Caída del petróleo afecta expectativas fiscales 2026

  • La mezcla mexicana cerró en 73.05 dólares por barril, por debajo de los 77.3 considerados por Hacienda en los Pre-Criterios.
  • La baja fue de 6% en un día y sumó tres sesiones consecutivas a la baja.
  • El movimiento llega tras meses de alta volatilidad: el crudo superó 110 dólares el 18 de mayo y luego corrigió.
  • Para finanzas públicas, Hacienda estima que cada dólar de precio implica alrededor de 9.6 mil millones de pesos en ingresos petroleros.
Mezcla mexicana bajo el supuestoQué pasó: la mezcla mexicana cerró en 73.05 USD/barril, por debajo del supuesto de 77.3 usado por Hacienda en los Pre-Criterios 2027.Por qué importa: si el precio se mantiene por debajo del supuesto y arrastra el promedio relevante, puede presionar los ingresos petroleros y, con ello, el margen de maniobra del gasto.Cifras clave del movimiento: -6% en un día, 3 sesiones a la baja, y un año con rango amplio (de 50–60 al inicio a >110 en mayo).

Caída del precio del petróleo mexicano en 2026

La mezcla mexicana de exportación cerró en 73.05 dólares por barril, un nivel que la coloca por debajo de la previsión de ingresos petroleros que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) incorporó en sus Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027, donde consideró un precio de 77.3 dólares por barril. (Los “Pre-Criterios” son el documento donde Hacienda actualiza supuestos macro y fiscales que sirven de base para el siguiente ciclo presupuestario.) En términos prácticos, el mercado está marcando un precio 5.4% menor al supuesto fiscal más reciente.

El ajuste no fue marginal: de acuerdo con la cotización diaria publicada por Pemex, el crudo mexicano registró una caída de 6% respecto a la jornada previa y acumuló tres sesiones consecutivas a la baja. Además, alcanzó su nivel más bajo desde el 4 de marzo, lo que sugiere que el retroceso no es un “ruido” de un solo día, sino un tramo de corrección que puede reabrir preguntas sobre el balance fiscal si se prolonga.

Lo relevante para 2026 es que esta caída ocurre después de un periodo de volatilidad extrema. La mezcla mexicana llegó a superar los 110 dólares por barril el 18 de mayo, impulsada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Desde entonces, la trayectoria ha sido descendente. En otras palabras: el precio que hoy preocupa por estar debajo del supuesto fiscal viene de niveles que, semanas atrás, estaban muy por encima de cualquier estimación oficial.

Aun con el retroceso reciente, el promedio del año no luce débil. En lo que va de 2026, el precio promedio de la mezcla mexicana se ubica en 81.94 dólares por barril, apenas 6% por arriba de los planes de Hacienda. Eso introduce un matiz importante para quienes toman decisiones financieras en empresas: el riesgo no es solo el nivel puntual de 73.05, sino la persistencia de la tendencia y su capacidad de arrastrar el promedio anual hacia abajo.

También conviene recordar el punto de partida: en los primeros dos meses del año, antes de que estallara la guerra en Medio Oriente, los precios del barril de la mezcla mexicana oscilaban entre 50 y 60 dólares, según datos históricos de Pemex. Visto así, 73 dólares no es un “piso histórico”; es un nivel intermedio dentro de un año que ha transitado de 50–60 a más de 110 y de regreso.

Indicador (2026) Dato Por qué importa
Cierre más reciente 73.05 USD/barril Nivel spot que ya está por debajo del supuesto fiscal más reciente
Supuesto Hacienda (Pre-Criterios 2027 para 2026) 77.3 USD/barril Referencia usada para estimar ingresos petroleros
Brecha spot vs supuesto -4.25 USD (≈ -5.4%) Señal de presión si se sostiene y afecta el promedio
Promedio en lo que va de 2026 81.94 USD/barril El promedio aún está por arriba del supuesto
Pico del año >110 USD/barril (18 de mayo) Muestra la magnitud de la prima geopolítica y la volatilidad
Rango al inicio del año 50–60 USD/barril Punto de partida previo al shock geopolítico

Impacto en las previsiones de ingresos de Hacienda

Cuando leemos un movimiento del petróleo desde la óptica de empresa —no como inversionista minorista ni como debate político— la pregunta es: ¿qué cambia en el marco fiscal que determina gasto público, estímulos, recaudación y, por extensión, condiciones de financiamiento y demanda agregada?

Hacienda ha estimado que por cada dólar adicional en el precio del petróleo, el sector público obtiene alrededor de 9.6 mil millones de pesos extra en ingresos petroleros. Esa sensibilidad funciona en ambos sentidos: si el precio se coloca por debajo del supuesto, el sector público podría ver menores recursos si la tendencia persiste durante los próximos meses.

