Cambios clave para pagos digitales
- Banxico publicó en el DOF cambios a la Circular 3/2012 y a la Circular 14/2017 (SPEI) para modernizar pagos.
- La prioridad operativa: transferencias desde apps móviles con una experiencia más simple y estandarizada entre instituciones.
- Se fortalece el uso de CoDi y DiMo.
Cambios clave en transferencias móvilesQué cambia: (1) Banxico pide una experiencia más simple y parecida para transferencias desde apps; (2) habilita un nuevo nivel de cuenta simplificada (Nivel 2 Bis) para pequeños comercios con mayor capacidad de recepción.A quién le pega más: usuarios que transfieren desde el celular (personas y equipos de campo), comercios que cobran con CoDi/DiMo o transferencias, y empresas con redes de proveedores pequeños.Qué no cambia: el “riel” sigue siendo SPEI; el ajuste es sobre reglas/experiencia y sobre límites de cuentas, no sobre crear un sistema de pagos totalmente nuevo.
Glosario rápido (para aterrizar siglas): SPEI = Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios; CoDi = Cobro Digital (cobros con QR sobre SPEI); DiMo = Dinero Móvil (transferencias asociadas a un número móvil); UDI = unidad de cuenta usada para expresar límites que se actualizan con el tiempo.
- Se crea la Cuenta Nivel 2 Bis para pequeños comercios: hasta 15,000 UDIs mensuales, con un componente mínimo de recepción vía pagos digitales.
Modificaciones normativas
Banxico movió dos piezas regulatorias que, leídas en conjunto, apuntan a lo mismo: que pagar y cobrar digitalmente sea más fácil, más uniforme y más útil para más personas y negocios. El punto de partida aquí es normativo: lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y los ajustes a las Circulares 3/2012 y 14/2017 (SPEI) que el propio banco central comunicó. Por un lado, publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) reformas a la Circular 3/2012, que regula operaciones de instituciones de crédito y de ciertas entidades financieras vinculadas patrimonialmente con bancos, además de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND). Por el otro, incorporó una modificación a la Circular 14/2017, que contiene las reglas del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI).
Cambios regulatorios en pagos SPEIAnclaje normativo (lo que se menciona en el texto):Publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) con modificaciones al marco de pagos/operaciones.Circular 3/2012: reglas para operaciones de instituciones de crédito y ciertas entidades vinculadas.Circular 14/2017 (SPEI): reglas operativas del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios.Cómo leerlo en la práctica: una circular ajusta el “producto/cuenta” (límites y condiciones) y la otra ajusta el “riel/operación” (reglas SPEI y lineamientos para transferencias), por eso el impacto se siente tanto en apps como en tesorería.
En términos prácticos, Banxico está interviniendo en dos frentes que se tocan todos los días en tesorería: (1) cómo se ejecutan las transferencias electrónicas desde el celular (la “capa” de experiencia del usuario en las apps) y (2) cómo se habilitan cuentas con límites y condiciones más alineadas al uso real, especialmente para pequeños comercios que reciben pagos digitales.
El mensaje del banco central es explícito: las modificaciones buscan “propiciar una mayor adopción de los medios de pagos digitales y extender sus beneficios a sectores cada vez más amplios de la población”. Para empresas medianas —en especial las que cobran a clientes dispersos, pagan a proveedores frecuentes o administran múltiples cuentas— el cambio relevante no es “una app más bonita”, sino la estandarización de procesos que reduce fricción operativa y errores humanos al transferir.
También hay una lectura de infraestructura: Banxico está empujando el aprovechamiento de herramientas ya existentes dentro del sistema de pagos, como CoDi y DiMo, que operan sobre la red del SPEI. Es decir, no se trata de inventar un riel nuevo, sino de hacer que el riel que ya mueve el dinero sea más accesible y consistente para el usuario final.
