Ebrard inicia conversaciones clave sobre el T-MEC

  • Ebrard pide avanzar sin generar incertidumbre.
  • México busca que la revisión no se reduzca a aranceles o reglas de origen, sino a una estrategia de competencia regional frente a Asia.
  • Tras avances con Canadá, Ebrard prevé reuniones trilaterales.
Aceleración de conversaciones T-MECMomento: a finales de mayo de 2026, México acelera conversaciones antes de la revisión prevista para julio.Actores: México–Estados Unidos (bilateral en primera instancia) y, después, México–Estados Unidos–Canadá (trilateral).Objetivo declarado: avanzar sin “arrastrar los pies” para que el calendario no se convierta en incertidumbre para inversión, comercio y cadenas de suministro.

Anuncio de la segunda ronda de conversaciones sobre el T-MEC

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, confirmó que México y Estados Unidos celebrarán del 27 al 29 de mayo una segunda ronda de diálogos formales de cara a la revisión del T-MEC prevista para julio. El mensaje central fue doble: no precipitarse, pero tampoco permitir que el calendario se convierta en un factor de riesgo.

Nosotros no tenemos prisa, pero tampoco podemos arrastrar los pies, porque el no avanzar podría generar mucha incertidumbre”, dijo Ebrard al describir la posición mexicana. En nuestra lectura, esa frase resume el dilema operativo que enfrentan las empresas: una negociación comercial puede ser larga por naturaleza, pero el mercado —y las cadenas de suministro— castigan la falta de señales claras.

Ebrard calificó las conversaciones. No es un adjetivo menor: en un tratado con reglas técnicas, mecanismos de solución de controversias y compromisos sectoriales, la complejidad se traduce en decisiones de inversión, compras y financiamiento. Para una dirección financiera, la diferencia entre “revisión acotada” y “revisión abierta” no es semántica: cambia el horizonte de certidumbre para contratos, precios y planes de expansión.

El anuncio también coloca el foco en el timing (el calendario y la secuencia de la negociación): iniciar antes de julio busca evitar que la revisión llegue con temas acumulados o con posiciones endurecidas. Ebrard insistió en que, aunque no será sencillo, “es mejor hacerlo ahora”. Para quienes importan insumos o exportan producto terminado, el valor de “hacerlo ahora” es reducir el periodo en el que una decisión política se convierte en un riesgo financiero: tipo de cambio, inventarios, plazos de cobro y costo de capital.

Elemento Detalle Por qué importa para empresas
Fechas 27–29 de mayo Reduce el “vacío” de información antes de julio y ayuda a calendarizar decisiones (compras, inventario, coberturas).
Tipo de encuentro Segunda ronda de diálogos formales Sugiere continuidad y agenda técnica (no solo mensajes políticos).
Hito siguiente Revisión prevista para julio Marca el punto en el que pueden definirse cambios o lineamientos que afecten contratos y cumplimiento.
Mensaje clave “No tenemos prisa… pero no arrastrar los pies” Señal de que se busca evitar incertidumbre sin forzar acuerdos inmaduros.
Calificación del proceso “Complejas y difíciles” Anticipa negociación con fricciones reales; conviene planear escenarios y no asumir trámite.

Importancia de no limitar la revisión del T-MEC

Ebrard subrayó que México no quiere que la revisión del T-MEC se reduzca a aranceles o a la discusión de reglas de origen. La insistencia importa porque esos dos temas suelen dominar el debate público, pero no agotan lo que define la competitividad real de una región integrada.

Cuando una revisión se encierra en aranceles, el resultado puede ser un “sí/no” sobre costos inmediatos. Pero el comercio moderno se decide también por fricciones menos visibles: tiempos aduaneros, criterios sanitarios, cumplimiento regulatorio y certidumbre jurídica. Ebrard lo planteó como una visión más amplia: competir como región frente a Asia y evitar “aranceles y dificultades de todo tipo” entre socios.

Aranceles vs fricciones operativasEnfocarse solo en aranceles y reglas de origen:Ventaja: discusión más “medible” (porcentajes, umbrales, listas de insumos).Costo: puede dejar intactas fricciones que encarecen el comercio sin verse en el arancel (retenciones, inspecciones, criterios divergentes).Abrir la agenda a fricciones operativas (aduanas, sanidad, controversias, cumplimiento):Ventaja: mejora el costo total de servir al mercado (tiempo, predictibilidad, capital de trabajo).Costo: negociación más lenta y técnica; requiere coordinación entre agencias y sectores.Implicación práctica: un “cero arancel” no compensa, por sí solo, un cruce impredecible o una regla de origen ambigua que ponga en riesgo la preferencia.

