Perspectivas del PIB en México para 2026 según Banco BASE

  • Banco BASE ajustó su expectativa de crecimiento del PIB de México para 2026 a 1%, desde 1.2% en una revisión previa.
  • En sus escenarios, el avance podría ir de 0.60% (pesimista) a 1.45% (optimista), con un impulso puntual por el Mundial de Fútbol.
  • El PIB cayó 0.8% trimestral en el 1T26, con retrocesos en actividades primarias, secundarias y terciarias, señal de una posible “trampa de estancamiento”.
  • La informalidad laboral se ubicó en 54.85% (marzo), un rasgo estructural que limita productividad y crecimiento.

Proyecciones de crecimiento del PIB en 2026

Banco BASE mantiene un tono de cautela: su expectativa central es que México crezca 1% en 2026. Esta lectura retoma lo expuesto por Gabriela Siller en el webinar “Perspectivas económicas, estimación del PIB al primer trimestre de 2026” y lo reportado por T21. Para quienes dirigimos finanzas y operaciones en empresas medianas —sobre todo exportadoras e importadoras— este ajuste importa menos por la décima en sí y más por lo que sugiere: un entorno donde el crecimiento depende de impulsos puntuales, mientras persisten frenos estructurales.

Variable (Banco BASE) Revisión/escenario Dato Nota rápida de lectura
Pronóstico central de PIB 2026 Revisión vs. previa 1.0% (antes 1.2%) El recorte es pequeño, pero refuerza el tono de cautela.
Escenario pesimista Rango 2026 0.60% Crecimiento casi plano; mayor presión en liquidez y rotación.
Escenario optimista Rango 2026 1.45% Mejor tracción, pero aún moderada; no implica cambio estructural.

En el webinar “Perspectivas económicas, estimación del PIB al primer trimestre de 2026”, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE, enmarcó el desempeño reciente como una señal de “trampa de estancamiento”. La idea es clara: si la economía pierde inversión, productividad y formalidad, el crecimiento potencial se reduce y cualquier choque (interno o externo) pega más fuerte.

Para 2026, BASE anticipa un rebote tras el mal arranque del año, pero no necesariamente un cambio de tendencia. En su lectura, parte del repunte del segundo trimestre estaría asociado a un factor extraordinario: el Mundial de Fútbol, que podría sumar impulso al PIB por turismo y consumo adicional. Es decir, un impulso relevante, pero acotado.

Desde la perspectiva empresarial, el mensaje es doble: (1) habrá ventanas de demanda (turismo, consumo asociado al evento), y (2) el piso estructural sigue siendo bajo, por lo que conviene planear con escenarios y no con una sola cifra.

Escenarios de crecimiento económico

Banco BASE no se queda en un número único: plantea un rango para 2026. Para la toma de decisiones en tesorería, compras internacionales, inventarios y capital de trabajo, este enfoque es útil: obliga a pensar qué variables mueven el resultado y cómo se transmite a ventas, costos y financiamiento.

Palancas del crecimiento 0.60%–1.45%
Cómo leer el rango 0.60%–1.45% (palancas que suelen mover cada escenario)

- Turismo y consumo por el Mundial: si el flujo de visitantes y el gasto se materializan, empujan servicios y comercio; si se diluyen, el “rebote” pierde fuerza.
- Inversión fija (maquinaria/equipo): cuando cae, limita capacidad y productividad; cuando se estabiliza, reduce cuellos de botella y mejora costos unitarios.
- Informalidad: alta informalidad suele frenar productividad y formalización de demanda (crédito/ingreso estable), afectando consumo y recaudación.
- Productividad: si no mejora, el crecimiento potencial se vuelve bajo y los impulsos temporales se agotan rápido.
- Incertidumbre comercial (T-MEC): más incertidumbre tiende a posponer inversión/contratación; menos incertidumbre facilita planes de expansión y pedidos.
Traducción operativa: a mayor peso de “impulsos temporales” (turismo/evento) y menor inversión/productividad, más conviene planear con inventarios y crédito flexibles.

El rango también sugiere que el crecimiento no está “asegurado” por inercia. La economía viene de un trimestre con contracción y con señales de debilidad en inversión y consumo. En ese contexto, el escenario optimista depende de que ciertos motores (como el turismo por el Mundial) se materialicen y que los frenos (informalidad, inversión fija débil, productividad) no se profundicen.