Objetivos de las nuevas reglas en el sistema de pagos
Nosotros leemos estas reglas como una intervención con tres objetivos que se refuerzan entre sí: inclusión, adopción y reducción de dependencia del efectivo. El propio Banxico enmarca los cambios en su mandato de propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos y promover el sano desarrollo del sistema financiero. En la práctica, eso se traduce en bajar fricciones que hoy frenan el uso cotidiano de transferencias y cobros digitales.
Impulso al Pago Digital DiarioInclusión (quién entra): cuentas con límites más alineados al uso real → más personas/comercios pueden recibir pagos digitales sin brincar de inmediato a productos más complejos.Adopción (quién lo usa diario): experiencia móvil más simple y parecida entre bancos → menos “reaprendizaje” y menos errores → más transferencias/cobros repetidos.Menos efectivo (qué cambia en el punto de pago): si cobrar digital es fácil y la cuenta no se queda corta, el comercio tiene menos incentivos para volver al efectivo.Cómo se conectan: UX (apps) + capacidad (cuentas) + riel (SPEI/CoDi/DiMo) = más probabilidad de uso cotidiano.
Primero, inclusión financiera: al ampliar niveles de operación de cuentas de depósito a la vista y crear esquemas dirigidos a pequeños comercios, Banxico intenta que más actores puedan recibir dinero digital sin requerir, de entrada, una cuenta “completa” con todos los requisitos y límites de niveles superiores. Esto importa porque una parte relevante de la economía opera con patrones transaccionales intensivos (muchos cobros pequeños) y, aun así, sigue dependiendo del efectivo.
Segundo, adopción de pagos digitales: Banxico no solo quiere que existan CoDi y DiMo; quiere que se usen. En datos de inclusión financiera, el efectivo sigue dominando: en 2024, alrededor de 85% de las transacciones se realizaban en efectivo (desde 90% en 2021), según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), en cifras citadas por reportes de prensa. La dirección es clara, pero el ritmo todavía es lento para un país con una red SPEI madura y con banca móvil extendida.
Tercero, eficiencia y seguridad del sistema: estandarizar la experiencia de transferencias desde apps móviles reduce confusión, errores de captura y pasos innecesarios. En empresas, eso se traduce en menos incidencias operativas (pagos mal dirigidos, autorizaciones duplicadas, comprobación más lenta) y, potencialmente, en una mejor disciplina de pagos y cobros.
En el fondo, Banxico está empujando un cambio cultural: que transferir sea tan “natural” como pagar en efectivo. Para que eso ocurra, la experiencia debe ser consistente y el producto (cuenta) debe calzar con el uso real del usuario o del comercio.
Experiencia simplificada en transferencias digitales
Uno de los ajustes más visibles es la obligación para las instituciones financieras de brindar una experiencia estandarizada en las transferencias a través de sus aplicaciones móviles. Dicho sin rodeos: Banxico está pidiendo que, si una persona sabe transferir en la app de un banco, no tenga que “reaprender” el proceso en la app de otro. La estandarización busca reducir la fricción que hoy aparece cuando cambias de institución, cuando operas varias cuentas o cuando un usuario ocasional intenta transferir y se pierde en menús distintos.
Transferencias más claras y seguras
Flujo de transferencia en app (cómo se siente “antes vs después”)
1) Elegir destinatarioAntes: cada app lo resuelve distinto (CLABE/tarjeta/teléfono en pantallas separadas).Después: un patrón más consistente para elegir CLABE / tarjeta / teléfono (DiMo).
2) Capturar monto y conceptoCheckpoint: que el concepto/comprobante sea fácil de ubicar para conciliación.
3) Confirmación con datos clave visiblesCheckpoint: ver claramente nombre/alias del destinatario, institución, cuenta destino y monto antes de autorizar.
4) AutorizaciónCheckpoint: menos pasos “ocultos” reduce errores de doble envío o abandono.
5) Comprobante y rastreoCheckpoint: que el comprobante sea descargable/compartible y fácil de encontrar después (útil para soporte y conciliación).
