Entregar incentivos para que los precios de las gasolinas no suban en el país tendrá un alto costo a finales de 2022 para México. Sin embargo, la mayor preocupación para el comercio internacional es que se dejen de exportar energías desde el país

Los efectos prolongados de la pandemia y la guerra de Rusia en Ucrania, que comenzó en febrero de 2022, han llevado los precios a máximos de 20 años en México, ubicando la inflación en 7,88% en la primera quincena de junio.

Esos mismos factores han generado que en el mundo la demanda por los energéticos sea aún mayor, llevando al petróleo a precios máximos y manteniéndose en un margen de los US$100, precio que los gobiernos de América Latina no tenían en mente en 2021 ni a inicios de 2022, y que aun siendo una noticia positiva para los ingresos fiscales, están generando presión en un rubro importante: los combustibles.

Pese a no tener el galón de gasolina más costoso de la región, México es la quinta nación con el precio del galón de gasolina más alto, ubicado en un promedio de US$4,6 dólares, según una publicación de Bloomberg a mitad de junio y que es encabezada por Perú (US$6,2). El precio promedio de un litro de este mismo combustible el 27 de junio era de US$1,17, según la plataforma Global Petrol Prices.

Este es un factor clave al momento de hablar de comercio exterior, pues alrededor del 80% del comercio entre México, Estados Unidos y Canadá se mueve por transporte terrestre, lo que significa que el costo logístico se ve impactado cuando el petróleo sube de precio, misma tendencia que se ve en otros países de la región.

Sin embargo, a fin de cumplir parte de sus promesas al iniciar su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha asegurado en repetidas ocasiones que México puede ser un país autosuficiente en producción de combustibles hacia 2023 y que, debido a los ingresos extra por la exportación de petróleo, esos sobrantes se seguirán destinando a subsidiar los precios de la gasolina para que estos no aumenten.

¿Cuáles serían los precios reales sin los alivios?

En México, desde el año 2017 se logró la liberalización de los precios de los combustibles, lo que significa que estos no son regulados ni determinados por el gobierno, sino que se rigen por la ley de oferta y demanda tanto interna como externa.

Al separar las gasolinas magna y premium del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), se liberó a los consumidores de esta carga. Pero el gobierno ha inyectado dineros adicionales, no solo al IEPS sino también con el IVA y el ISR, cobrando menos o dejando de cobrar estos impuestos en estos combustibles para evitar que estos precios se disparen.

De esta forma, los precios de los combustibles sí reflejan un cambio después de los estímulos ordenados por AMLO. Según los datos aportados por Petro Intelligence, con precios al 12 de junio, por la gasolina magna se estaban pagando MXN$21,73 por litro y sin el estímulo el precio sería de MXN$34,12 pesos, un 36% más. En el caso de la gasolina premium el precio se ubicaba en MXN$23,77 por litro y sin el estímulo llegaría a los MXN$35,43, un 33% por encima.

Aunque el Gobierno ha argumentado que la efectividad de los alivios sí se está viendo en la inflación, pues esta podría ser del 10% si no se estuvieran aplicando estos estímulos y no del 7,88% actual, desde el Servicio de Administración Tributaria (SAT) se precisó que estos subsidios a las gasolinas costarían entre MXN$350.000 millones y MXN$400.000 millones al cierre de 2022.

El comercio internacional de energía de México

Una de las mayores acciones en el sector energético que ha emprendido el gobierno de AMLO es que México sea autosuficiente en la producción de los combustibles que consume y para esto se pretende frenar la exportación de crudo de la empresa estatal Pemex en el 2023. Este año, por ejemplo, el límite se ha llevado a unos 435.000 barriles diarios.

Frente a esta decisión el comercio internacional está vigilante, pues significa que diferentes mercados podrían verse impactados al dejar de recibir una cantidad considerable de barriles desde México, aunque los partidarios de esta medida esperan que el país deje de importar productos más costosos como gasolina y diésel de las refinerías de EE.UU.

Aún con esta iniciativa en marcha y futuras reformas previstas, la realidad en la actualidad es otra. Un informe de Bloomberg Economics en Estados Unidos señaló en mayo que lo que México paga en subsidios a las gasolinas es más de lo que gana por los ingresos extra de las exportaciones de crudo. En el quinto mes del año estos subsidios habrían llegado a US$2.390 millones y las ganancias extraordinarias por exportación fueron solo de US$1.040 millones.

A esto se suma que durante abril, Pemex registró su mayor nivel de importación de gasolinas en lo que va de 2022. Los reportes oficiales señalaron que al país entraron un promedio de 390.000 barriles diarios de gasolina en el cuarto mes del año, un 9% más que en marzo y niveles no vistos desde diciembre de 2021.

Finalmente, y mientras la transición se lleva a cabo, un reporte de la calificadora Fitch Ratings señaló que México podría retrasar la meta de reducción de exportaciones de petróleo para aprovechar los altos precios internacionales del mismo en los próximos meses.