Proyecciones de crecimiento hasta 2026

Indicador (CEPAL) México América Latina y el Caribe
Crecimiento PIB 2026 1.3% 2.2%
Crecimiento PIB 2027 1.9% 2.5%
Promedio 2019–2027 (si se cumplen previsiones) ~1% anual
  • La CEPAL estima que México crecerá 1.3% en 2026, por debajo del 2.2% previsto para América Latina y el Caribe.
  • Para 2027, la CEPAL anticipa 1.9%, aún debajo del promedio regional (2.5%).
  • Si se cumplen las previsiones, 2019-2027 cerraría con un crecimiento promedio cercano a 1% anual.
  • La CEPAL atribuye el bajo crecimiento a factores estructurales.

Estas cifras y comparativos provienen de las nuevas estimaciones y del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026 de la CEPAL (publicado y retomado por Expansión el 20 de agosto de 2026).

Paso 1: Análisis del crecimiento económico proyectado para 2026

La señal central del nuevo escenario es clara: México llegaría a 2026 con un crecimiento de 1.3%. En términos prácticos, es una expansión modesta para una economía que necesita crecer más rápido para elevar el ingreso por habitante de manera sostenida.

Implicaciones del crecimiento del PIBQué significa el 1.3%: es una tasa de crecimiento del PIB total (la “talla” de la economía). Si la población también crece, el PIB por habitante puede avanzar menos que 1.3%.Por qué importa más allá del dato: con crecimientos bajos, suele haber menos “viento de cola” para ventas, empleo formal y recaudación; por eso el foco se mueve a productividad, inversión y ejecución.Cómo leerlo en planeación: no es un número para “adivinar” el mes a mes, sino un supuesto macro para stress-testear demanda, márgenes y capital de trabajo.

Lo relevante no es solo el número aislado, sino lo que implica en continuidad. La CEPAL enmarca este desempeño como parte de un periodo prolongado de debilidad que México arrastra desde antes de la pandemia: una contracción previa, el desplome de 2020 y una recuperación que no logró consolidar una trayectoria de mayor crecimiento.

Para empresas medianas —en especial las que importan o exportan— un PIB creciendo alrededor de 1% suele traducirse en un entorno de demanda más selectiva, ciclos de cobro más tensos y decisiones de inversión más cautelosas. No es un “shock” de un año: es un ritmo que, de persistir, redefine supuestos de planeación financiera.

Paso 2: Comparativa del crecimiento de México con América Latina

Métrica (CEPAL) México América Latina y el Caribe Lectura rápida
Crecimiento 2026 1.3% 2.2% México crece ~0.9 pp menos
Crecimiento 2027 1.9% 2.5% México sigue por debajo

La CEPAL estima que América Latina y el Caribe crecerá 2.2%, casi un punto porcentual por encima de México (1.3%). Esa brecha importa porque sugiere que el rezago mexicano no se explica únicamente por un contexto regional adverso: incluso dentro de una región de bajo dinamismo, México avanzaría más lento.

El diagnóstico regional de la CEPAL es duro: entre 2014 y 2023, América Latina creció apenas 0.9% anual, incluso menos que el 2% observado durante la “década perdida” de los años ochenta. Y hacia adelante, el organismo no ve un rebote fuerte: proyecta 2.2% en 2026 y 2.5% en 2027 para la región.

En ese marco, México queda por debajo del promedio regional. Para quienes operan comercio exterior, esto también es una alerta competitiva: si otros mercados latinoamericanos crecen más, pueden atraer más inversión, acelerar formalización y mejorar productividad relativa, mientras México se mantiene en un carril más lento.

Paso 3: Evaluación del crecimiento promedio entre 2019 y 2027

La CEPAL plantea un punto que cambia la conversación: si las previsiones se cumplen, 2019-2027 quedará como un periodo de nueve años con un crecimiento promedio cercano a 1% anual. Ese ritmo es insuficiente para elevar de forma significativa el ingreso por habitante, y por eso aparece la idea de una “década perdida” en términos de crecimiento.

Crecimiento bajo y persistenteDato clave (CEPAL): promedio ~1% anual para 2019–2027 (si se cumplen previsiones).Contraste histórico (CEPAL): México creció alrededor de 2% anual en promedio entre 2000–2018.Por qué el término “década perdida” aparece: no describe un solo año malo, sino una persistencia de crecimiento bajo que vuelve difícil mejorar el ingreso por habitante de forma visible.