En nuestra lectura, el valor práctico de estos escenarios está en traducirlos a decisiones: ¿qué tan agresivo será el plan comercial?, ¿qué tan rápido rotará inventario?, ¿qué tan prudente debe ser el calendario de pagos a proveedores?, ¿qué exposición cambiaria conviene cubrir? No se trata de “adivinar” el PIB, sino de preparar la operación para un rango plausible.

Escenario pesimista

En el escenario pesimista, Banco BASE estima que el PIB de México crecería 0.60% en 2026. Ese número, por sí solo, describe una economía prácticamente estancada: suficiente para evitar una caída generalizada, pero insuficiente para generar un entorno de expansión amplia y sostenida.

Este escenario se entiende mejor a la luz de lo que ya ocurrió en el arranque de 2026: una contracción trimestral del PIB y retrocesos en los tres grandes grupos de actividad. Si la inversión fija sigue cayendo y el consumo no recupera tracción, el crecimiento puede quedarse cerca de ese piso.

Para empresas con exposición a demanda interna, un crecimiento de 0.60% suele traducirse en mercados más sensibles a precio, ciclos de cobranza más tensos y mayor competencia por volumen. Para quienes dependen de cadenas de suministro y comercio exterior, el riesgo adicional es que la incertidumbre (por ejemplo, alrededor de la revisión del T-MEC) enfríe decisiones de inversión y contratación, afectando pedidos y planes de expansión.

En este escenario, la disciplina de liquidez y la planeación de caja por escenarios dejan de ser “buenas prácticas” y se vuelven una condición de supervivencia operativa.

Escenario optimista

En el escenario optimista, Banco BASE plantea un crecimiento de 1.45% en 2026. Aun siendo un mejor resultado, sigue siendo un avance moderado; la diferencia es que implicaría una economía con algo más de tracción en consumo y servicios, apoyada por factores extraordinarios.

Uno de esos factores es el Mundial de Fútbol. Siller explicó que el evento podría aportar al PIB por el turismo y el consumo adicional. En términos empresariales, esto puede reflejarse en picos de demanda en sectores vinculados a movilidad, hospedaje, alimentos, entretenimiento y, de forma indirecta, en logística y ciertos servicios B2B que atienden a esos giros.

El punto clave es no confundir un impulso temporal con un cambio estructural. Incluso con 1.45%, el crecimiento seguiría condicionado por la inversión fija, la productividad y la formalidad laboral. Para empresas exportadoras e importadoras, el escenario optimista puede justificar planes comerciales más activos, pero con controles: límites de crédito a clientes, coberturas cambiarias cuando aplique y contratos con proveedores que permitan flexibilidad.

En otras palabras: el optimismo, aquí, no elimina el riesgo; solo amplía el margen para ejecutar con más ambición, sin perder prudencia.

Caída del PIB en el primer trimestre de 2026

El dato que marcó el tono del análisis de Banco BASE fue la contracción del PIB en el primer trimestre de 2026 (1T26). La caída fue relevante no solo por su magnitud, sino porque se observó en los tres grupos de actividades económicas. Cuando el retroceso es tan generalizado, suele indicar un freno más amplio que un problema aislado de un sector.

Indicador (1T26) Dato Lectura operativa
PIB total (tasa trimestral) -0.8% Señal de freno generalizado; suele elevar la cautela en inversión y crédito.
Actividades primarias Caída Presión en cadenas agro/insumos; puede afectar precios y disponibilidad.
Actividades secundarias Caída Menor tracción industrial; impacto en pedidos, manufactura y logística.
Actividades terciarias Caída Debilidad en servicios/comercio; suele sentirse en consumo y rotación.

Siller lo conectó con la idea de una “trampa de estancamiento”, asociada a cuatro elementos: debilitamiento institucional, aumento de la informalidad, caída en la inversión fija y retroceso en la productividad. En conjunto, estos factores reducen la capacidad de crecer de forma sostenida.

Banco BASE espera un rebote en el segundo trimestre, pero matiza el origen: “en buena parte” podría explicarse por el Mundial de Fútbol, que agregaría impulso al PIB por turismo y consumo. Es decir, el rebote no necesariamente sería señal de que la economía “ya se arregló”, sino de que un evento extraordinario empuja temporalmente la demanda.