Con la mezcla en 73.05 frente a un supuesto de 77.3, la brecha es de 4.25 dólares. Este ejercicio es una aproximación de orden de magnitud basada en la sensibilidad que reporta Hacienda; no sustituye el cálculo oficial, que depende del promedio efectivo del periodo y de otros supuestos presupuestarios. Bajo la sensibilidad reportada, esa diferencia equivale —en orden de magnitud— a una presión potencial sobre ingresos petroleros de alrededor de 40.8 mil millones de pesos (4.25 × 9.6), siempre con la condición clave: que el diferencial se mantenga y termine reflejándose en el promedio relevante para la recaudación petrolera. No es una cifra “de cierre” ni un pronóstico; es el mecanismo de transmisión que Hacienda misma reconoce.

Para direcciones financieras, esto importa por dos canales.

Interpretar sensibilidades fiscales correctamente
Cómo leer la “sensibilidad” de Hacienda sin sobreinterpretarla

1) Identifica el supuesto fiscal vigente: aquí, 77.3 USD/barril (Pre-Criterios 2027 para 2026).
2) Mide la brecha contra el precio observado: 73.05 – 77.3 = -4.25 USD.
3) Aplica la sensibilidad reportada: 9.6 mil mdp por cada 1 USD.
4) Obtén un orden de magnitud: 4.25 × 9.6 ≈ 40.8 mil mdp.
5) Checkpoint clave (donde suele fallar el cálculo rápido): la recaudación petrolera depende del promedio efectivo del periodo relevante (no del spot de un día). Si el spot rebota pronto, el impacto en el promedio puede ser menor.

Qué decisiones puede revisar una empresa esta semana

  • Presupuesto y escenarios: si su planeación 2026 usa un supuesto de energía/combustibles o de tipo de cambio, vale la pena correr un escenario con petróleo por debajo del supuesto fiscal (77.3) y otro con repunte por prima geopolítica.
  • Calendario de pagos y cobros en USD: en empresas importadoras/exportadoras, la narrativa macro (presión fiscal vs. alivio) puede mover expectativas y volatilidad; conviene mapear vencimientos y sensibilidad de margen.
  • Costos logísticos/energéticos: si hay contratos o tarifas indexadas, identifique qué parte del costo responde al precio del crudo y qué parte responde a otros factores (capacidad, rutas, seguros). El primero es presupuestario: menores ingresos petroleros pueden traducirse en ajustes de gasto, reasignaciones o mayor necesidad de financiamiento público. El segundo es de expectativas: el mercado suele reaccionar a señales de presión fiscal con cambios en primas de riesgo, condiciones de liquidez y, en algunos casos, mayor sensibilidad del tipo de cambio ante noticias macro.

Ahora bien, el impacto no es lineal ni automático porque México ha reducido su dependencia del petróleo en el presupuesto. Al cierre de 2025, los ingresos petroleros representaron 14.8% de los ingresos presupuestarios del sector público, equivalentes a 1.22 billones de pesos, mientras que los ingresos no petroleros aportaron el 85.2% restante. Ese dato, citado por la especialista en finanzas públicas Daniela Balbino, es central: el petróleo sigue importando, pero ya no domina la estructura de ingresos como en otras décadas.

Además, hay un efecto que suele perderse en la conversación: un incremento del crudo puede traer beneficios por ingresos petroleros, pero también puede encarecer combustibles y obligar al Gobierno a recurrir a estímulos fiscales para contener el impacto en consumidores. Eso reduce la recaudación del IEPS a gasolinas y diésel, compensando parcialmente el beneficio petrolero. En otras palabras, el petróleo alto no siempre es “puro ingreso neto” para el fisco; y el petróleo bajo no siempre es “pura pérdida”, dependiendo de cómo se muevan los estímulos y la recaudación asociada a combustibles.

Análisis de la caída del crudo mexicano

La caída reciente de la mezcla mexicana se entiende mejor como una corrección dentro de un mercado que ha estado dominado por la prima geopolítica. En semanas previas, el precio se elevó por tensiones en Medio Oriente y por el riesgo de interrupciones en rutas críticas. En el punto más alto, la mezcla mexicana superó 110 dólares el 18 de mayo. Desde entonces, el mercado ha ido descontando un escenario menos disruptivo.

