Pemex reporta ingresos por exportaciones de 1,603 millones en mayo

Aumento en ingresos por exportaciones

  • Pemex obtuvo 1,603 millones de dólares por exportaciones petroleras en mayo, un alza anual de 30%.
  • El repunte se explicó sobre todo por el precio, no por el volumen: Pemex exportó menos crudo.
  • El precio promedio de exportación llegó a 100.7 dólares por barril, máximo desde junio de 2022.
  • Hacia junio, el mercado anticipa moderación: la mezcla mexicana corrigió a la baja tras acuerdos sobre el estrecho de Ormuz.
Indicador (mayo) Dato reportado Lectura rápida
Ingresos por exportaciones 1,603 mdd Suben fuerte en dólares
Variación anual de ingresos +30% Crecimiento explicado por precio
Volumen exportado promedio 513.3 mil barriles diarios Menos barriles al exterior
Variación anual de volumen -23.7% Contracción física relevante
Precio promedio de exportación 100.7 USD/barril Máximo desde junio de 2022

Metodología del análisis de ingresos por exportaciones de Pemex

Nosotros leemos el dato de “ingresos por exportaciones” como una identidad simple: ingreso = precio × volumen. En el caso de Pemex, el reporte operativo permite separar con claridad qué parte del cambio mensual o anual viene de vender más barriles y qué parte viene de venderlos más caros. Esta distinción es clave para cualquier dirección financiera que use el petróleo como referencia —ya sea por exposición a energía, logística o tipo de cambio— porque el impacto en caja y en expectativas macro no es el mismo si el motor es volumen (capacidad operativa) o precio (mercado internacional).

En mayo, Pemex reportó ingresos por exportaciones petroleras. El propio contexto del reporte apunta a que el salto anual se explica principalmente por el encarecimiento de la mezcla mexicana de exportación, en un entorno de precios internacionales presionados por el conflicto en Medio Oriente. Al mismo tiempo, el volumen exportado cayó con fuerza, lo que obliga a interpretar el resultado como un “ganó más vendiendo menos”: un fenómeno típico cuando el precio compensa la contracción física.

Para mantener el análisis en terreno verificable, aquí trabajamos con las cifras explícitas del reporte operativo y con referencias de precio y contexto de mercado: volumen promedio exportado en mayo (513.3 mil barriles diarios), precio promedio de exportación (100.7 dólares por barril). Con eso, la lectura empresarial se vuelve accionable: si el precio es el motor, el riesgo principal es la volatilidad (y su transmisión a inflación, costos y tipo de cambio), no necesariamente una mejora estructural de la plataforma exportadora.

Descomposición de Ingresos por ExportaciónIdentidad base: Ingreso por exportaciones ≈ Precio promedio (USD/barril) × Volumen exportado (barriles/día) × Días del mes.Paso 1 (precio): toma el precio promedio de exportación del mes (aquí: 100.7 USD/barril).Paso 2 (volumen): toma el volumen promedio exportado del mes (aquí: 513.3 mil barriles diarios).Paso 3 (comparación): contrasta contra el mismo mes del año previo para ver si el cambio viene de precio, volumen o ambos.Chequeo rápido de consistencia: si ingresos suben pero volumen cae, el motor casi siempre es precio (o mezcla/calidad), y el resultado es más sensible a una corrección posterior.Supuesto explícito de lectura: aquí se interpreta el dato en dólares (ingreso reportado), sin convertir a pesos; el tipo de cambio puede cambiar la lectura fiscal/empresarial en MXN.

También incorporamos, como parte del método, el “después del dato”: qué señales trae el mercado para el mes siguiente. En este caso, el reporte ya anticipa moderación desde junio. Para empresas mexicanas, esa transición importa porque cambia el tono de los “petrodólares” y, por extensión, el balance entre presiones inflacionarias y condiciones financieras.

Incremento en ingresos por exportaciones en mayo

En términos de narrativa económica, es un mes en el que el precio internacional hizo el trabajo pesado. El alza de los precios —en un entorno marcado por tensiones en Medio Oriente— favoreció la entrada de recursos por exportaciones, aun cuando Pemex colocó menos barriles en el exterior.

