite que México participe… en los mercados de todo el mundo”.
Alex Theissen, ANTP.
En competitividad internacional, el vínculo es directo: si México quiere consolidarse como plataforma logística, necesita que su cadena sea segura, eficiente, sostenible, humana y resiliente. La palabra “humana” no es accesorio: sin operadores capacitados, sin técnicos y sin especialistas, la tecnología no se implementa y la infraestructura no se aprovecha.
Para nosotros, el impacto empresarial se resume en dos variables que un CFO entiende de inmediato: tiempo (ciclos más cortos, menos demoras) y certeza (menos variación). Ambas reducen inventarios defensivos, penalizaciones por incumplimiento y costos financieros asociados a capital de trabajo.
Vínculo entre transporte de mercancías y bienestar social
Hablar de transporte de mercancías implica hablar de desarrollo económico, pero también de bienestar social y calidad de vida. La cadena logística se cruza con productividad, seguridad, infraestructura, innovación y desarrollo tecnológico. Y, sobre todo, con personas: detrás de cada carga hay familias esperando oportunidades.
Ese enfoque es relevante porque evita una trampa común: medir competitividad solo por costo. En 2026, la discusión incluye seguridad y sostenibilidad como condiciones para competir. Si la operación es insegura o ambientalmente inviable, el costo total sube (por pérdidas, interrupciones, sanciones o exigencias de mercado), aunque el flete “en papel” parezca barato.
También hay un componente de reconocimiento laboral: quienes enfrentan jornadas prolongadas y largas distancias sostienen el flujo continuo de mercancías. Ponerlos al centro no es solo justicia narrativa; es gestión de riesgo. La falta de personal capacitado o la rotación alta se convierten en cuellos de botella tan reales como un puerto congestionado.
Costo Total vs Tarifa Baja
Costo “barato” vs costo total (trade-offs que sí pegan en competitividad)Tarifa baja puede implicar más variación (demoras) → más inventario defensivo y capital de trabajo.Ahorro en seguridad puede elevar pérdidas/robos/interrupciones → reexpediciones, primas, penalizaciones y reputación.Postergar sostenibilidad puede limitar acceso a clientes/cadenas con requisitos ambientales → pérdida de oportunidades o costos de ajuste tardío.No invertir en talento (operadores, analítica, cumplimiento) reduce adopción tecnológica → errores documentales, retrabajos y cuellos de botella.
Idea clave: la competitividad se decide por el costo total de servir (tiempo + variación + riesgo), no solo por el flete.
Desde la óptica de empresa mediana, el bienestar social se conecta con continuidad operativa: cadenas más seguras y profesionales reducen incidentes, mejoran cumplimiento y estabilizan costos. Y en un entorno de mayor exigencia regulatoria (como la reforma aduanera), la profesionalización del factor humano es parte del cumplimiento, no un “extra”.
Desafíos y oportunidades en la logística mexicana hacia 2026
México llega a 2026 con ventajas estructurales —ubicación, integración con Norteamérica y oportunidades internacionales—, pero también con desafíos que se vuelven más visibles conforme crece la demanda por nearshoring y comercio electrónico.
En el frente regulatorio, destaca la reforma aduanera que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Su objetivo es modernizar y digitalizar procesos, reducir burocracia y elevar seguridad en operaciones internacionales. Los elementos señalados incluyen digitalización total de trámites, un sistema electrónico unificado, uso de sellos digitales, biometría e IA para análisis de riesgo, además de un enfoque de cumplimiento más estricto y sanciones por errores como clasificación incorrecta o subvaluación. Para empresas certificadas, se plantea un despacho más ágil y menos inspecciones.
El costo de transición existe: más exigencia documental y responsabilidad para importadores y agentes aduanales puede elevar costos de cumplimiento especialmente en operaciones intensivas en comercio exterior. Pero el beneficio potencial es un entorno más transparente y competitivo en el mediano plazo, donde el operador formal y ordenado gana terreno.
En infraestructura, hay inversión anunciada, pero persisten cuellos de botella: congestión en puertos, flotas envejecidas y problemas de seguridad como robo de carga. En costos, el aumento es tangible: se ha reportado que en automotriz los costos de transporte pasaron de 2% a 10% de ventas entre 2023 y 2025, un salto que obliga a buscar eficiencia con procesos y tecnología, no solo con negociación de tarifas.
