Basado en la nota de La Jornada (Economía), publicada el 8 de agosto de 2026, con cifras de Inegi sobre el INPC.
Inflación de julio muestra desaceleración significativa
Inflación se desacelera a mínimosInflación general (a/a): 3.12% en julio 2026 vs 3.37% en junio (Inegi; también disponible en la serie de inflación de Banxico SIE: https://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?sector=8&idCuadro=CP151&accion=consultarCuadro&locale=es).Variación mensual (m/m): 0.03% en julio.Racha: 4 desaceleraciones consecutivas; venía de 4.59% en marzo.Mínimo reciente: el nivel anual es el más bajo desde mayo 2020 (2.84%).Composición: subyacente 3.95% a/a (más persistente) vs alivio en no subyacente.
Metodología del análisis de inflación
En Mundi leemos la inflación con un objetivo práctico: entender qué cambia en el costo de operar, financiarse, cobrar y pagar para empresas mexicanas —en especial las que importan o exportan—. Para
Este análisis refleja el ángulo con el que en Mundi solemos leer la inflación: cómo se transmite a flujo de caja, negociación con proveedores/clientes y decisiones de capital de trabajo en empresas mexicanas que importan o exportan. este análisis usamos la información publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), así como referencias puntuales de analistas citados (Banamex e Invex) y el marco de objetivo de inflación del Banco de México.
Trabajamos con tres capas:
1) Inflación general (INPC): es la cifra “headline” que suele mover expectativas y conversación pública. En julio de 2026, el dato relevante es la tasa anual (3.12%) y la variación mensual (0.03%).
2) Inflación subyacente vs. no subyacente: la subyacente es la que suele marcar la trayectoria de mediano y largo plazo; la no subyacente concentra componentes más volátiles (por ejemplo, frutas y verduras, energéticos y tarifas). En julio, la lectura clave es que la no subyacente cayó 0.67% mensual, mientras la subyacente subió 0.23% mensual.
3) Descomposición por rubros y productos: no basta con “bajó la inflación”; importa qué bajó y qué subió. En julio, el descenso se explicó por agropecuarios y gas doméstico, pero hubo presiones al alza en vivienda, servicios turísticos y mercancías alimenticias, en un contexto estacional (verano) y con el Mundial de futbol como factor de demanda en algunos servicios.
El enfoque es deliberadamente operativo: si la desaceleración viene de rubros volátiles, la lectura para presupuestos, listas de precios y negociación con proveedores es distinta a cuando la baja se consolida en servicios y mercancías subyacentes.
Lectura Rápida del INPC
Cómo leer el dato en 60 segundos (de arriba hacia abajo):
1) Titular (INPC general): ¿qué pasó a/a y m/m?
2) Persistencia: ¿la subyacente acompaña o se queda arriba?
3) Volatilidad: ¿la no subyacente explica el “buen/mal” mes?
4) Drivers concretos: ¿qué rubros/productos movieron el resultado (vivienda, turismo, alimentos, energía)?
5) Traducción operativa: ¿impacta más a costos recurrentes (servicios/salarios) o a insumos volátiles (agro/energía)?
Desaceleración de la inflación en julio de 2026
La inflación en México continuó moderándose en julio: el INPC se ubicó en 3.12% anual, por debajo del 3.37% de junio, de acuerdo con Inegi. El dato no es aislado: se trata de la cuarta desaceleración consecutiva, después de que la inflación anual alcanzó 4.59% en marzo. Para empresas, esta secuencia importa porque reduce la probabilidad de sorpresas inflacionarias inmediatas en costos recurrentes, aunque no elimina la volatilidad por componentes específicos.
En términos mensuales, el INPC aumentó 0.03%. Analistas de Banamex atribuyeron esa variación a una combinación: por un lado, la caída en frutas y verduras; por el otro, aumentos en vivienda, servicios turísticos y mercancías alimenticias. En verano, el consumo se reacomoda hacia servicios (viajes, hospedaje, transporte), y el Mundial puede amplificar demanda en ciertos giros, lo que se refleja en precios.