En términos empresariales, esto significa que el costo total de servir al mercado norteamericano no depende solo del arancel. Depende de si la mercancía cruza con predictibilidad, de si un insumo califica como regional bajo reglas coherentes, y de si un diferendo se resuelve con mecanismos claros. Para un CFO, el riesgo no es únicamente pagar más por unidad; es que cambie la estructura de costos por retrasos, reprocesos o disputas.

Ebrard también habló de sectores donde México y Estados Unidos tienen una dependencia elevada. Esa dependencia, bien gestionada, es una ventaja competitiva: permite especialización y escala. Mal gestionada, se vuelve vulnerabilidad ante shocks externos o cambios de política comercial. Por eso, limitar la revisión a “lo arancelario” puede dejar intactos cuellos de botella que afectan márgenes y capital de trabajo.

En nuestra experiencia observando operaciones transfronterizas, la certidumbre se construye con reglas completas: qué se considera contenido regional, cómo se documenta, cómo se inspecciona, cómo se resuelve una controversia. La revisión del T-MEC, si se aborda con esa amplitud, puede ser una oportunidad para reducir fricciones que hoy se sienten como “costos administrativos”, pero que terminan siendo costos financieros.

Objetivos de México en la revisión del T-MEC

Ebrard dijo que México llega a esta etapa con un objetivo explícito: competir “cada vez mejor respecto a otras regiones del mundo”, especialmente en sectores con alta interdependencia con Estados Unidos. El planteamiento no es abstracto: es una apuesta por fortalecer la competitividad regional en un entorno donde la presión por relocalizar producción (nearshoring) y elevar contenido regional se ha vuelto parte del debate.

Un segundo objetivo, ligado al primero, es buscar que México tenga “la mejor condición” con base en un argumento: la integración de las dos economías. En otras palabras, México pretende que la negociación reconozca que la competitividad de Estados Unidos y México está entrelazada en cadenas productivas compartidas. Para una empresa mexicana exportadora, esto se traduce en defender el acceso y la continuidad de reglas que permiten planear inversiones y contratos de largo plazo.

Ebrard sostuvo que a Estados Unidos le conviene continuar en el T-MEC y que México mantenga “la mejor posición comercial posible”, porque hay productos que Estados Unidos no podrá fabricar al mismo costo que su vecino. Ese punto es relevante para entender el “piso” de la negociación: la integración no es solo política; es económica y de costos.

En paralelo, Ebrard mencionó la necesidad de coherencia en reglas de origen, sobre todo si Estados Unidos reorganiza su acceso comercial con aranceles y mayores exigencias de contenido regional. Para las empresas, “coherencia” significa menos ambigüedad y menos riesgo de que un producto deje de calificar por interpretaciones cambiantes o por requisitos difíciles de cumplir en la práctica.

Ejes para decisiones empresariales
Ejes que se desprenden de lo dicho por Ebrard (y cómo se traducen a decisiones empresariales):
1) Competitividad regional frente a otras regionesQué busca: que Norteamérica compita mejor como bloque.Qué cambia en empresa: priorizar resiliencia y tiempos de entrega, no solo costo unitario.

2) Integración México–Estados Unidos como argumento centralQué busca: “la mejor condición” para México por la interdependencia productiva.Qué cambia en empresa: defender continuidad de reglas que sostienen contratos de largo plazo y CAPEX.

3) Coherencia y aplicabilidad de reglas de origenQué busca: reglas claras y consistentes para que el contenido regional sea viable.Qué cambia en empresa: menos riesgo de reclasificación; mejor planeación del BOM y de proveedores.

4) Certidumbre como objetivo de procesoQué busca: evitar que el calendario genere incertidumbre.Qué cambia en empresa: planear escenarios (inventario, liquidez, FX) con hitos de negociación, no con rumores.