Esto no es menor: sugiere que el mercado de crudo, cuando se estresa por factores geopolíticos, puede generar picos de ingreso incluso con una base exportadora más reducida. Para quien gestiona tesorería o planeación financiera, la lección es que el petróleo puede “mover la aguja” en México por la vía de precio, aunque el país exporte menos volumen.

La otra cara del dato es precisamente esa: el incremento no vino de una expansión de ventas físicas. Pemex exportó en mayo un promedio de 513.3 mil barriles diarios, una caída anual de 23.7%. Es decir, el ingreso creció mientras el volumen cayó. En la práctica, esto convierte a mayo en un ejemplo claro de cómo una empresa (y un país) puede ver más dólares por exportación sin que eso signifique necesariamente más actividad exportadora o mayor capacidad operativa.

Desde la óptica de empresas mexicanas no petroleras, el canal de transmisión más inmediato de un mes así suele ser doble. Primero, el precio del crudo influye en costos energéticos y logísticos, y puede trasladarse a precios de insumos. Segundo, el flujo de dólares asociado al petróleo puede incidir en el entorno macro (por ejemplo, expectativas y sensibilidad del tipo de cambio), aunque el reporte también recuerda que el efecto neto depende de más variables que el petróleo por sí solo.

En suma: mayo fue un mes de precio, no de volumen. Y eso importa porque el precio es, por definición, más volátil y más dependiente de eventos externos. Para decisiones empresariales, el dato funciona más como señal de riesgo y cobertura (energía y cadena de suministro) que como señal de una mejora estructural en exportaciones.

Comparativa anual de ingresos por exportaciones

La comparación anual que reporta Pemex para mayo es de +30% en ingresos por exportaciones petroleras. Pero el contraste más útil no es sólo el porcentaje: es la combinación de variables que lo explica. En el mismo periodo, el volumen exportado cayó 23.7% anual, lo que confirma que el crecimiento de ingresos no fue por “más barriles”, sino por “barriles más caros”.

Este patrón —ingresos al alza con volumen a la baja— suele aparecer cuando hay un shock de precios. En mayo, el precio promedio de exportación se ubicó en 100.7 dólares por barril, el mayor nivel desde junio de 2022. Con ese nivel, incluso una plataforma exportadora más pequeña puede generar un salto anual en dólares. Para México, esto se traduce en más recursos por exportación en el corto plazo, pero también en mayor exposición a correcciones posteriores.

La comparación anual también ayuda a ubicar el dato dentro de una secuencia reciente. El reporte señala que los ingresos por ventas petroleras alcanzaron su mayor nivel desde diciembre de 2024. Es decir, no se trata de un “mes normal” dentro de una tendencia estable, sino de un punto alto dentro de un periodo de variación. Para un CFO, esto es una alerta metodológica: no conviene extrapolar un mes excepcional como si fuera base permanente para presupuestos o proyecciones.

Además, el propio contexto del mercado sugiere que el impulso de mayo estuvo asociado a un entorno geopolítico específico. Cuando el precio sube por tensiones y riesgos de interrupción logística (como el estrecho de Ormuz), el efecto puede ser rápido y pronunciado; pero también puede revertirse con acuerdos o normalización de flujos. Por eso, en una comparativa anual, el “por qué” del cambio pesa tanto como el “cuánto”.

Precio alto, volumen en caídaA favor del +30%: más dólares en el mes y un “colchón” temporal para ingresos externos cuando el precio se dispara.En contra (limitación clave): el crecimiento no viene de una plataforma exportadora más grande; con -23.7% en volumen, el resultado depende de que el precio se mantenga alto.Riesgo operativo/financiero: si el precio corrige (como sugiere junio), el mismo volumen reducido deja menos margen para sostener ingresos.Lectura responsable: es un buen mes de precio, pero no prueba por sí solo una mejora estructural en capacidad de exportación.

En términos de lectura empresarial, la comparativa anual deja dos conclusiones prácticas. La primera: si su empresa tiene costos sensibles a energía o combustibles, mayo confirma que el riesgo de precio puede materializarse de forma abrupta. La segunda: si su empresa tiene ingresos en dólares (exporta) y costos en pesos, un entorno de “petrodólares” puede coincidir con movimientos financieros más amplios; pero el dato por sí solo no garantiza un régimen estable, porque el motor fue un precio excepcional.