La señal más clara de “desinflación” en julio vino del componente no subyacente, que bajó 0.67% mensual. Ahí se concentró el alivio: frutas y verduras profundizaron su caída y los energéticos/tarifas se desaceleraron. En cambio, la subyacente —la que suele ser más persistente— avanzó 0.23% mensual y quedó en 3.95% anual, lo que sugiere que todavía hay inercia en mercancías y, sobre todo, en servicios.
Para un CFO, la lectura es doble: el dato general mejora y ayuda a estabilizar expectativas, pero la estructura del dato indica que parte del “buen número” depende de rubros que pueden revertirse.
Del dato a la acción
Qué cambió en julio (y cómo conectarlo con decisiones):
1) Confirma el “headline”: 3.12% a/a y 0.03% m/m.
2) Separa tendencia vs ruido: subyacente (tendencia) vs no subyacente (volatilidad).
3) Identifica los drivers del mes: caída en frutas/verduras y gas doméstico vs alzas en vivienda/turismo/mercancías alimenticias.
4) Chequea el riesgo de reversión: si el alivio viene de agropecuarios/energía, puede rebotar en meses siguientes.
5) Aterriza en 2 acciones:Presupuesto/contratos: usa el a/a como referencia, pero ajusta por rubros relevantes (servicios, vivienda, logística).Compras/precios: evita “indexar todo” al INPC; negocia con evidencia del insumo específico.
Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y su evolución
El INPC es el indicador con el que Inegi mide el cambio promedio de precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo. En julio de 2026, el INPC mostró dos mensajes simultáneos: una inflación anual ya en el rango de 3% y una variación mensual prácticamente plana.
La inflación anual de 3.12% es relevante por tres razones que se desprenden de la propia comparación histórica reportada: (1) es el nivel más bajo desde mayo de 2020 (2.84%); (2) es el dato más bajo para un julio desde 2016 (2.65%); y (3) se ubicó significativamente por debajo del promedio histórico de los últimos 15 años para este mes, que se reporta en 0.45% (en el texto se presenta como referencia histórica para el periodo).
En el detalle mensual, el INPC subió 0.03%. Ese número pequeño no significa que “nada subió”: significa que hubo compensaciones. En julio, algunos precios cayeron con fuerza —por ejemplo, jitomate (-29.20%) y chile poblano (-15.63%)— mientras otros subieron de forma marcada —por ejemplo, cebolla (+18.37%) y naranja (+11.90%)—. En la práctica, esto se traduce en dispersión: distintos sectores enfrentan presiones distintas, incluso dentro del mismo rubro alimentario.
Desde la óptica empresarial, el INPC sirve como referencia para presupuestos, cláusulas de ajuste y negociación, pero no sustituye el análisis de la canasta real de costos de cada compañía. Una firma importadora puede sentir más el movimiento en mercancías y logística; una exportadora intensiva en servicios puede sentir más la persistencia de la subyacente en servicios.
Claves para leer la inflación
Cómo leer “anual” vs “mensual” sin enredarse:Inflación anual (a/a): compara el nivel de precios de hoy contra el mismo mes del año pasado; sirve para contratos, presupuestos y expectativas.Inflación mensual (m/m): mide el cambio de un mes a otro; sirve para detectar giros recientes (estacionalidad, choques de oferta/demanda).Un m/m pequeño (como 0.03%) puede esconder subidas y bajadas grandes por producto; por eso conviene mirar la composición.
Comparativa de la inflación desde mayo de 2020
El dato de julio de 2026 destaca porque marca un punto de comparación claro: es el nivel más bajo desde mayo de 2020, cuando la inflación anual fue 2.84%. En términos de narrativa macro, esto coloca a la inflación actual en un rango que no se veía desde el periodo de disrupción de 2020, aunque por razones distintas: en julio de 2026 la moderación se explica, según Inegi, por la disminución en precios agropecuarios y del gas doméstico.