Finalmente, hay un objetivo de proceso. En el día a día corporativo, la incertidumbre se refleja en decisiones como: ¿cerramos un contrato a precio fijo?, ¿aumentamos inventario?, ¿extendemos plazos a clientes?, ¿tomamos deuda para crecer? La revisión del T-MEC, por su escala, termina filtrándose a esas decisiones.

Propuestas de Ebrard para reorganizar la producción

Entre las ideas que Ebrard puso sobre la mesa destaca una propuesta de reorganización productiva: producir una parte en México y otra en Estados Unidos para reducir dependencias. El argumento es que esa reorganización puede traducirse en miles de millones de dólares y en un aumento de manufacturas regionales.

La lógica es la de una cadena de valor norteamericana más integrada y menos expuesta a disrupciones externas. En la práctica, esto suele implicar que ciertos procesos intensivos en mano de obra o con ventajas de costo se ubiquen en México, mientras que otros —por ejemplo, etapas cercanas al mercado final o con requisitos específicos— se realicen en Estados Unidos. El punto de Ebrard no es solo “mover plantas”; es diseñar una arquitectura productiva que haga más competitiva a la región.

Esa reorganización conecta directamente con el debate sobre reglas de origen. Si el objetivo es elevar contenido regional, entonces la pregunta para las empresas es: ¿qué parte del BOM (bill of materials, la lista de materiales e insumos que componen un producto) puede regionalizarse sin destruir márgenes? Ebrard pidió coherencia en esas reglas, especialmente ante un escenario donde Estados Unidos eleve exigencias de contenido regional o reordene su política comercial con aranceles.

Desde la óptica financiera, reorganizar producción no es gratis: requiere CAPEX, homologación de proveedores, certificaciones y, a menudo, cambios en logística y financiamiento de inventarios. Pero también puede reducir riesgos de suministro y mejorar tiempos de entrega, lo que impacta el ciclo de conversión de efectivo.

Ebrard enmarcó la discusión como una estrategia para competir frente a Asia. En ese marco, el “costo total” (no solo el costo unitario) se vuelve clave: cercanía al mercado, resiliencia y certidumbre regulatoria pueden compensar diferencias de precio. Para empresas mexicanas, el reto es convertir esa narrativa regional en contratos, pedidos y cadenas de suministro estables.

Propuesta/idea ¿Qué cambia en la cadena? Beneficio esperado Costo/implicación operativa
Producir una parte en México y otra en EU Reparto de etapas productivas por ventaja comparativa Menor dependencia externa; más manufactura regional CAPEX, rediseño de procesos, coordinación binacional
Elevar contenido regional (vía reglas de origen) Sustitución de insumos no regionales por regionales Mayor elegibilidad T-MEC; resiliencia Homologación de proveedores; posibles alzas de costo en insumos
Coherencia en reglas de origen Menos ambigüedad en interpretación y documentación Menos riesgo de perder preferencia por criterio cambiante Ajustes de compliance; trazabilidad y auditorías más exigentes
Competir como región frente a Asia Priorizar costo total (tiempo, riesgo, logística) Mejor servicio al mercado norteamericano Requiere disciplina de planeación (inventarios, logística, FX)

Complejidades del proceso de revisión del T-MEC

Ebrard fue directo: lo que viene es “complejo y difícil”. Esa complejidad tiene dos capas. La primera es técnica: el T-MEC no es un acuerdo de aranceles únicamente; incluye disciplinas y procedimientos que tocan desde reglas de origen hasta mecanismos de solución de controversias y regulación aduanera y sanitaria. La segunda es política: la revisión ocurre en un contexto donde Estados Unidos discute su política comercial y la posibilidad de endurecer condiciones de acceso mediante aranceles o mayores exigencias de contenido regional.

En el plano técnico, Ebrard anticipó que, además de reglas de origen, habrá que tratar asuntos como solución de controversias, regulación aduanera y regulación sanitaria. Para una empresa, estos temas suelen aparecer cuando algo sale mal: una retención en frontera, un cambio de criterio, una inspección, una disputa por cumplimiento. Pero en conjunto determinan la fricción cotidiana del comercio.

También está la complejidad de coordinar prioridades distintas entre socios. Ebrard señaló que Canadá tiene prioridades propias —mencionó acero, madera y energía—, mientras que los tres deben abordar de forma conjunta temas transversales. Esa asimetría de prioridades es normal en una negociación trilateral, pero obliga a México a construir alianzas por tema y a evitar que la agenda se fragmente.