En oportunidades, 2026 también está marcado por la revisión del T-MEC y por la Copa Mundial de la FIFA, eventos que ponen a prueba capacidad logística y elevan el valor de la previsibilidad operativa.
| Desafío 2026 | Cómo se manifiesta en la operación | Oportunidad accionable |
|---|---|---|
| Reforma aduanera (digitalización + cumplimiento) | Más exigencia documental, trazabilidad y consistencia de datos | Estandarizar datos maestros, automatizar validaciones, buscar certificaciones cuando aplique |
| Rezago relativo en digital readiness | Baja visibilidad end-to-end, retrabajos, decisiones tardías | Integrar TMS/WMS/torre de control, KPIs compartidos y trazabilidad por evento |
| Cuellos de botella de infraestructura | Congestión en puertos/corredores, variación de tiempos | Rediseñar redes (multi-puerto/multi-cruce), buffers inteligentes y ventanas/citas |
| Seguridad (robo de carga) | Pérdidas, interrupciones, rutas restringidas | Segmentación de riesgo, monitoreo, protocolos de parada y colaboración con autoridades |
| Talento especializado | Dificultad para operar logística 4.0 y cumplimiento | Programas de capacitación, carrera para operadores y analistas, alianzas con academia |
| Presión de costos | Margen comprimido; más capital de trabajo | Optimización de rutas, consolidación, reducción de variación y mejora de OTIF |
El papel de la inteligencia artificial y digitalización en la logística
La inteligencia artificial (IA) y la digitalización aparecen como factores que están redefiniendo la logística global y como una oportunidad histórica para México. En el discurso sectorial, no se presentan como “tendencias” sino como condiciones para competir: la preparación digital ya es un diferenciador en índices internacionales, y México aparece en 2026 con un rezago relativo en digital readiness (16º).
La reforma aduanera de 2026 empuja esta agenda desde el lado regulatorio: digitalización de procedimientos, herramientas tecnológicas (sellos digitales, biometría) e IA para análisis de riesgo. Esto cambia la operación diaria: la ventaja competitiva se mueve hacia quien tiene datos ordenados, trazabilidad y capacidad de responder rápido a requerimientos de autoridad.
En el sector privado, la digitalización también se conecta con eficiencia: visibilidad en tiempo real, analítica para optimizar rutas, y mejor coordinación entre eslabones. Aunque el despliegue completo “end-to-end” sigue siendo trabajo en proceso, el incentivo es claro: con costos logísticos al alza, la productividad que venga de tecnología puede ser la diferencia entre absorber el shock o trasladarlo a precios (con pérdida de competitividad).
IA y digitalización sin desvíos
Checklist rápida para aterrizar IA/digitalización (sin perderse en “tendencias”)Caso de uso priorizado (1–2): reducción de demoras aduaneras, menos errores documentales, optimización de rutas, predicción de ETA.Datos mínimos listos: catálogos de producto, unidades de medida, clientes/proveedores, ubicaciones, historial de embarques e incidencias.Puntos de captura definidos: quién registra evento (salida, arribo, cruce, entrega) y con qué evidencia.Integración básica: TMS/WMS/ERP (aunque sea por interfaces simples) para evitar doble captura.Reglas de calidad de datos: validaciones automáticas (campos obligatorios, consistencia de descripción/valor/clasificación).KPIs compartidos con proveedores: OTIF, variación de tránsito, % retrabajos, % excepciones.Talento asignado: dueño de proceso + analista (interno o partner) para operar y mejorar el modelo.Piloto con criterio de éxito: 6–10 semanas, con línea base y meta (p. ej., -20% retrabajos, -10% demoras).
Para equipos financieros, la pregunta no es si “adoptar IA”, sino dónde genera retorno bajo el nuevo entorno: cumplimiento aduanero, reducción de demoras, menos errores documentales y mejor planeación de inventarios. En 2026, digitalizar no es solo modernizar: es reducir fricción y riesgo regulatorio.
Resiliencia y adaptación en el sector logístico
La resiliencia, en el lenguaje de la industria, ya no significa únicamente resistir momentos difíciles. Se redefine como capacidad de aprender, adaptarse, innovar y salir fortalecidos. Esa definición importa porque el entorno 2026 combina cambios simultáneos: tecnología, regulación, sostenibilidad y presión de demanda por integración regional.
La resiliencia también es coordinación. La historia del país, se argumenta, muestra que los sectores pueden superar escenarios complejos cuando existe coordinación. Por eso el llamado es a privilegiar diálogo y construcción de confianza. En logística, la falta de coordinación se paga caro: un cambio en aduanas sin preparación documental, o una inversión en infraestructura sin procesos digitales, puede mover el problema de lugar sin resolverlo.
En términos operativos, la resiliencia se ve en decisiones como: modernizar flota para eficiencia y sostenibilidad, invertir en capacitación para cerrar brechas de talento, y ajustar procesos para cumplir con un entorno aduanero más digital y estricto. También se ve en la capacidad de absorber shocks de demanda (por e-commerce o eventos internacionales) sin colapsar en congestión.
“La resiliencia no significa únicamente resistir los momentos difíciles. La resiliencia significa aprender, adaptarse, innovar y salir fortalecidos”.