También hay una comparación estacional: para un mes de julio, la inflación anual de 3.12% es la más baja desde 2016 (2.65%). Esto importa porque evita comparar “peras con manzanas”: julio suele tener patrones propios (verano, turismo, ciertos alimentos), y aun así el nivel anual fue bajo.
La trayectoria inmediata también es parte de la comparativa: la inflación venía de un máximo reciente de 4.59% en marzo y desde entonces acumula cuatro desaceleraciones consecutivas. En el corto plazo, esa secuencia tiende a mejorar el anclaje de expectativas y a reducir la urgencia de trasladar aumentos preventivos a precios finales, especialmente en sectores donde la competencia limita el pass-through.
Dicho esto, la comparación con 2020 no debe leerse como “inflación resuelta”. La propia composición de julio muestra que el alivio provino en buena medida de la no subyacente (más volátil). Para empresas, la lección es operativa: conviene separar decisiones de precios y compras de corto plazo (sensibles a agropecuarios/energía) de decisiones de estructura de costos (más ligadas a subyacente, servicios y salarios).
| Hito | Inflación anual (a/a) | Por qué importa en el texto |
|---|---|---|
| Mayo 2020 | 2.84% | Referencia del “mínimo” reciente mencionado |
| Julio 2016 | 2.65% | Mínimo para un mes de julio (comparación estacional) |
| Marzo 2026 | 4.59% | Máximo reciente antes de la racha de desaceleración |
| Junio 2026 | 3.37% | Mes inmediato anterior |
| Julio 2026 | 3.12% | Cuarta desaceleración consecutiva; dentro del rango de Banxico |
Inflación dentro del objetivo del Banco de México
La inflación de julio de 2026 se ubicó dentro del objetivo del Banco de México, que es 3% con un intervalo de ±1 punto porcentual. Con 3.12% anual, el dato cae cómodamente dentro del rango (2%–4%). Además, es la tercera ocasión consecutiva en que la inflación se mantiene dentro de esa meta, según el reporte citado.
Para el entorno de negocios, estar dentro del objetivo no es un detalle técnico: suele influir en el tono de la política monetaria y, por extensión, en el costo del crédito y en la disponibilidad de financiamiento. Sin embargo, el hecho de que la inflación general esté en rango no implica que todos los componentes estén “domados”. En julio, la subyacente anual fue 3.95%, es decir, cerca del límite superior del intervalo, mientras la general fue menor por la caída de la no subyacente.
En nuestra lectura, esto sugiere un escenario de “convergencia con fricciones”: el objetivo se cumple en el agregado, pero persisten presiones en rubros que suelen ser más rígidos, como servicios. Para una empresa mediana, esto se traduce en dos implicaciones prácticas:
- Presupuestación y contratos: el dato general ayuda a justificar supuestos de inflación más moderados en planeación, pero conviene mantener sensibilidad por rubros (servicios, vivienda, turismo) si forman parte relevante de la estructura de costos.
- Negociación con proveedores y clientes: cuando la inflación está en rango, los ajustes automáticos amplios pierden fuerza; se vuelve más importante argumentar con evidencia de costos específicos (por ejemplo, insumos alimenticios vs. servicios).
El punto central: el “dentro del objetivo” es una buena noticia macro, pero la microeconomía de precios sigue siendo heterogénea.
Inflación dentro del rango objetivo
Lectura rápida del “dentro del objetivo” (para no sobreinterpretar):Rango objetivo: 2%–4% (3% ±1).General dentro: 3.12% a/a.[!] Subyacente cerca del techo: 3.95% a/a.Racha dentro del rango: tercera ocasión consecutiva (según el reporte citado).Qué vigilar: servicios (persistencia), vivienda y rubros turísticos (estacionalidad), y si el alivio en agropecuarios se revierte.
Comportamiento del índice de precios subyacente
El índice subyacente es el que suele importar más para decisiones de mediano plazo porque excluye componentes de alta volatilidad. En julio de 2026, el subyacente aumentó 0.23% mensual. Dentro de ese avance, Inegi reportó incrementos de 0.19% en mercancías y 0.26% en servicios. En tasa anual, la subyacente se ubicó en 3.95%.