Complejidad real del T-MEC
Piezas concretas que explican por qué “complejo y difícil” no es solo retórica:Agenda técnica amplia (dicha por Ebrard): además de reglas de origen, entran solución de controversias, regulación aduanera y sanitaria.Prioridades asimétricas (dicho por Ebrard): Canadá llega con foco en acero, madera y energía, mientras que varios temas son necesariamente trilaterales.Riesgo de fricción operativa: una regla de origen ambigua o un criterio sanitario puede traducirse en retenciones, reprocesos y costos de capital de trabajo.Tensión por mecanismos laborales: en la conversación pública sobre el T-MEC ha pesado el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), que suele detonar revisiones y presión reputacional/operativa (contexto reportado por Infobae, 2026).Dependencia comercial: Ebrard ha señalado que una parte muy alta del comercio de México depende de su relación con Estados Unidos (cifra reportada por Infobae, 2026), lo que amplifica el impacto de cualquier incertidumbre.

Notas de atribución: las cifras y caracterizaciones anteriores se citan como reportadas por los medios mencionados y por declaraciones públicas; no sustituyen datos oficiales sector por sector.

Ebrard defendió iniciar antes de julio para evitar mayor incertidumbre. En nuestra lectura, la incertidumbre no solo es “qué se acuerda”, sino “cuándo se acuerda”. Un proceso que se percibe lento puede congelar decisiones de inversión o empujar a empresas a cubrirse con inventarios más altos, lo que consume capital de trabajo.

Finalmente, Ebrard insistió en que no se debe ocultar la dificultad. Esa transparencia es útil para el sector privado: permite planear escenarios, revisar exposición y preparar documentación y cumplimiento, en lugar de asumir que la revisión será un trámite.

Iniciativas para evitar incertidumbre en el T-MEC

El mensaje operativo de Ebrard fue que México no quiere “arrastrar los pies” porque no avanzar puede generar “mucha incertidumbre”. En comercio internacional, la incertidumbre es un costo: encarece financiamiento, altera decisiones de inventario y puede cambiar términos de pago entre compradores y proveedores.

Una iniciativa clave, según Ebrard, es adelantar el trabajo antes de julio. No se trata de cerrar todo en mayo, sino de llegar a la revisión con avances y con una agenda más clara. Para empresas, esto reduce el riesgo de sorpresas de último minuto que obliguen a renegociar contratos o reconfigurar cadenas de suministro de forma apresurada.

Otra iniciativa implícita es ampliar el marco de conversación: no limitarse a aranceles o reglas de origen, sino incorporar la visión de competitividad regional y la eliminación de “dificultades de todo tipo” entre socios. En la práctica, eso apunta a reducir fricciones que generan costos ocultos: trámites, inspecciones, interpretaciones divergentes.

Ebrard también planteó la búsqueda de coherencia en reglas de origen. La coherencia es una forma de certidumbre: si las reglas son claras y aplicables, las empresas pueden invertir en regionalización con menos riesgo de que el producto deje de calificar por cambios de criterio.

Y está la dimensión trilateral: Ebrard dijo que, tras las conversaciones bilaterales, deberán venir reuniones trilaterales. Esa secuencia —bilateral para destrabar, trilateral para cerrar— es una forma de evitar que el proceso se estanque por falta de alineación entre los tres socios.

Ruta para reducir incertidumbre
Flujo práctico para “evitar incertidumbre” (lo público + lo que suele fallar en la operación):
1) Adelantar conversaciones (antes de julio)Checkpoint: ¿hay agenda y temas priorizados, o solo declaraciones generales?

2) Ampliar la agenda más allá de aranceles/reglas de origenCheckpoint: ¿se incluyen fricciones que sí pegan al día a día (aduanas, sanidad, controversias)?

3) Buscar coherencia en reglas de origenCheckpoint: ¿las reglas son documentables con trazabilidad real del BOM y proveedores, o quedan “interpretables”?

4) Pasar de bilateral a trilateralCheckpoint: ¿lo acordado bilateralmente es compatible con Canadá para evitar zonas grises?

5) Traducir señal pública a preparación privadaCheckpoint: ¿tu empresa tiene expedientes de origen, mapeo de exposición y escenarios de liquidez/FX listos antes de que cambien criterios?