Para una dirección financiera, esto no es un tema cosmético. En el día a día, la dispersión de pagos y la recepción de cobros se apoyan cada vez más en banca móvil, sobre todo en operaciones de menor monto o en equipos que trabajan fuera de oficina. Si el flujo de transferencia es más uniforme, se reducen los costos de capacitación interna y se acotan los errores por interfaz (por ejemplo, confundir campos, seleccionar conceptos equivocados o no identificar correctamente el tipo de operación).
Banxico también está reforzando el uso de CoDi y DiMo, herramientas que operan sobre SPEI. CoDi (Cobro Digital) se apoya en códigos QR para cobros; DiMo (Dinero Móvil) se enfoca en transferencias asociadas a un número móvil. La lógica es que, si el riel SPEI ya es masivo, el siguiente paso es hacer que los “productos” que corren encima sean más fáciles de usar y más ubicuos.
En cifras que ayudan a dimensionar el contexto: el SPEI procesó en 2025 más de 7.3 mil millones de operaciones por un total cercano a 600 billones de pesos, de acuerdo con reportes citados en prensa. Es un volumen que muestra que el sistema ya es el corazón de los pagos electrónicos; el reto es que esa capacidad se traduzca en uso cotidiano para pagos pequeños y para comercios que hoy siguen cobrando en efectivo.
Un punto adicional: se ha reportado que estas medidas podrían beneficiar a más de 80 millones de usuarios de servicios financieros. Más usuarios con una experiencia consistente suele significar más transferencias “bien hechas” y menos fricción en la adopción.
Cuentas dirigidas a pequeños comercios
El segundo gran bloque de cambios es la creación de esquemas de cuentas dirigidas a pequeños comercios, con condiciones específicas para manejar mayores volúmenes de operaciones digitales. Aquí Banxico está atacando un cuello de botella clásico: muchos negocios pequeños sí quieren recibir pagos digitales, pero sus cuentas simplificadas se quedan cortas en límites o no están diseñadas para un patrón de cobros frecuente.
La pieza central es la Cuenta Nivel 2 Bis, un nuevo nivel de cuenta simplificada que amplía la capacidad de recepción de fondos. Banxico explicó que el ajuste busca alinear los niveles de operación de las cuentas de depósito con el perfil transaccional de las personas usuarias y fomentar la adopción de pagos digitales. En otras palabras: si un comercio recibe muchos pagos digitales, su cuenta debe permitirlo sin obligarlo a migrar de inmediato a un esquema más complejo.
Para empresas medianas, esto puede parecer “tema de microcomercios”, pero tiene implicaciones en cadena: proveedores pequeños con mejor capacidad de cobro digital tienden a mejorar su ciclo de caja, a reducir manejo de efectivo y a integrarse más fácilmente a procesos de pago más formales (transferencias, conciliación, comprobación). En cadenas de suministro con muchos proveedores pequeños —típico en manufactura ligera, agroindustria o servicios— esto puede reducir fricción operativa.
Además, estas cuentas se conectan con el impulso a CoDi y DiMo: si el comercio puede recibir más pagos digitales y la experiencia de transferencias es más simple, el ecosistema se vuelve más coherente.
Características de la Cuenta Nivel 2 Bis
Banxico precisó el corazón del diseño: las instituciones de crédito podrán ofrecer cuentas de Nivel 2 Bis enfocadas en pequeños comercios que les permitirán recibir hasta 15,000 UDIs mensuales, con una condición clave: al menos 12,000 UDIs deberán provenir de la recepción de medios de pagos digitales. Esta estructura incentiva el uso digital sin cerrar la puerta por completo a otras formas de ingreso.