Un elemento específico que explica el cambio de ánimo es la menor percepción de riesgo geopolítico. De acuerdo con Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, el memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán redujo significativamente la probabilidad de una interrupción inmediata en los flujos petroleros a través del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo. En su lectura, el mercado transita de un escenario de “riesgo de disrupción aguda” a uno de “riesgo geopolítico gestionado”, lo que contribuye a moderar cotizaciones.

Rystad Energy estima una probabilidad de 55% de que ambas naciones alcancen un acuerdo limitado que permita la recuperación gradual del tráfico marítimo en Ormuz. Ese tipo de expectativa no elimina el riesgo, pero sí reduce la prima que empujó al petróleo por encima de 100 dólares semanas atrás. Para empresas mexicanas, esto es relevante porque el precio del crudo no solo afecta ingresos públicos: también influye en costos logísticos y energéticos, y en la narrativa macro que suele mover al tipo de cambio.

Hay otro dato que ayuda a dimensionar el movimiento: el crudo mexicano está apenas 11 dólares por encima de los niveles observados el 26 de febrero, cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel. Es decir, el mercado está “deshaciendo” parte del salto, pero no regresando al punto de partida de inicios de año (cuando la mezcla oscilaba entre 50 y 60).

Desde nuestra perspectiva, el mensaje operativo es que 2026 está siendo un año donde el petróleo se mueve por eventos más que por una trayectoria suave. Eso obliga a las empresas —sobre todo las expuestas a importaciones, combustibles o cadenas transfronterizas— a pensar en escenarios: no basta con un número “promedio”; hay que considerar rangos y la velocidad de los cambios.

Secuencia de la corrección 2026
Cadena causal (rápida) de la corrección 2026

1) Prima geopolítica sube: tensiones en Medio Oriente elevan el precio.
2) Pico: la mezcla mexicana supera 110 USD (18 de mayo).
3) Señal de descompresión: memorando de entendimiento EU–Irán reduce el riesgo inmediato sobre Ormuz.
4) Riesgo percibido baja: el mercado pasa de “disrupción aguda” a “riesgo gestionado” (lectura de Rystad).
5) Corrección: el precio cae y llega a 73.05 USD.
Checkpoint para empresas: si reaparecen señales de interrupción en rutas (Ormuz) o escalamiento, la prima puede regresar rápido; si se consolida un acuerdo, la corrección puede extenderse.

“El mercado está transitando de un escenario de ‘riesgo de disrupción aguda’ a uno de ‘riesgo geopolítico gestionado’.”
Jorge León, jefe de análisis geopolítico, Rystad Energy

Expectativas fiscales del Gobierno federal

La caída a 73.05 dólares llega como un revés para las expectativas fiscales del Gobierno federal porque el precio actual queda por debajo del supuesto de 77.3 dólares por barril incorporado en los Pre-Criterios. En un marco donde el presupuesto se construye con supuestos de precio y plataforma, desviaciones sostenidas pueden obligar a recalibrar.

Dicho esto, el contexto fiscal de México hoy es distinto al de épocas de alta dependencia petrolera. Como señaló Daniela Balbino, al cierre de 2025 los ingresos petroleros fueron 14.8% del total presupuestario, frente a 85.2% de ingresos no petroleros. Además, la recaudación tributaria —en particular el ISR, que aporta más de una tercera parte de los ingresos públicos— ha ganado peso, especialmente tras la reforma fiscal de 2014. Esto no elimina la sensibilidad al petróleo, pero sí la acota.

Para el sector empresarial, la pregunta práctica es cómo se traduce una presión petrolera en decisiones de política económica que sí tocan caja: ajustes de gasto, cambios en estímulos, prioridades de inversión pública o ritmo de ejecución presupuestaria. No tenemos, con la información disponible, un anuncio de recorte o reasignación; lo que sí tenemos es el mecanismo: si el precio se mantiene por debajo del supuesto, el fisco enfrenta un faltante relativo en ingresos petroleros.

También hay que incorporar el efecto “contrapuesto” que Balbino subraya: cuando el crudo sube, el Gobierno puede aplicar estímulos para amortiguar el precio de combustibles, lo que reduce la recaudación del IEPS. En sentido inverso, cuando el crudo baja, la presión para otorgar estímulos podría disminuir, lo que potencialmente mejora la recaudación del IEPS respecto a un escenario de petróleo caro. No es una compensación perfecta, pero sí un amortiguador parcial que hace que el impacto fiscal neto del petróleo sea más complejo que “precio arriba = mejor” y “precio abajo = peor”.