Para la empresa mediana, este tipo de dinámica suele sentirse como volatilidad: un trimestre débil, seguido de un repunte, sin que cambien los fundamentos. En la práctica, eso obliga a afinar pronósticos de ventas, ajustar inventarios y revisar la capacidad de financiamiento de capital de trabajo para no sobrerreaccionar a un solo trimestre.

Tasa de informalidad en el empleo

Banco BASE subraya que el bajo crecimiento no es únicamente coyuntural: es estructural. Un indicador que lo refleja es la tasa de informalidad laboral, que a marzo se ubicó en 54.85%. En una economía donde más de la mitad del empleo es informal, la productividad promedio tiende a ser menor y la capacidad de recaudar, invertir y escalar negocios formales se complica.

Impacto económico de la informalidad
Por qué la informalidad importa (más allá del dato)

- Productividad: la informalidad suele operar con menor acceso a financiamiento, tecnología y capacitación, lo que limita mejoras de eficiencia.
- Competencia y precios: empresas informales pueden tener estructuras de costo distintas, presionando márgenes en sectores donde compiten con formales.
- Base de consumo: cuando el empleo es informal, suele haber más volatilidad de ingreso y menor acceso a crédito, lo que vuelve el consumo más sensible.
- Proveeduría y cumplimiento: cadenas con alta informalidad pueden ser menos estables (calidad, tiempos, trazabilidad), elevando el costo de control.

Para quienes operamos empresas formales, la informalidad no es un concepto abstracto: afecta la competencia (costos distintos), la calidad y estabilidad de proveedores, y la profundidad del mercado laboral. También limita la expansión de la base de consumidores con acceso estable a crédito, seguridad social y salarios formales, lo que termina influyendo en el consumo privado.

En el marco de la “trampa de estancamiento” descrita por Siller, la informalidad es tanto causa como consecuencia. Si la economía crece poco y la inversión cae, se generan menos empleos formales; y si predominan empleos informales, la productividad y la inversión tienden a ser menores.

Desde el ángulo de gestión, este dato invita a revisar dos frentes: (1) la resiliencia de la cadena de suministro (qué tanto depende de proveedores informales) y (2) la estrategia de talento (retención, capacitación, productividad). En un entorno de crecimiento bajo, la ventaja competitiva suele venir más de eficiencia operativa que de expansión del mercado.

Preguntas frecuentes

  • ¿La informalidad alta implica necesariamente recesión?
    No. En el análisis de BASE, es un rasgo estructural que limita el crecimiento potencial, pero puede coexistir con crecimiento moderado.
  • ¿Por qué importa a una empresa exportadora?
    Porque afecta productividad, calidad de proveedores, estabilidad laboral y, en general, el entorno de costos y cumplimiento.
  • ¿Puede bajar rápido la informalidad?
    El enfoque de BASE sugiere que es un fenómeno estructural; no se corrige solo con un trimestre de rebote.

Consumo privado y su evolución

El consumo privado es uno de los componentes clave del PIB y, en la lectura de Banco BASE, llegó a 2026 con señales de debilidad. En 2025, el consumo privado cerró con un incremento de 1.20%, el menor desde 2020, cuando la pandemia por COVID-19 golpeó la actividad. Ese dato ya sugería desaceleración.

El arranque de 2026 fue todavía más frágil: Siller señaló que “este año el consumo empezó con el pie izquierdo”, con una caída de 1.55% respecto a diciembre de 2025. Para empresas que venden al mercado interno —o que dependen de clientes que venden al mercado interno— esto suele traducirse en mayor sensibilidad a precio, promociones más agresivas y ciclos de cobranza que pueden alargarse si el consumidor final se ajusta.

Aun así, Banco BASE prevé que en 2026 el consumo privado podría crecer entre 1.8% y 2.2%, impulsado por el Mundial de Fútbol y una mayor llegada de turistas. El matiz es importante: el motor no sería necesariamente un aumento estructural del ingreso o de la productividad, sino un impulso por demanda asociada al evento.