Para direcciones financieras, el punto práctico es revisar qué parte del negocio depende de supuestos del T-MEC: calificación de origen, tiempos de cruce, costos logísticos y estabilidad regulatoria. La iniciativa pública de “evitar incertidumbre” solo funciona si el sector privado traduce esa señal en preparación: documentación, cumplimiento y escenarios de liquidez.

Reuniones trilaterales con Canadá tras las conversaciones

Ebrard adelantó que, después de las conversaciones bilaterales, deberán venir reuniones trilaterales con Canadá. Dijo que México ya tiene avances con ese país tras su visita reciente, pero dejó claro que el cierre de temas relevantes requiere a los tres socios en la mesa.

El secretario reconoció que Canadá llega con prioridades propias, como acero, madera y energía. Esa lista importa porque sugiere que la agenda no será idéntica para los tres, y que habrá que negociar paquetes: concesiones en un tema a cambio de avances en otro. Para empresas mexicanas con exposición a Canadá —exportación, importación o inversión—, el hecho de que Canadá tenga prioridades sectoriales específicas puede influir en el ritmo y el foco de la negociación.

Ebrard también enumeró asuntos que, por su naturaleza, deben tratarse de forma conjunta: solución de controversias, reglas de origen, regulación aduanera y regulación sanitaria. Son temas que afectan el “día a día” del comercio, no solo el titular. Una regla de origen mal alineada puede dejar fuera a un producto; una regulación aduanera más estricta puede alargar ciclos; un criterio sanitario puede bloquear embarques.

En nuestra lectura, la trilateralidad es clave para evitar “zonas grises” donde dos países acuerdan algo que el tercero interpreta distinto. Para una empresa, esas zonas grises se convierten en riesgo operativo y financiero: retrasos, costos de cumplimiento y, en el peor caso, pérdida de acceso preferencial.

La señal de Ebrard es que México busca llegar a esa etapa con avances previos, para que la trilateral no sea solo un intercambio de posiciones, sino un espacio para aterrizar reglas y mecanismos. Eso, si se logra, reduce el riesgo de que la revisión se convierta en una fuente prolongada de incertidumbre.

Canadá: prioridades señaladas por Ebrard Temas necesariamente trilaterales (según Ebrard) Impacto práctico típico en empresas
Acero Solución de controversias Define cómo se resuelven disputas; reduce riesgo de decisiones “unilaterales” en frontera.
Madera Reglas de origen Determina si el producto califica y bajo qué documentación; afecta precios y contratos.
Energía Regulación aduanera Afecta tiempos de cruce, inspecciones, costos logísticos y capital de trabajo.
Regulación sanitaria Puede habilitar o frenar embarques; impacta planeación de inventarios y cumplimiento.

Resultados de la misión empresarial a Canadá

Ebrard calificó como “muy exitosa” la misión empresarial a Canadá y dio tres datos concretos: una primera inversión de 2 mil millones de dólares para producir APIS en Hidalgo, alrededor de mil 600 reuniones entre empresas mexicanas y canadienses, y un ambiente favorable para México entre inversionistas de Toronto y Montreal.

Para el sector empresarial, esos resultados importan por dos razones. La primera es señalización: en medio de una revisión del T-MEC, una inversión anunciada y un volumen alto de reuniones sugieren que, al menos en ese momento, hay apetito por proyectos y por integración productiva. La segunda es práctica: más reuniones y un ambiente favorable suelen traducirse en pipelines comerciales, alianzas y exploración de proveeduría.

La inversión para producir APIS en Hidalgo también es un recordatorio de que la integración no es solo automotriz o electrónica: hay proyectos industriales diversos que buscan aprovechar el marco regional. Ebrard no detalló plazos ni estructura del proyecto, pero el monto y el sector apuntan a una apuesta relevante.

Indicadores de tracción en Canadá
Señales concretas reportadas por Ebrard sobre la misión a Canadá:Inversión anunciada: 2 mil millones de dólares para producir APIS en Hidalgo.Actividad comercial: alrededor de 1,600 reuniones entre empresas mexicanas y canadienses.Plazas mencionadas: interés/ambiente favorable entre inversionistas en Toronto y Montreal.

Lectura práctica: estos datos funcionan como termómetro de tracción (interés y pipeline), aunque por sí solos no confirman cierres, plazos ni condiciones finales de inversión.