Doble impacto fiscal del petróleo
El “doble efecto” del petróleo en el fisco (lo que conviene tener en mente)
Con petróleo más bajo: tiende a bajar el ingreso petrolero vs el supuesto (si se refleja en el promedio), pero puede reducir la presión para estímulos a combustibles, lo que ayuda a sostener la recaudación del IEPS.Con petróleo más alto: tiende a subir el ingreso petrolero, pero puede encarecer combustibles y detonar estímulos que recortan IEPS; parte del beneficio se diluye.Factor Pemex: el precio no solo afecta ingresos; también convive con necesidades de inversión/soporte de Pemex, que pueden influir en el cuadro fiscal ampliado.

En 2026, además, Pemex opera en un entorno de apoyo gubernamental y planes de inversión. Se reporta que su presupuesto de inversión para 2026 se incrementaría 34%. Para finanzas públicas, eso importa porque el desempeño de Pemex y su necesidad de apoyo financiero se vuelven parte del cuadro fiscal ampliado, especialmente en un contexto donde la empresa carga con un nivel de deuda elevado (se reportó en 100 mil millones de dólares al cierre del 3T de 2025). Sin entrar en especulación, el punto es que el petróleo no solo afecta ingresos: también interactúa con necesidades de inversión y soporte a la petrolera estatal.

Comparativa con los Pre-Criterios Generales de Política Económica

Los Pre-Criterios son el documento donde Hacienda actualiza supuestos macro y fiscales para el siguiente ciclo presupuestario. En este caso, el dato clave es que la mezcla mexicana en 73.05 quedó por debajo de los 77.3 dólares por barril considerados en los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027. La diferencia es relevante porque el supuesto de precio es una de las palancas que determinan el cálculo de ingresos petroleros.

Esta comparación también muestra cómo Hacienda ha tenido que ajustar su marco ante la volatilidad. En el año, el precio promedio de la mezcla mexicana se ubica en 81.94 dólares, apenas 6% por arriba de los planes de Hacienda. Es decir, el promedio anual todavía “defiende” el supuesto, pero el precio spot ya no. Para empresas, esta divergencia importa porque las decisiones de política suelen responder tanto a promedios como a tendencias: un promedio alto con tendencia bajista puede generar un tono distinto al de un promedio alto con tendencia alcista.

El episodio de 2026 ilustra por qué los supuestos fiscales se vuelven frágiles cuando el mercado se mueve por shocks geopolíticos. La mezcla mexicana pasó de niveles de 50–60 dólares en los primeros dos meses del año a superar 110 el 18 de mayo, y luego a corregir a 73.05. En ese contexto, un supuesto puntual (77.3) puede quedar “bien” en promedio, pero verse rebasado por la realidad diaria.

Desde la óptica de gestión financiera, lo que nos interesa no es “ganar” la comparación contra el supuesto, sino entender el rango de resultados que puede enfrentar el sector público. Si el precio se mantiene por debajo del supuesto durante un periodo prolongado, el cálculo de ingresos petroleros se ajusta a la baja. Si, por el contrario, la geopolítica vuelve a elevar la prima de riesgo, el precio puede repuntar con la misma velocidad con la que cayó.

Finalmente, hay un matiz operativo: el precio del crudo no se traduce uno a uno en holgura fiscal porque, como ya se mencionó, precios altos pueden detonar estímulos a combustibles que reducen la recaudación del IEPS. Por eso, incluso si el precio promedio anual se mantiene cerca de los supuestos, el efecto fiscal neto puede depender de cómo se muevan los precios al consumidor y la política de estímulos.

Referencia fiscal / mercado Precio (USD/barril) Lectura rápida
CGPE 2026 (estimación oficial original para 2026) 54.9 Punto de partida más conservador antes del shock de 2026
Pre-Criterios 2027 (supuesto para 2026) 77.3 Supuesto fiscal más reciente citado en el texto
Promedio 2026 (a la fecha) 81.94 Aún por arriba del supuesto, pero sensible a la tendencia
Spot/cierre reciente 73.05 Ya por debajo del supuesto; importa si persiste

Evolución de los ingresos petroleros en el sector público

La estructura de ingresos del sector público mexicano ha cambiado de forma material. Al cierre de 2025, los ingresos petroleros representaron 14.8% de los ingresos presupuestarios, equivalentes a 1.22 billones de pesos, mientras que los ingresos no petroleros aportaron el 85.2% restante. Este dato es clave para dimensionar el impacto de la caída del crudo: hay sensibilidad, pero la dependencia es menor que en el pasado.

Daniela Balbino lo resume en una idea que, para nosotros, es la pieza central del análisis fiscal: México ha venido reduciendo gradualmente su dependencia de los recursos petroleros, especialmente después de la reforma fiscal de 2014. En la práctica, eso significa que el presupuesto está más anclado a la recaudación tributaria que al ciclo del crudo.