Indicadores tempranos de consumo
Señales tempranas para validar si el consumo va hacia 1.8% o hacia 2.2% (útil para ventas, inventario y crédito)

- Rotación por canal (tienda/online/B2B): ¿sube volumen o solo sube por promociones?
- Ticket promedio vs. unidades: ¿el cliente compra menos unidades pero paga más por inflación?
- Devoluciones/cancelaciones: si repuntan, suele ser señal de demanda frágil.
- Días de cobranza y morosidad en cartera: primer termómetro cuando el consumidor se aprieta.
- Mezcla de productos: ¿se mueve a “value”/marcas económicas?
- Tráfico y ocupación en zonas con turismo: si el Mundial empuja, suele verse primero ahí.
- Condiciones de crédito (propio o de terceros): si se endurecen, el consumo se enfría.

Para la planeación empresarial, el rango 1.8%–2.2% sugiere que puede haber espacio para recuperación en ciertos giros, pero con heterogeneidad: no todos los sectores capturan turismo o gasto asociado. En operaciones, esto se traduce en segmentar: identificar qué líneas de producto o qué regiones podrían beneficiarse y cuáles seguirán enfrentando un consumidor más cauteloso.

En un entorno así, la recomendación práctica es alinear inventarios y crédito comercial a señales tempranas (órdenes, rotación, devoluciones), más que a expectativas generales.

Inversión fija bruta y su impacto

Si el consumo es el termómetro de la demanda, la inversión fija bruta es el termómetro de la capacidad futura de producir. Aquí hablamos de inversión en activos productivos como maquinaria y equipo (y, en general, la capacidad instalada) que permite producir bienes y servicios en el tiempo. Y aquí Banco BASE ve una señal preocupante: el comportamiento de la inversión fija bruta (maquinaria y equipo para producir bienes y servicios) fue negativo al arranque de 2026.

De acuerdo con cifras presentadas por Siller, este indicador cayó 14% respecto a 2024, año en el que alcanzó su máximo histórico. Además, recordó que en 2025 la inversión fija bruta disminuyó 6.5% y que para 2026 la proyección es un retroceso adicional de 2%.

Invertir Ahora o Esperar
Trade-off típico en 2026: invertir ahora vs. esperar

- Invertir ahora
- A favor: protege capacidad (cumplimiento/tiempos), reduce costos unitarios si hay eficiencia, y puede capturar picos de demanda (incluido turismo/evento).
- En contra: inmoviliza caja en un entorno de crecimiento bajo; si la demanda no se materializa, sube el costo de capacidad ociosa.
- Esperar
- A favor: preserva liquidez y reduce riesgo de sobrecapacidad si el escenario se acerca a 0.60%.
- En contra: se pospone renovación tecnológica; puede perderse competitividad (calidad, productividad, certificaciones) justo cuando clientes exigen más.
Checkpoint práctico: si el proyecto mejora productividad medible (tiempo de ciclo, merma, energía, cumplimiento) y tiene plan de ramp-up, suele ser más defendible que una expansión “solo por volumen”.

El punto que subrayó es histórico: “No había dos años consecutivos con caídas, algo que no veíamos desde el periodo de 2019… y el 2020 por la pandemia”. Dos años seguidos de contracción en inversión suelen implicar que las empresas están posponiendo expansión, renovación tecnológica o ampliación de capacidad.

Para la empresa mediana, esto tiene efectos directos e indirectos. Directos, si ustedes mismos están decidiendo si comprar maquinaria, abrir una línea o automatizar. Indirectos, porque si el ecosistema invierte menos, la productividad agregada se estanca y los costos relativos (logística, tiempos, calidad) pueden no mejorar al ritmo necesario para competir.

En comercio exterior, la inversión fija también se conecta con la capacidad de capturar oportunidades: sin inversión en equipo, certificaciones o tecnología, es más difícil integrarse a cadenas de valor exigentes. En un entorno de incertidumbre, la inversión se vuelve más selectiva, pero no por eso menos estratégica.

Inversión Extranjera Directa en 2025

Banco BASE reconoce que México ha alcanzado niveles máximos históricos de Inversión Extranjera Directa (IED), pero pide mirar la composición. Al cierre de 2025, México recibió 40,871 millones de dólares de IED, un crecimiento de 10.8% frente a 2024 (cuando fueron 36,872 millones de dólares), con cifras de la Secretaría de Economía.