En reportes de prensa también se ha descrito el contraste con el nivel previo: una cuenta Nivel 2 tradicional se asociaba a un límite mensual menor (por ejemplo, 3,000 UDIs en comparativos difundidos por medios). La lógica del “Bis” es ampliar el techo para que el comercio no choque con límites demasiado pronto cuando empieza a aceptar pagos digitales de forma constante.
| Característica | Nivel 2 (referencia en comparativos de prensa) | Nivel 2 Bis (según lo descrito por Banxico en reportes) | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|---|
| Límite mensual de recepción/depósitos | ~3,000 UDIs | 15,000 UDIs | Más margen para comercios con muchos cobros digitales. |
| Componente mínimo digital | No especificado en esos comparativos | ≥ 12,000 UDIs deben venir de pagos digitales | El “beneficio” del límite mayor se amarra al uso digital. |
| Efectivo (tope dentro del total) | En comparativos se menciona 3,000 UDIs | En comparativos se menciona que el efectivo queda acotado dentro del esquema | Evita que el aumento de capacidad se vaya solo a efectivo. |
| Apertura | Puede variar por institución | Se reporta como en línea | Menos fricción de onboarding si el banco lo implementa bien. |
Otro elemento reportado es que estas cuentas pueden abrirse en línea y, en la descripción difundida por medios, se plantea como una vía para bajar barreras de entrada para negocios pequeños. El punto de Banxico no es “formalizar por decreto”, sino permitir que el comercio opere digitalmente con un producto que calce con su realidad transaccional.
Desde la perspectiva de control y operación, el uso de UDIs como unidad de límite mantiene una referencia que se ajusta con el tiempo, y el requisito de que una parte sustancial provenga de pagos digitales funciona como un mecanismo de alineación: el beneficio (límite mayor) se gana usando el canal que Banxico quiere impulsar.
Beneficios para pequeños negocios
El beneficio inmediato para un pequeño comercio es operativo: poder recibir más dinero al mes en una cuenta simplificada sin que el crecimiento de cobros digitales lo obligue a cambiar de producto de forma prematura. Si el negocio empieza a cobrar por CoDi o por transferencias y su volumen crece, el límite de 15,000 UDIs mensuales —con el componente digital mínimo— le da margen para operar.
El segundo beneficio es de adopción: al diseñar el límite con un componente digital obligatorio (12,000 UDIs), Banxico está empujando un comportamiento: que el comercio no solo “tenga” la cuenta, sino que efectivamente cobre digitalmente. Esto puede acelerar el aprendizaje y la confianza del comerciante y de sus clientes.
El tercero es sistémico: menos efectivo en caja significa menos costos de manejo (traslados, depósitos, riesgos) y más trazabilidad. Aunque Banxico no lo plantea como una política fiscal, la digitalización tiende a mejorar la claridad de flujos, algo que a muchos negocios les ayuda a ordenar su administración.
En el contexto de CoDi, hay señales de escala: hacia finales de 2025 se reportaban 22 millones de cuentas validadas y al menos 18 millones de transacciones, con un ticket promedio de 950 pesos. Para un pequeño comercio, ese tamaño de operación es exactamente el terreno donde el efectivo domina; por eso, una cuenta diseñada para recibir pagos digitales frecuentes puede ser un habilitador real.
Finalmente, hay un beneficio indirecto para empresas medianas: si parte de su red de proveedores o distribuidores pequeños migra a cobro digital, se simplifica la dispersión de pagos y la conciliación, especialmente cuando se opera con SPEI como riel principal.
Implementación gradual de las nuevas disposiciones
Aunque las reglas ya fueron publicadas, Banxico anticipó que la aplicación será progresiva. La razón es directa: las instituciones financieras deben adecuar sus sistemas tecnológicos para cumplir con los nuevos lineamientos. En pagos, la regulación rara vez se vuelve realidad “de un día para otro”, porque implica cambios en flujos de app, validaciones, mensajes, pruebas, seguridad y, en el caso de SPEI, compatibilidad con reglas operativas.
Banxico ha señalado que el proceso se realizará en etapas, para permitir la adaptación de los participantes del sistema financiero. Esta gradualidad importa porque reduce el riesgo de disrupción: si todos los bancos tuvieran que cambiar al mismo tiempo sin ventanas de prueba, el costo de incidencias podría ser alto.