Dentro de esa recaudación, el ISR tiene un peso particularmente alto: aporta más de una tercera parte de los ingresos públicos. Para empresas medianas, esto es un recordatorio de que el canal fiscal dominante no es el petróleo, sino la actividad económica y la base gravable que sostiene el ISR. Aun así, el petróleo sigue siendo un componente relevante por su magnitud absoluta (1.22 billones) y por su capacidad de mover expectativas.

La sensibilidad que Hacienda estima —9.6 mil millones de pesos por cada dólar— ayuda a entender por qué el petróleo sigue en el radar. Aunque sea 14.8% del total, variaciones de varios dólares sostenidas pueden sumar o restar decenas de miles de millones de pesos. En un entorno de presupuestos ajustados, ese margen puede ser la diferencia entre mantener ritmo de gasto o tener que reacomodar prioridades.

Además, el efecto del petróleo sobre las finanzas públicas no se limita a ingresos petroleros directos. Balbino advierte que un incremento del crudo puede encarecer combustibles y llevar al Gobierno a aplicar estímulos fiscales para contener el impacto, lo que reduce la recaudación del IEPS a gasolinas y diésel. Ese “contrapeso” es importante porque introduce una dinámica de compensación: parte del beneficio petrolero puede diluirse por menor recaudación del IEPS cuando el petróleo está alto.

En 2026, con un mercado que ha oscilado entre 50–60, más de 110 y luego 73, el balance entre ingresos petroleros y recaudación asociada a combustibles puede cambiar rápido. Para tesorerías corporativas, esto se traduce en un entorno donde el marco fiscal puede volverse más sensible a shocks externos, incluso si el petróleo ya no es el pilar principal del presupuesto.

Composición de ingresos públicos 2025Ingresos petroleros (cierre 2025): 14.8% del total presupuestario (≈ 1.22 billones de pesos).Ingresos no petroleros (cierre 2025): 85.2% del total.Impuesto Sobre la Renta (ISR): aporta más de una tercera parte de los ingresos públicos (según estimaciones citadas en el texto).Sensibilidad reportada por Hacienda: ~9.6 mil mdp por cada 1 USD en el precio del petróleo.

Perspectivas del precio promedio del petróleo en 2026

Con la información disponible, lo más honesto es reconocer que 2026 está siendo un año de rangos más que de puntos. La mezcla mexicana cerró en 73.05 dólares, pero en el mismo año llegó a superar 110 el 18 de mayo, y en los primeros dos meses osciló entre 50 y 60. El promedio en lo que va del año es 81.94. Es un abanico amplio para cualquier planeación.

El factor dominante detrás de los picos fue la geopolítica: tensiones en Medio Oriente y el riesgo sobre rutas como el estrecho de Ormuz. El factor dominante detrás de la corrección reciente parece ser la reducción de esa prima de riesgo, asociada al memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán y a la lectura de Rystad Energy de que el mercado se mueve hacia un “riesgo geopolítico gestionado”. Rystad coloca en 55% la probabilidad de un acuerdo limitado que permita recuperación gradual del tráfico marítimo en Ormuz, lo que,

Indicadores clave para 2026
Qué vigilar el resto de 2026 (para actualizar escenarios sin perseguir el “ruido” diario)
Ormuz y Medio Oriente: señales de interrupción/normalización del tráfico marítimo.Evolución del “spot” vs el promedio: si la caída se sostiene lo suficiente como para mover el promedio anual.Señales de política de estímulos a combustibles: cambios en presión sobre IEPS (cuando el crudo sube o baja).Volatilidad y tipo de cambio: si el mercado empieza a “precio” mayor presión fiscal o, al revés, alivio por menor costo de combustibles.Ritmo de corrección vs rebote: si el mercado vuelve a incorporar prima geopolítica (repunte rápido) o consolida un escenario de menor riesgo (corrección extendida).

Este análisis se escribe desde el ángulo de capital de trabajo y operación transfronteriza que vemos en Mundi al seguir de cerca cómo shocks como el petróleo y las decisiones fiscales se transmiten a costos, liquidez y tipo de cambio en empresas medianas mexicanas.

Este texto refleja información públicamente disponible a la fecha de redacción y cifras citadas por fuentes como Pemex, Hacienda y análisis de mercado mencionados en el artículo. En un mercado volátil, el precio spot puede variar con rapidez y no siempre coincide con el promedio que termina incidiendo en la recaudación. Si surgen nuevos acuerdos geopolíticos o cambios en la política de estímulos, estas conclusiones podrían requerir actualización.