Para empresas, el mensaje es claro: aunque la inflación general se moderó, la subyacente sigue mostrando una dinámica más “pegajosa”, especialmente en servicios. Esto es consistente con la idea de que los servicios suelen incorporar costos laborales y de operación que no se ajustan a la baja con la misma rapidez que, por ejemplo, frutas y verduras.
En paralelo, el índice no subyacente cayó 0.67% mensual, por debajo del promedio de los últimos 15 años para un mismo mes (0.94%, como referencia histórica reportada). La caída se explicó por dos vías: (1) frutas y verduras profundizaron su descenso y (2) energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se desaceleraron 0.01% mensual.
En el detalle de productos, julio dejó ejemplos extremos de volatilidad: jitomate (-29.20%), chile poblano (-15.63%), chile serrano (-6.98%) y gas LP (-1%) a la baja; frente a cebolla (+18.37%), naranja (+11.90%), computadoras (+6.10%) y transporte aéreo (+4.11%) al alza. También se reportaron descensos en zapatos tenis, autos y hoteles, mientras subieron vivienda propia y consumo fuera del hogar (loncherías, fondas, torterías y taquerías), entre otros.
La implicación operativa: si su empresa indexa precios o salarios a “la inflación”, conviene distinguir qué parte del dato viene de volatilidad (no subyacente) y cuál de tendencia (subyacente).
| Componente | Variación mensual (julio 2026) | Inflación anual (julio 2026) | Lectura operativa |
|---|---|---|---|
| General (INPC) | 0.03% | 3.12% | Titular mejora; útil para expectativas y supuestos macro |
| Subyacente | 0.23% | 3.95% | Persistencia (especialmente servicios) |
| └ Mercancías (subyacente) | 0.19% | — | Presión moderada en bienes |
| └ Servicios (subyacente) | 0.26% | — | Donde suele vivir la “inercia” |
| No subyacente | -0.67% | — | Alivio volátil (agro/energía) con riesgo de reversión |
Factores que contribuyen a la desaceleración de la inflación
Inegi atribuyó la moderación de julio principalmente a la disminución en precios de productos agropecuarios y del gas doméstico. En la práctica, esto se reflejó en la caída de frutas y verduras y en el ajuste del gas LP. El componente no subyacente fue el gran motor de la desaceleración: -0.67% mensual, con frutas y verduras profundizando su caída y energéticos/tarifas desacelerándose.
Pero el mismo reporte muestra fuerzas en sentido contrario. Analistas de Banamex señalaron que la variación mensual de 0.03% se explicó por la caída en frutas y verduras, compensada por aumentos en vivienda, servicios turísticos y mercancías alimenticias, en un contexto de verano y del Mundial de futbol. Es decir: hubo un choque desinflacionario en alimentos frescos, pero coexistió con presiones en rubros donde la demanda estacional puede ser más fuerte.
En el listado de genéricos, el contraste es útil para entender mecanismos:
- Bajas pronunciadas: jitomate, chiles, gas LP. Estos movimientos suelen responder a oferta estacional, logística y condiciones de mercado de corto plazo.
- Alzas relevantes: cebolla, naranja, computadoras, transporte aéreo. Aquí conviven factores de estacionalidad (transporte) y de bienes específicos (computadoras).
Para empresas importadoras/exportadoras, la desaceleración “por agropecuarios y energía doméstica” no necesariamente se traduce uno a uno en menores costos de operación si su canasta está más cargada a servicios, logística o mercancías subyacentes. En cambio, sí puede aliviar presiones en consumo y, por esa vía, moderar ajustes de precios en cadenas comerciales.
Finalmente, el propio reporte recoge un punto de riesgo: analistas de Invex y Banamex prevén una inflación mayor al cierre del año por posibles reversiones y efectos de costos.