Verificación operativa de transferencias digitalesApp móvil (transferencias): revisa si tu banco ya actualizó pantallas/flujo; valida que el equipo sepa dónde ver confirmación y comprobante.Comprobantes y conciliación: confirma si cambió el formato del comprobante, el folio/rastreo o la forma de compartirlo (WhatsApp/correo/descarga).DiMo/CoDi en tu banco: verifica si están visibles/activables en la app y si el flujo es consistente con transferencias SPEI.Cuenta Nivel 2 Bis (si aplica a tu red): pregunta si ya está disponible, cuáles son los límites en UDI y qué parte debe venir de pagos digitales.Operación multi-banco: si usas más de una institución, documenta diferencias temporales (menús, validaciones, tiempos de soporte) para evitar errores.Soporte y fallas típicas: define un “plan B” interno (quién valida, quién reintenta, qué evidencia guardar) cuando una transferencia quede en estatus incierto.
Para empresas, la implementación gradual significa dos cosas. La primera: durante un periodo, la experiencia “estandarizada” puede convivir con experiencias anteriores, dependiendo de qué tan rápido se actualice cada institución. La segunda: si tu operación depende de múltiples bancos (por ejemplo, cuentas de cobro en uno y dispersión en otro), podrías ver asimetrías temporales en funcionalidades o en la forma de ejecutar transferencias desde móvil.
En el caso de la Cuenta Nivel 2 Bis, la gradualidad también aplica: aunque Banxico habilita el marco, cada institución debe decidir cómo lo implementa en producto, onboarding digital y controles internos. En la práctica, veremos un despliegue por banco, no un “switch” nacional instantáneo.
Desde nuestra óptica, el punto de atención para tesorería no es “cuándo sale”, sino “cómo cambia el flujo de operación” en cada institución con la que trabajas: qué pantallas cambian, qué validaciones se agregan, cómo se generan comprobantes, y cómo se integra (o no) con procesos internos de autorización.
Impacto esperado en la adopción
El objetivo declarado de Banxico es acelerar la adopción de medios de pago digitales y extender sus beneficios. La pregunta empresarial es: ¿por qué estas dos palancas —experiencia estandarizada y cuenta 2 Bis— podrían mover la aguja?
Panorama de pagos en MéxicoEfectivo aún dominante (ENIF, citado en prensa): ~85% de transacciones en efectivo en 2024 (vs 90% en 2021).Escala del riel (SPEI, citado en prensa): >7.3 mil millones de operaciones en 2025 por ~600 billones de pesos.Tracción de CoDi (cifras reportadas en medios): ~22 millones de cuentas validadas y ≥18 millones de transacciones hacia finales de 2025; ticket promedio ~950 pesos.Alcance potencial (reportado en medios): medidas podrían impactar a >80 millones de usuarios de servicios financieros.
Primero, porque atacan fricciones distintas. La estandarización de transferencias desde apps móviles reduce el costo cognitivo del usuario: menos dudas, menos pasos, menos errores. En pagos masivos, pequeños cambios en fricción pueden tener efectos grandes en adopción. Si transferir se vuelve “obvio”, se usa más.
Segundo, porque la Cuenta Nivel 2 Bis resuelve un problema de capacidad: un comercio que empieza a cobrar digitalmente puede toparse con límites que lo regresan al efectivo. Al ampliar el techo a 15,000 UDIs mensuales y condicionar una parte a recepción digital, Banxico está creando un carril de crecimiento para comercios que se digitalizan.
Tercero, porque el riel SPEI ya tiene escala. Con 7.3 mil millones de operaciones en 2025, el sistema no está “en pañales”; lo que falta es que más pagos cotidianos —especialmente de bajo monto— migren a digital. En esa línea, se ha reportado que Banxico anticipa que hacia finales de 2026 el volumen de pagos vía transferencias podría superar a los realizados con tarjetas de crédito y débito. No es una predicción de nuestra parte; es una expectativa reportada en medios sobre la trayectoria del sistema.