Volumen de exportaciones de crudo en mayo

Menor volumen, mayor valor por barrilVolumen promedio exportado (mayo): 513.3 mil barriles diarios.Variación anual del volumen: -23.7%.Implicación directa: con menos barriles, el aumento de ingresos sólo cuadra si el precio (u otros factores de valor por barril) compensó la caída física.

Para entender el impacto del volumen en ingresos, conviene recordar que el volumen exportado es la parte “física” del negocio: depende de producción disponible, logística, contratos y decisiones de colocación (por ejemplo, cuánto crudo se destina al mercado externo versus otros usos). Cuando el volumen cae casi una cuarta parte anual, el mensaje operativo es claro: el aumento de ingresos no proviene de una expansión exportadora.

En mayo, el volumen exportado también debe leerse junto con el hecho de que el precio promedio de exportación alcanzó 100.7 dólares por barril. Con ese precio, cada barril exportado “vale” más, y el ingreso total puede crecer aun con menos barriles. Pero esa compensación tiene límites: si el precio corrige, el volumen reducido deja menos colchón.

Para empresas mexicanas que planean su exposición a energía, el volumen exportado no es un dato aislado. Un menor volumen exportado puede coexistir con mayor presión de precios internacionales si el shock viene por oferta global o por riesgos geopolíticos. Es decir, “exportar menos” no implica necesariamente “precios más bajos”; en mayo ocurrió lo contrario.

También es relevante que el reporte no atribuye el aumento de ingresos a un repunte de ventas físicas, sino al encarecimiento de la mezcla mexicana. Eso refuerza la lectura de que el volumen fue un factor contractivo, no expansivo. En términos de gestión de riesgos, esto sugiere que el principal determinante del ingreso petrolero en el mes fue exógeno (precio internacional), mientras que el volumen actuó como freno.

En la práctica, para una tesorería corporativa, el dato de volumen sirve como recordatorio: cuando el ingreso petrolero depende más del precio que del volumen, la economía puede volverse más sensible a eventos externos. Y eso puede reflejarse en volatilidad de costos, inflación importada y condiciones financieras, incluso si la plataforma exportadora no crece.

Precio promedio de exportación de petróleo crudo

El precio promedio de exportación del crudo en mayo fue de 100.7 dólares por barril, el mayor nivel desde junio de 2022. En aquel mes de 2022, el precio del “oro negro” también superó los 105.9 dólares por barril. Esta referencia histórica es importante porque ubica a mayo de 2026 como un episodio de precios altos, no como un punto medio del ciclo.

Referencia de precio Nivel (USD/barril) Qué muestra
Promedio mayo (exportación) 100.7 Pico reciente; motor del ingreso
Junio 2022 (referencia histórica) 105.9+ Episodio comparable de precios altos
Cierre 24 de junio (mezcla mexicana) 67.63 Corrección rápida vs. mayo

El reporte atribuye el impulso de ingresos al encarecimiento de la mezcla mexicana de exportación, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente elevó los precios internacionales. Para México, esto se traduce en mayores ingresos por exportación en dólares en el corto plazo. Para empresas, el mismo fenómeno suele venir acompañado de presiones en costos energéticos y, dependiendo del sector, en fletes y materias primas vinculadas a combustibles.

Pero el precio alto de mayo también trae una segunda lectura: su sostenibilidad es incierta. El propio reporte anticipa que a partir de junio los ingresos por exportaciones podrían moderarse, porque el precio de la mezcla mexicana comenzó a corregirse tras acuerdos para restablecer la operación del estrecho de Ormuz. Es decir, el mercado ya estaba descontando una normalización parcial del riesgo logístico.

La magnitud de la corrección se ilustra con un dato puntual: la mezcla mexicana cerró la jornada del 24 de junio en 67.63 dólares por barril, muy por debajo del promedio de 100 dólares observado en mayo. Para cualquier planeación financiera, esta diferencia subraya el problema de usar promedios mensuales como ancla: en semanas, el precio puede moverse decenas de dólares.