El matiz central es que una parte muy grande de esa IED no corresponde a “nuevas inversiones” (proyectos frescos), sino a reinversión de utilidades y movimientos entre compañías. Según lo expuesto por Siller, en 2025 la IED se compuso así: 67.65% reinversión de utilidades, 14.30% cuentas entre compañías (movimientos de capital/financiamiento entre empresas del mismo grupo) y 18.05% nuevas inversiones.

IED en México 2024 2025 Variación Reinversión Cuentas entre compañías Nuevas inversiones
Monto total (mdd) 36,872 40,871 +10.8% 67.65% 14.30% 18.05%

Para el crecimiento del PIB y para el tejido productivo, la diferencia importa. La reinversión puede reflejar continuidad y confianza de empresas ya instaladas; pero las nuevas inversiones suelen asociarse más directamente con expansión de capacidad, nuevas plantas, empleo y encadenamientos.

En paralelo, la incertidumbre alrededor de la revisión del T-MEC aparece como un factor que puede influir en decisiones de inversión. Siller dijo que, aunque hay mucha incertidumbre, cree que “al final no va a terminar mal”, salvo que asuntos políticos detengan la relación comercial. Para empresas que dependen del mercado norteamericano, este comentario es relevante: el riesgo no es solo arancelario; también es de decisiones de inversión postergadas mientras se aclara el marco.

Caption: Composición de la IED en México (2025) según cifras citadas por Banco BASE.

Componente de IED (2025) Participación
Reinversión de utilidades 67.65%
Cuentas entre compañías 14.30%
Nuevas inversiones 18.05%

Crecimiento de la IED

El crecimiento de la IED total en 2025 fue 10.8%, al pasar de 36,872 mdd en 2024 a 40,871 mdd en 2025. En términos de narrativa macro, esto puede leerse como una señal positiva: México sigue captando capital en montos elevados.

Sin embargo, Banco BASE enfatiza que el análisis no debe quedarse en el total. Para evaluar el impacto económico, conviene mirar cuánto de ese flujo se traduce en nueva capacidad productiva. Si el crecimiento de la IED se explica principalmente por reinversión, el efecto puede ser más de mantenimiento y consolidación que de expansión acelerada.

Para empresas medianas integradas a cadenas de suministro, el dato de IED total puede influir en expectativas de demanda futura, pero la composición ayuda a calibrar: ¿vienen nuevos jugadores y proyectos, o se trata de empresas existentes reinvirtiendo? Esa diferencia afecta oportunidades de proveeduría, competencia y requerimientos de calidad.

En la práctica, cuando la IED crece pero la inversión fija doméstica cae, el panorama se vuelve mixto: hay señales de interés, pero también de cautela. Eso suele reflejarse en negociaciones más duras, plazos más largos para decisiones y mayor exigencia de cumplimiento.

Reinversión de utilidades

Que 67.65% de la IED de 2025 haya sido reinversión de utilidades es el dato que más define la lectura de Banco BASE. La reinversión suele significar que empresas ya establecidas decidieron mantener y reinvertir ganancias en el país, lo cual puede ser una señal de permanencia.

Pero también implica que el flujo de capital nuevo —el que típicamente se asocia con nuevas plantas, nuevas líneas de producción o relocalizaciones completas— fue relativamente menor: 18.05% correspondió a nuevas inversiones. El resto, 14.30%, fueron cuentas entre compañías, que pueden responder a decisiones financieras internas de corporativos.

Para el crecimiento del PIB, la reinversión ayuda, pero no necesariamente cambia el ritmo de expansión si no se acompaña de aumentos fuertes en inversión fija y productividad. En el lenguaje de la “trampa de estancamiento”, esto se traduce en un crecimiento potencial más bajo y en decisiones de inversión más selectivas.

Este análisis se escribe desde la perspectiva de Mundi, viendo de cerca cómo cambios en crecimiento, inversión, tipo de cambio e incertidumbre comercial terminan aterrizando en decisiones de liquidez y capital de trabajo de empresas mexicanas que importan y exportan.

Las cifras y rangos citados se basan en información disponible públicamente al momento de redactarse, incluyendo lo expuesto por Banco BASE y datos oficiales mencionados en el texto. En macroeconomía, es habitual que los datos se revisen y actualicen conforme se publican nuevas cifras. Si cambian los supuestos (turismo, inversión o incertidumbre comercial), también pueden variar los escenarios y sus rangos.