El contraste histórico ayuda a dimensionar el deterioro. México creció alrededor de 2% anual en promedio entre 2000 y 2018. Era un desempeño considerado bajo frente a otras economías emergentes, pero funcionaba como un “piso” informal para la planeación. Desde 2019, ese piso dejó de estar garantizado: la secuencia de contracción, desplome en 2020 y recuperación incompleta dejó una trayectoria más frágil.

Para la empresa mediana, el problema de un promedio de 1% no es solo macro: suele implicar menor creación de empleo formal, menor expansión de clientes y proveedores, y más presión para financiar capital de trabajo con disciplina quirúrgica. En un entorno así, la eficiencia operativa y la gestión de liquidez pesan tanto como la estrategia comercial.

Paso 4: Factores que afectan el crecimiento económico en México

La CEPAL atribuye el bajo crecimiento a factores estructurales que no desaparecen con una mejora temporal del ciclo global: baja inversión, productividad estancada, dificultades para generar empleo formal y elevada informalidad. En otras palabras, el freno no es solo coyuntural; es un conjunto de restricciones que se retroalimentan.

Causas y efectos del estancamiento
Mapa rápido de causa → efecto (según el diagnóstico de CEPAL)

1) Baja inversión → menos modernización, tecnología y capacidad productiva.
2) Productividad estancada → el mismo esfuerzo produce poco valor; los salarios y márgenes tienen menos espacio para crecer.
3) Dificultad para crear empleo formal + informalidad alta → menor acceso a financiamiento, innovación y escalamiento con estándares.
4) Círculo que se refuerza: crecimiento débil reduce recursos (públicos y privados) para invertir y formalizar; y sin inversión/productividad/formalización, el crecimiento vuelve a quedarse corto.

El organismo describe una “trampa” regional: poca inversión genera baja productividad; la baja productividad limita el crecimiento; y el crecimiento débil reduce recursos para invertir y formalizar. México encaja en ese patrón y, según las proyecciones, lo haría con mayor intensidad que el promedio latinoamericano.

En nuestra lectura, este diagnóstico es especialmente relevante para empresas que dependen de cadenas de suministro y financiamiento: cuando la economía opera con baja productividad e informalidad alta, se encarece la coordinación, se fragmenta el mercado y se vuelve más difícil escalar procesos con estándares homogéneos (facturación, cumplimiento, trazabilidad, crédito).

“Para superar la trampa de baja capacidad para crecer necesitamos elevar la inversión y la productividad y, al mismo tiempo, avanzar hacia una formalización productiva”.
José Manuel Salazar‑Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL.

Informalidad y su impacto en la economía

La CEPAL subraya que en México la informalidad concentra a más de la mitad de la población ocupada. Y hace un matiz clave: la informalidad no es solo consecuencia del bajo crecimiento; también puede perpetuarlo.

El mecanismo es circular. Con bajo crecimiento, cae la capacidad de crear empresas y empleos formales. Y con una economía altamente informal, se dificulta incorporar financiamiento, tecnología e innovación que eleven productividad. Para una empresa formal, esto se traduce en un ecosistema de proveedores y clientes con distintos niveles de cumplimiento y acceso a crédito, lo que puede aumentar fricciones operativas.

La CEPAL también apunta que el crecimiento aumenta la productividad tanto en actividades formales como informales, pero su efecto es más rápido, intenso y persistente en empresas formales. Por eso insiste en la formalización productiva (no solo laboral) como condición para recuperar mayores tasas de expansión.

Baja inversión y productividad

La CEPAL coloca la baja inversión y la productividad estancada en el centro del problema. En términos simples: sin inversión suficiente, es difícil modernizar procesos, adoptar tecnología, capacitar talento o ampliar capacidad; y sin productividad, el crecimiento se vuelve limitado y vulnerable.

El organismo recuerda que los mayores avances de formalización en América Latina ocurrieron entre 2000 y 2013, cuando coincidieron mayor crecimiento, inversión y productividad con expansión del empleo asalariado formal. Desde 2014, ese proceso perdió fuerza junto con la desaceleración de la inversión y el estancamiento de la productividad.