Además, el descenso del petróleo se describe como un revés para expectativas fiscales, porque la cotización actual quedó 12.5% por debajo de los 77.3 dólares por barril considerados en los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027. Para empresas, esto importa menos por el presupuesto público en sí y más por el canal: si el petróleo cae, cambia el balance macro entre ingresos públicos, presiones de gasto y sensibilidad del tipo de cambio.

Cierre puntual y volatilidad del precio
El dato de 67.63 USD/barril (24 de junio) es un cierre puntual: sirve para dimensionar la volatilidad frente al promedio de mayo, pero no sustituye un promedio mensual ni garantiza que el precio se mantenga en ese nivel.

En resumen, mayo fue un mes de precio excepcionalmente alto; junio mostró señales de corrección. Para empresas mexicanas, el aprendizaje es operativo: revisar supuestos de energía y, si aplica, políticas de cobertura o “hedge natural” (compensar ingresos y costos en la misma moneda o variable) cuando el precio se mueve por shocks geopolíticos. En la práctica, un “hedge natural” busca que una parte del impacto del petróleo se neutralice dentro del propio P&L (por ejemplo, ingresos en dólares que compensen costos dolarizados), sin depender necesariamente de derivados.

Producción de hidrocarburos líquidos en mayo

En mayo, Pemex reportó una producción de 1 millón 657 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos, un incremento anual de 1.3%. Con ello, la producción anotó su mayor nivel del año, de acuerdo con el reporte. Este dato es relevante porque, aunque el foco de la nota está en exportaciones, la producción define el “techo” de lo que puede destinarse a distintos mercados y usos.

El reporte atribuye el mejor desempeño productivo principalmente a una estrategia de Pemex por explotar campos maduros. En términos operativos, esto sugiere un esfuerzo por sostener o elevar la extracción a partir de activos existentes, más que por un salto derivado de nuevos desarrollos. Para el análisis empresarial, la implicación es que la mejora productiva puede ser real, pero no necesariamente garantiza una expansión sostenida si depende de la dinámica de campos maduros.

De producción a ingresos exportados
1) Producción total (lo que se extrae): marca el límite superior de barriles disponibles.
2) Asignación interna (a dónde se dirige): una parte puede ir a refinación/mercado interno y otra a exportación.
3) Volumen exportado (lo que efectivamente sale): depende de esa asignación + logística/contratos.
4) Ingreso por exportación: se mueve por precio y por volumen exportado; por eso, producir un poco más no garantiza exportar más ni ingresar más si la asignación cambia o si el precio corrige.
Checkpoint práctico: si la producción sube pero el volumen exportado cae, el “cuello de botella” suele estar en asignación o capacidad operativa/comercial, no en extracción.

Ahora bien, el hecho de que la producción suba ligeramente y marque el mejor nivel del año no se tradujo en más exportaciones en mayo: el volumen exportado cayó 23.7% anual. Esto refuerza la idea de que la asignación del crudo (a dónde se dirige) y las condiciones del mercado pueden pesar tanto como la producción total cuando se mira el ingreso por exportación.

Para empresas mexicanas, la producción de hidrocarburos líquidos es un indicador de contexto: ayuda a entender si los cambios en ingresos petroleros vienen de una mejora operativa interna o de un shock externo de precios. En mayo, la producción mejoró, pero el gran motor del ingreso fue el precio. Dicho de otra forma: la producción aportó estabilidad en el margen, pero no explica por sí sola el salto de 30% en ingresos por exportación.

También conviene notar que, cuando el precio internacional sube, una plataforma productiva estable puede amplificar el efecto en ingresos; cuando el precio baja, esa misma plataforma no evita la caída en dólares si el mercado corrige. Por eso, para planeación financiera, el dato de producción es necesario pero no suficiente: hay que mirarlo junto con precio y volumen exportado.

En síntesis: Pemex produjo más hidrocarburos líquidos en mayo y alcanzó su mejor nivel del año, apoyado en campos maduros. Sin embargo, el comportamiento de exportaciones confirma que el ingreso del mes fue, sobre todo, una historia de precios.