Cuarto, porque el efectivo sigue siendo dominante: pasar de 90% (2021) a 85% (2024) muestra avance, pero también evidencia que la inercia es fuerte. Si Banxico quiere acelerar, necesita medidas que se sientan en el uso diario. La experiencia móvil y las cuentas para comercios son exactamente eso: cambios que se viven en el punto de pago y en el momento de cobrar.
Para empresas medianas, el impacto puede verse en dos planos: (1) mayor disposición de clientes y proveedores a pagar/cobrar por transferencia o por CoDi/DiMo, y (2) una reducción gradual de procesos basados en efectivo (reembolsos, caja chica extendida, pagos urgentes en ventanilla). No ocurre de golpe, pero el marco regulatorio empuja en esa dirección.
Desafíos en la adopción de las nuevas reglas
Que exista regulación no garantiza adopción. Banxico puede estandarizar flujos y habilitar cuentas, pero el ecosistema se mueve si usuarios, comercios e instituciones ejecutan bien. Aquí vemos tres desafíos principales, todos mencionados o implicados en los reportes sobre el tema.
Equilibrio entre adopción y riesgoConsistencia vs. velocidad de despliegue: estandarizar ayuda, pero si cada banco implementa a ritmos distintos, el usuario puede vivir una etapa de “mitad y mitad” que confunde.Más facilidad vs. más riesgo percibido: una UX más simple reduce errores, pero no elimina el miedo a fraude/errores; la confianza se gana con soporte claro y comprobantes fáciles de rastrear.Límites más altos vs. disciplina operativa: la Cuenta 2 Bis da capacidad, pero el comercio necesita hábitos (conciliación, comprobantes, confirmación de cobros) para que el beneficio se traduzca en menos efectivo.Impulso digital vs. realidad del efectivo: el componente digital mínimo empuja adopción, pero negocios con clientela muy “cash” pueden tardar en cumplirlo sin acompañamiento.
El primero es confianza y familiaridad del usuario. Una parte de la población sigue siendo renuente a pagos digitales por preocupaciones de seguridad, por desconocimiento o por experiencias previas confusas con apps. La estandarización ayuda, pero no elimina de inmediato la curva de aprendizaje ni los temores.
El segundo es preparación del comercio. Muchos pequeños negocios carecen de infraestructura digital o de conocimiento para operar cobros digitales de forma consistente. Tener una Cuenta Nivel 2 Bis no resuelve por sí solo la capacitación, la disciplina de conciliación o la gestión de comprobantes. CoDi y DiMo pueden ser simples, pero requieren hábitos: generar cobros, confirmar recepción, registrar ventas.
El tercero es implementación tecnológica en bancos. Banxico anunció gradualidad precisamente porque hay trabajo de sistemas. En la práctica, los cambios en apps móviles y en reglas SPEI deben convivir con seguridad, prevención de fraude y experiencia de usuario. Si la implementación es desigual, el usuario puede seguir percibiendo inconsistencias, justo lo que la regulación busca corregir.
Hay además un debate de costos en el ecosistema de pagos. En paralelo, Banxico y CNBV han impulsado una consulta sobre comisiones de intercambio en tarjetas (topes propuestos de 0.6% crédito
Este análisis se escribe desde el ángulo operativo de tesorería y capital de trabajo que vemos en Mundi al seguir de cerca cómo cambios regulatorios y de infraestructura de pagos se traducen (o no) en fricción real para cobrar, pagar y conciliar en empresas mexicanas.
Este texto se basa en información pública disponible al momento de su redacción sobre cambios regulatorios en transferencias móviles, SPEI y cuentas simplificadas para comercios. Algunas cifras y comparativos provienen de notas de prensa que citan fuentes oficiales y podrían variar conforme Banxico y los bancos publiquen guías técnicas y calendarios de implementación. Es posible que existan diferencias temporales entre bancos durante el despliegue y que haya actualizaciones posteriores.