Alivio temporal, presiones persistentes
Tensiones detrás del “buen dato” de julio:Alivio (rápido, pero volátil): caída en frutas y verduras y desaceleración en energéticos/tarifas → empuja a la baja el titular.Presión (más persistente): vivienda y servicios turísticos en verano; servicios subyacentes con avance mensual mayor que mercancías.Implicación práctica: el INPC puede verse mejor aunque los costos relevantes para tu operación (servicios, renta/vivienda, turismo/logística) sigan subiendo.
Proyecciones de inflación para el cierre de 2026
En julio, el dato observado fue favorable, pero las expectativas citadas en el reporte apuntan a un cierre de año con inflación mayor. Analistas de Invex y Banamex anticipan un repunte por cuatro canales concretos:
1) Reversión en el componente de agropecuarios: si parte de la desaceleración vino de caídas fuertes en frutas y verduras, existe el riesgo de que esos precios reboten y empujen la inflación en meses posteriores.
2) Efecto más evidente de aranceles a mercancías provenientes de países sin tratado comercial con México: este canal es especialmente relevante para empresas que importan insumos o bienes finales desde orígenes no cubiertos por acuerdos. El impacto no tiene por qué ser inmediato; puede aparecer conforme se renuevan inventarios y contratos.
3) Aumentos acumulados en costos laborales: aunque el reporte no cuantifica el efecto, sí lo identifica como un factor que puede sostener presiones, particularmente en servicios (donde la subyacente ya mostró un avance mensual mayor que mercancías).
4) Crecimiento moderado de la economía mexicana: un crecimiento moderado puede sostener demanda sin necesariamente generar un sobrecalentamiento, pero sí contribuir a que algunos precios —sobre todo servicios— no bajen con rapidez.
En Mundi evitamos “adivinar” un número puntual de cierre sin una fuente explícita; lo que sí podemos hacer es traducir estos canales en decisiones. Para tesorería y finanzas, el mensaje es: el dato de julio ayuda, pero no elimina el riesgo de una segunda mitad del año con presiones por costos y comercio.
Factores de presión inflacionaria 2026
Qué podría empujar la inflación al alza hacia fin de 2026 (según analistas citados en la nota):Reversión de agropecuarios (rebotes tras caídas fuertes en frutas y verduras).Mayor traspaso de aranceles a mercancías de países sin tratado comercial con México (aparece al renovar inventarios/contratos).Costos laborales acumulados (más visibles en servicios).Demanda sostenida por crecimiento moderado (mantiene precios de servicios “firmes”).
Data_viz (descripción): un gráfico de líneas con inflación anual general (marzo–julio 2026) y una segunda línea con subyacente anual (julio 2026: 3.95%) mostraría la convergencia de la general hacia 3% con una subyacente aún elevada.
Análisis de la Inflación en México para 2026
Contexto Económico Actual
El punto de partida de 2026, al menos en la lectura de mitad de año, es una inflación que logró volver al rango objetivo y que en julio marcó un mínimo multianual: 3.12% anual. Veníamos de un máximo reciente de 4.59% en marzo, y desde entonces se acumularon cuatro desaceleraciones consecutivas. En paralelo, la inflación mensual de julio fue 0.03%, lo que sugiere un mes de estabilidad agregada, aunque con movimientos fuertes por producto.
El contexto, sin embargo, no es de “inflación uniforme”. La composición del dato muestra una economía donde los precios volátiles (no subyacentes) pueden mejorar el titular, mientras la subyacente —más ligada a decisiones de precios de empresas y a costos persistentes— se mantiene relativamente alta (3.95% anual). Además, el verano y el Mundial aparecen como factores que empujan rubros específicos (servicios turísticos, transporte, consumo fuera del hogar).
Para
Este texto refleja información pública disponible a julio de 2026 y la nota citada. La inflación puede variar mes a mes por estacionalidad y choques de oferta o demanda, por lo que conviene contrastarlo con la actualización más reciente del INPC y su desglose. Los efectos en cada empresa pueden diferir según su estructura real de costos e ingresos.