Perspectivas futuras de ingresos por exportaciones

El reporte y el contexto de mercado apuntan a una idea central para el corto plazo: después del pico de mayo, los ingresos por exportaciones petroleras podrían moderarse a partir de junio. En el propio reporte se menciona esta moderación como escenario base, asociada a la corrección reciente del precio de la mezcla mexicana. La razón es directa: el precio de la mezcla mexicana de exportación comenzó a corregirse a la baja tras acuerdos para restablecer la operación del estrecho de Ormuz. Si el motor del ingreso fue el precio, una corrección de precio cambia el panorama de inmediato.

El contraste entre mayo y finales de junio ilustra esa sensibilidad. Mientras en mayo el precio promedio de exportación fue de 100.7 dólares por barril, la mezcla mexicana cerró el 24 de junio en 67.63 dólares por barril. Sin necesidad de proyectar, el mensaje es claro: el nivel de ingreso observado en mayo no es automáticamente replicable si el precio se estabiliza en rangos más bajos.

En el plano macro, el descenso del petróleo se describe como un revés para expectativas fiscales del Gobierno federal, porque la cotización actual está 12.5% por debajo de los 77.3 dólares por barril considerados en los Pre-Criterios 2027. Para empresas, esto puede traducirse en un entorno más incierto: cuando el petróleo cae, se reacomodan expectativas sobre ingresos públicos y, con ello, el tono de variables financieras que importan a tesorería (tasas, tipo de cambio, liquidez), aunque el canal exacto depende de múltiples factores.

El principal riesgo al alza, sin embargo, no desaparece: el mercado sigue mirando la posibilidad de un eventual fracaso en las negociaciones para mantener abierto Ormuz. Alejandra León, directora asociada de investigación y análisis de S&P Global Commodity Insights, advirtió que un nuevo cierre tendría consecuencias más severas que las recientes, porque las reservas estratégicas mundiales están reducidas tras compensar interrupciones previas de hasta 14 millones de barriles diarios que transitaban por la zona.

“Si volvemos a cortar otra vez los 14 millones de barriles diarios que fluían ahí, yo creo que ahorita sí estaríamos entre los 180 dólares fácilmente”.
Alejandra León, directora asociada de investigación y análisis, S&P Global Commodity Insights.

En la misma línea, Sergio Meana, business development manager para América Latina de Argus Media, coincidió en que una ruptura del acuerdo podría llevar el crudo a niveles superiores a 150 dólares por barril, en un contexto de inventarios globales cerca de niveles críticos y reservas estratégicas ya utilizadas para estabilizar el mercado.

“Se vería un aumento bastante fuerte en los petrolífer

Escenarios de precios y logística
Escenarios prácticos (sin asumir pronóstico):Base (moderación): si el riesgo logístico baja y el precio se normaliza, el ingreso por exportación tiende a moderarse porque el motor de mayo fue el precio.Riesgo al alza (Ormuz): si se interrumpe de nuevo el flujo por el estrecho, Alejandra León (S&P Global Commodity Insights) plantea un escenario de precios mucho más altos; Sergio Meana (Argus Media) coincide en un rango también elevado. En ambos casos, el impacto sería rápido y se transmitiría a combustibles y costos.Implicación para empresas: cuando el ingreso petrolero depende del precio, conviene revisar supuestos de energía y tipo de cambio con mayor frecuencia (semanal/quincenal) en periodos de tensión geopolítica.

Este tipo de episodios de precio (picos y correcciones rápidas) es el que solemos traducir a decisiones de caja y exposición para empresas medianas mexicanas que importan o exportan: qué supuestos de energía y tipo de cambio se usan en presupuesto, y qué tan rápido se revisan cuando el motor del ingreso petrolero es el precio y no el volumen. Esa es la lente con la que en Mundi leemos estos datos.

Este texto se basa en cifras puntuales publicadas para mayo y en precios observados hacia finales de junio, disponibles al momento de escribir. En los mercados de energía, los valores pueden variar rápidamente por factores geopolíticos y decisiones logísticas, por lo que estas referencias pueden quedar desactualizadas. Si se usarán para presupuestos, conviene contrastarlas con la información pública más reciente y con el precio vigente de la mezcla mexicana.