Alex Theissen, ANTP.
Resiliencia logística en cuatro fases
Marco simple de resiliencia logística (4 fases)Prevenir: mapeo de riesgos (aduana, seguridad, capacidad), estándares de datos/documentos, proveedores alternos.Responder: protocolos de excepción (demoras, inspecciones, incidentes), comunicación y escalamiento en <24h.Recuperar: replaneación de inventarios y rutas, priorización de pedidos críticos, normalización de KPIs.Mejorar: post-mortem de causas raíz, ajustes de proceso, automatizaciones y capacitación.
Señal de madurez: cada incidente deja una mejora permanente (no solo “apagar fuegos”).
Para una empresa que vive del comercio exterior, resiliencia es, en última instancia, proteger continuidad: que un cambio regulatorio o un cuello de botella no se convierta en ruptura de suministro, penalización comercial o presión adicional sobre capital de trabajo.
Competitividad logística en México hacia 2026: Un análisis integral
Contexto actual de la logística en México
Nosotros vemos un país con ventajas claras y con presión creciente. En el tablero internacional, México se mantiene en el top 10 del Agility Emerging Markets Logistics Index (8º de 50) y destaca en oportunidades internacionales (3º), consistente con su integración comercial con Norteamérica. Al mismo tiempo, el rezago relativo en preparación digital (16º) sugiere que la competencia ya no se define solo por ubicación o infraestructura, sino por capacidad de digitalizar y ejecutar con predictibilidad.
En lo doméstico, el peso del sector (más de 8% del PIB) y la dependencia del autotransporte (80% de mercancías) hacen que cualquier fricción se amplifique. La inversión pública anunciada en carreteras y planes sexenales apunta a atender capacidad, pero los cuellos de botella —congestión, flota envejecida, seguridad— siguen presentes.
Desafíos y oportunidades en el horizonte
El horizonte inmediato está marcado por tres fuerzas. Primero, la reforma aduanera 2026, que eleva el estándar de cumplimiento y acelera digitalización; en el corto plazo puede aumentar complejidad y costos, pero en el mediano plazo puede favorecer transparencia y agilidad para operadores preparados y certificados.
Segundo, la presión de costos: el salto reportado en automotriz (de 2% a 10% de ventas en costos de transporte entre 2023 y 2025) ilustra por qué la eficiencia ya no es opcional. Tercero, los eventos y la integración regional: revisión del T-MEC y la Copa Mundial 2026 como pruebas de capacidad logística y coordinación.
La oportunidad, si se ejecuta bien, es consolidar a México como plataforma logística altamente competitiva, pero esa consolidación depende de colaboración y visión de largo plazo, no de acciones aisladas.
Recomendaciones estratégicas para el sector logístico
Sin predecir, sí podemos ordenar prioridades que se desprenden de los hechos de 2026:
- Acelerar digitalización con foco en cumplimiento aduanero: la reforma ya está en vigor; el costo de errores documentales y retrasos puede crecer con sanciones y revisiones más estrictas.
- Invertir en talento y capacitación: la brecha de
Diagnóstico a Plan 180 Días
Cierre accionable: diagnóstico → prioridades → plan 90/180 días (empresa mediana importadora/exportadora)
1) Diagnóstico (2 semanas):medir línea base: tiempos de cruce/aduana, variación de tránsito, % retrabajos documentales, OTIF, incidentes.identificar 3 “puntos de fuga” (donde se pierde tiempo/costo/riesgo).
2) Priorizar (1 semana):elegir 2 frentes: cumplimiento/datos + visibilidad/ejecución (suelen dar retorno rápido).
3) Plan 90 días:estandarizar datos maestros y checklist documental;acordar KPIs con 1–2 proveedores clave;piloto de visibilidad (eventos + ETA) en un corredor o cruce.
4) Plan 180 días:automatizar validaciones (menos retrabajo);formalizar mesa de coordinación (operación + finanzas);ampliar a más rutas/proveedores y documentar protocolos de excepción.
Checkpoint de realidad: si no baja la variación (no solo el promedio), la competitividad no mejora de fondo.
Este análisis se escribe desde el ángulo de Mundi: leemos la competitividad logística como un tema de flujo de caja y continuidad operativa para empresas medianas que importan o exportan, porque en la práctica los cambios en aduanas, digitalización y tiempos de tránsito terminan reflejándose en capital de trabajo, días de inventario y riesgo de cumplimiento.
Este texto refleja información públicamente disponible y cifras sectoriales divulgadas entre 2025 y 2026 al momento de redactarse. En logística, los resultados pueden variar según metodología, fuente y periodo, por lo que deben leerse como referencia para comparar tendencias y no como una verdad única. La regulación y su aplicación operativa pueden cambiar, y es posible que algunos datos se actualicen con el tiempo.