En nuestra lectura, el valor de este tipo de misiones no está solo en el anuncio, sino en la continuidad: si la revisión del T-MEC mantiene certidumbre, esos contactos pueden convertirse en contratos y flujos recurrentes. Si la revisión se vuelve incierta, los pipelines se alargan y los comités de inversión se vuelven más conservadores.

Para empresas medianas mexicanas, el dato de las 1,600 reuniones es útil como termómetro: hay conversación activa y búsqueda de socios. La pregunta inmediata es si nuestra empresa —como proveedor, comprador o socio logístico— está posicionada para participar en esa integración: cumplimiento, capacidad, financiamiento de capital de trabajo y gestión de riesgo cambiario.

Reflexiones finales sobre el T-MEC y su impacto en la economía mexicana

La importancia de la revisión del T-MEC para el futuro económico de México

La revisión del T-MEC en 2026 es, por definición, un momento de evaluación de reglas que sostienen la integración productiva de Norteamérica. Ebrard lo plantea como una negociación difícil, pero necesaria, y su énfasis en evitar incertidumbre es consistente con lo que vemos en la operación real: cuando las reglas se perciben inestables, el comercio no se detiene de inmediato, pero se encarece y se vuelve más frágil.

El objetivo de México —competir mejor frente a otras regiones y sostener la integración con Estados Unidos— apunta a preservar un marco que permite planear. Para empresas mexicanas, el T-MEC no es un tema de política exterior: es un conjunto de condiciones que determinan acceso a mercado, costos de cumplimiento y viabilidad de inversiones.

También es relevante la insistencia en no limitar la revisión a aranceles o reglas de origen. La competitividad regional se juega en fricciones operativas: aduanas, sanidad, controversias. Si la revisión logra avances ahí, el impacto puede sentirse en tiempos de cruce, predictibilidad y costos totales.

Estrategias para fortalecer la competitividad en un entorno cambiante

Desde la perspectiva de una empresa que importa o exporta, el anuncio de Ebrard sugiere tres líneas de acción prudentes:

1) Mapear exposición al T-MEC por producto y cliente: qué ventas dependen de trato preferencial, qué insumos son críticos y qué supuestos de origen sostienen el margen.

2) Revisar cumplimiento y documentación: reglas de origen, trazabilidad de insumos y expedientes listos para auditoría o inspección; en paralelo, identificar puntos de fricción en aduanas y sanidad que puedan afectar tiempos de cruce.

3) Planear escenarios de liquidez y tipo de cambio: si la revisión se alarga o se endurecen criterios, el impacto suele aparecer primero en inventarios, plazos de cobro/pago y costo de financiamiento; vale la pena anticipar necesidades de capital de trabajo.

Cierre Operativo ante Incertidumbre
Checklist de cierre (para convertir “incertidumbre” en tareas concretas):Exposición: lista de productos/clientes que dependen de preferencia T-MEC y su % de margen.Origen: BOM por producto + evidencia de trazabilidad por insumo crítico (proveedor, país, clasificación).Frontera: tiempos de cruce actuales (promedio y variabilidad) y puntos de falla (inspecciones, documentación, sanidad).Contratos: cláusulas de ajuste por cambios regulatorios/arancelarios y ventanas de renegociación.Liquidez: escenario base vs. escenario de retrasos (inventario + días de cobro) y línea de financiamiento disponible.FX: política de cobertura alineada a calendario de cobros/pagos y sensibilidad a shocks.

En síntesis: la señal pública es que el proceso será complejo, pero que se busca evitar que el calendario se convierta en incertidumbre. Para la empresa, la mejor respuesta es convertir esa señal en preparación operativa y financiera.

Este análisis se escribe desde el ángulo de Mundi: cómo cambios en reglas, tiempos de cruce y certidumbre del T-MEC suelen transmitirse a decisiones de capital de trabajo, inventarios y riesgo cambiario en empresas mexicanas que importan y exportan.

Este texto refleja información de acceso público disponible al momento de su publicación. En negociaciones comerciales, los detalles pueden cambiar con rapidez y algunos puntos solo quedan claros cuando se formalizan acuerdos. Si tu operación depende del T-MEC, conviene verificar estos aspectos con tu agente aduanal, tu equipo de cumplimiento y tus contrapartes comerciales.