Para la empresa mediana, este entorno suele reflejarse en retornos de inversión más difíciles de capturar si el mercado no crece, y en una competencia que se desplaza hacia eficiencia: quien invierte mejor (y ejecuta mejor) gana participación; quien no, se queda sin margen para absorber costos financieros, logísticos o de cumplimiento.

Paso 5: Proyecciones de crecimiento para 2027

La CEPAL anticipa que México crecerá 1.9% en 2027. Es una mejora frente a 2026 (1.3%), pero sigue por debajo del promedio regional proyectado (2.5%). En otras palabras: habría un repunte, pero no un cambio de régimen.

Repunte moderado, límites persistentesLo que mejora si se cumple 1.9%: algo más de tracción en demanda y empleo frente a 2026; el “ambiente” puede sentirse menos apretado.Lo que sigue limitado: México permanecería por debajo del promedio regional y lejos de un crecimiento que, por sí solo, acelere ingreso por habitante.Implicación práctica: el repunte ayuda, pero no sustituye decisiones internas (productividad, formalización de procesos, disciplina de costos y liquidez).

La lectura de fondo es que México no recuperaría de inmediato el umbral de crecimiento cercano a 2% que caracterizó buena parte de las primeras dos décadas del siglo. La CEPAL lo plantea explícitamente: “crecer 2% dejó de ser el piso”. Y el riesgo es que el bajo crecimiento deje de interpretarse como un episodio asociado a pandemia o desaceleración internacional, para convertirse en una característica que atraviesa prácticamente toda una década.

Para quienes toman decisiones financieras, no luce como un año de “normalización” automática. Más bien, sugiere un escenario donde conviene planear con supuestos conservadores: sensibilidad a ventas, disciplina en costos, y estructuras de capital que resistan periodos de menor dinamismo sin sacrificar operación.

Paso 6: Comparación del crecimiento de México con otros países latinoamericanos

País (CEPAL, 2026) Crecimiento proyectado
Argentina 3.3%
Perú 3.2%
Colombia 2.6%
Brasil 2.2%
México 1.3%

La comparación país por país ayuda a dimensionar el lugar de México entre las grandes economías de la región. Para 2026, la CEPAL prevé: Brasil 2.2%, Argentina 3.3%, Colombia 2.6% y Perú 3.2%. México, con 1.3%, quedaría entre las economías grandes de menor crecimiento.

Más allá del ranking, esto importa por dos razones. Primero, porque sugiere que el rezago mexicano no es inevitable: hay pares regionales con mayor expansión proyectada en el mismo entorno latinoamericano. Segundo, porque el crecimiento relativo influye en flujos de inversión, ritmo de formalización y capacidad de absorber tecnología.

Para empresas mexicanas integradas a cadenas regionales, un México creciendo menos puede significar que parte del dinamismo comercial y de inversión se concentre en otros mercados. Eso no implica que México “pierda” automáticamente, pero sí que la competencia por capital y proyectos productivos se vuelve más exigente: la productividad y la certidumbre operativa pesan más cuando el crecimiento no compensa errores.

Paso 7: Conclusiones sobre la década perdida de crecimiento económico

La idea de “década perdida” no se sostiene por un dato puntual, sino por la persistencia. Con 1.3% en 2026 y 1.9% en 2027, y un promedio cercano a 1% anual entre 2019 y 2027, México se acerca a un periodo prolongado de bajo crecimiento que limita mejoras en ingreso por habitante.

Del dato a la acción
Cómo llegar del dato al diagnóstico (y a una implicación útil)

1) Datos: 2026 (1.3%), 2027 (1.9%) y promedio 2019–2027 (~1%), según CEPAL.
2) Diagnóstico: el freno es estructural (inversión, productividad, empleo formal e informalidad) y opera como trampa que se retroalimenta.
3) Checkpoint para el lector empresarial: si tu plan depende de “volver a crecer como antes”, prueba el plan con un escenario base de crecimiento moderado y valida si aún cierran cobranza, inventarios, deuda y CAPEX.
4) Implicación: la ventaja competitiva se construye con ejecución (productividad interna, formalización de procesos, control de riesgos y liquidez), no con inercia macro.

La CEPAL advierte que el problema es estructural: baja inversión, productividad estancada, dificultades para crear empleo formal e informalidad elevada. Y describe una trampa que se retroalimenta: el bajo crecimiento reduce recursos para invertir y formalizar; la informalidad y la baja productividad, a su vez, frenan el crecimiento.

Para el lector empresarial, la conclusión operativa es incómoda pero útil: no conviene planear como si el crecimiento “normal” fuera a regresar por inercia. En un entorno de expansión moderada, la ventaja competitiva se construye con ejecución: productividad interna, formalización de procesos, control de riesgos y una gestión de liquidez que no dependa de que el ciclo macro haga el trabajo.

Reflexiones finales sobre el crecimiento económico en México

El escenario de la CEPAL no es un pronóstico de crisis, sino de insuficiencia: crecer, pero no lo suficiente para cambiar el nivel de vida a gran escala ni para garantizar un mercado interno dinámico. Para empresas medianas, eso suele significar que el crecimiento se “gana” operación por operación, cliente por cliente, con menos margen para errores de planeación.

La discusión de fondo —inversión, productividad y formalización— no es abstracta. Se refleja en decisiones cotidianas: qué tan rápido se adopta tecnología, cómo se profesionaliza la cobranza, qué tan robusto es el cumplimiento fiscal y documental, y qué tan financiable es una operación cuando el entorno es más selectivo.

La importancia de la inversión y la productividad

La CEPAL coloca inversión y productividad como palancas centrales para salir de la trampa de bajo crecimiento. En la práctica, esto implica que el país necesita más proyectos productivos y que esos proyectos generen más valor por hora trabajada.

Para la empresa mediana, la traducción es directa: en un México que no crece rápido, la productividad deja de ser un “proyecto de mejora” y se vuelve una condición de supervivencia. La inversión —en procesos, tecnología, capacitación, infraestructura operativa— es el puente entre competir por precio y competir por eficiencia y confiabilidad.

También hay un ángulo financiero: cuando la productividad mejora, suele mejorar la calidad del flujo de caja (menos mermas, menos reprocesos, menos devoluciones, ciclos más predecibles). Y en un entorno de bajo crecimiento, la previsibilidad vale tanto como el volumen.

Desafíos estructurales y recomendaciones de política

La CEPAL insiste en que la informalidad no solo es un resultado del bajo crecimiento, sino un factor que lo perpetúa. Por eso habla de formalización productiva, no únicamente laboral: se trata de elevar capacidades, acceso a financiamiento, tecnología e innovación.

El antecedente regional que cita el organismo es ilustrativo: entre 2000 y 2013 hubo avances de formalización cuando coincidieron crecimiento, inversión y productividad; desde 2014, el proceso perdió fuerza. La recomendación implícita es romper el círculo: invertir más, elevar productividad y empujar formalización para que el crecimiento sea más alto y sostenido.

Prioridades clave en bajo crecimiento
Si operas una empresa mediana, esto es lo que conviene vigilar (y ajustar) en un escenario de crecimiento bajo
Supuestos de ventas: prueba tu presupuesto con un escenario conservador (crecimiento moderado) y revisa qué líneas se sostienen.Liquidez y cobranza: define límites claros de crédito, seguimiento semanal y señales tempranas de atraso.Productividad: prioriza 1–2 mejoras medibles (mermas, reprocesos, tiempos de ciclo) antes de abrir demasiados frentes.Formalización de procesos: estandariza facturación, documentación y trazabilidad para reducir fricción con clientes, bancos y aduanas.Inversión (CAPEX) con disciplina: exige retorno y plan de implementación; en bajo crecimiento, la ejecución pesa más que la intención.

Para quienes toman decisiones en empresas, el mensaje final es pragmático: mientras el país discute cómo destrabar inversión y productividad a nivel macro, conviene fortalecer lo controlable a nivel micro—procesos formales, trazabilidad, disciplina financiera—porque en una economía que avanza a 1% anual, la resiliencia se construye desde adentro.

En Mundi leemos este tipo de proyecciones con un lente operativo: cómo se traducen en ciclos de cobro, liquidez y decisiones de capital de trabajo para empresas mexicanas que importan o exportan.

Las cifras de crecimiento citadas son estimaciones y proyecciones de la CEPAL vigentes a agosto de 2026, basadas en información pública disponible en ese momento. Como toda proyección macroeconómica, pueden revisarse a medida que se publiquen nuevos datos sobre actividad, inversión o el entorno externo. Si vas a tomar decisiones de negocio, tómalo como un escenario base para pruebas de sensibilidad y no como un resultado garantizado.